Para todos los amigos que aún no lo sepan he abandonado este blog y he abierto otro. Ahora me encuentro en Accés a Maians, lugar en el cual voy colgando las nuevas entradas y donde me gustaría encontraros a todos.

dijous, 7 d’octubre de 2010

RESPETO Y GENEROSIDAD

(Al principio de mi vida (b)lógica escribía en catalán, pero la gran cantidad de amigos de lengua española que se fueron sumando hizo que redactara paulatinamente en castellano. Ningún problema: yo sí puedo decir que soy bilingüe (o lo más parecido posible a esa etiqueta ideal). Ahora el catalán, en el blog, ha quedado reducido a entradas ocasionales. Y cuando me apunté a esta convocatoria, un amigo señaló que si de verdad hablábamos de convivencia (y respeto, por tanto) se debía entender y respetar que yo la escribiera en mi idioma materno. Algo así, dijo. Creo que tiene razón. Pobre será la convivencia europea si no somos todos capaces de respetar las otras realidades lingüísticas. Debajo, está traducido al castellano)
Perdre’s en un diccionari etimològic pot ser quelcom molt divertit. No en sóc pas un expert, ni de bon tros, així que si hi ha alguna errada en la meva dissertació, demano disculpes.

L’origen de les paraules és, sovint, una metàfora sobre el seu significat actual. Quan vaig saber que l’origen de la paraula treball era tripalium vaig pensar que un humorista actual no hagués gosat a dir-la tan grossa. Perquè el tripalium era una estructura formada per tres pals on s’hi lligaven els esclaus per tal d’atonyinar-los. És la nostra creu la feina, vaja (que duem gustosament els qui en tenim, afegeixo abans de que algú em digui un cop més que sóc molt afortunat).

Tanmateix l’etimologia de la paraula company, segurament coneguda per alguns, és de les curioses. Ve de cum panis, quelcom semblant a menjar-se el pa amb. Compartir el pa, per tant. Una bonica forma de veure-ho.

La paraula conviure, que és la que ens interessa ara, significa planerament viure amb (i fer-ho bé, afegeixo). Aquesta paraula, en origen, implicava alhora una referència a la taula, a l’àpat, al fet d’alimentar-se. Pels romans conviure significava, doncs, compartir taula, ser company. Alhora conviure tenia un significat semblant a convidar. Conviure i convidar varen ser gairebé sinònimes durant molt de temps. No es podia conviure sense convidar. No hi havia, doncs, convivència sense generositat. Ni sense respecte.

Segurament aquesta afirmació segueix sent vàlida. Encara més quan parlem d’altres cultures, que és el que jo he sentit que bullia en el rerefons del tema proposat. Convivència = respecte + generositat.

Anem més lluny, però. Quan convidem algú (un amic, un familiar, potser un conegut) fem un esforç per tal que el convit estigui a l’alçada. No som generosos amb les engrunes; ho som amb el millor de casa nostra. Cal que sigui així. Per bé que qui seu a la nostra taula ha de valorar allò que rep i adaptar-se als nostres temps i costums. Quan el convit ocasional ha esdevingut temporal, quan el convidat s’ha convertit en un més de casa, tot plegat segueix sent vàlid. I tots han d’acceptar amb gust les diferències.

Quan parlem de convivència amb nouvinguts d’altres països acostumem a queixar-nos del seu insuficient esforç d’adaptació, de què fan la seva, de què no accepten les nostres normes. Pot ser que sigui cert. La qual cosa és un error, doncs la seva obligació és adaptar-se. Només conviurem bé si tothom s’esforça. Per què, però, enlloc de queixar-nos sempre, si bé puguem tenir raó de vegades, no fem autocrítica més sovint per tal de veure si realment estem a l’alçada? És possible que acabem descobrint que hem d’arreglar la casa dels nostres principis per tal de poder exigir els altres la coherència que nosaltres no sempre tenim.
Perderse por un diccionario etimológico es algo tan divertido que lo aconsejo a todos. Desde luego no soy un experto, ni mucho menos, así que si deslizo algún error de detalle, pido disculpas.

A veces el mismo origen de las palabras es una metáfora sobre su significado actual. Cuando supe que trabajo venia de
tripalium pensé que un humorista actual no lo hubiera hecho mejor. Porque el tripalium era una estructura formada por tres palos donde se ataba a los esclavos para azotarlos. Vamos, que es nuestra cruz (que llevamos gustosos quienes lo tenemos, apunto antes de que alguien me salte diciéndome lo afortunado que soy).

De la misma forma la etimología de compañero, como sabrán algunos, es de las curiosas. Viene de
cum panis, algo así como comer el pan con. Compartir el pan, en síntesis. Bonita forma de verlo.

La palabra convivir, que es la que nos interesa, significa llanamente vivir con (y hacerlo bien, añado). Esta palabra, originariamente, implicaba también una referencia a la mesa, a la comida, al hecho de recibir alimentos. Para los romanos convivir implicaba compartir mesa, ser compañeros por tanto. Es por eso que convivir coincidía en significado originario con una palabra que se ha especializado en obsequiar en la mesa: convidar. De hecho, convivir y convidar fueron prácticamente sinónimas durante mucho tiempo. A nadie se le ocurría que se pudiera convivir bien si alguien no era capaz de convidar generosamente. No era posible la convivencia sin la generosidad. Ni sin respeto mutuo.

Seguramente, esta aseveración sigue siendo válida. Más aún cuando hablamos de otras culturas, que es lo que yo he sentido que latía en el fondo de este tema. Convivencia = respeto + generosidad.

Pero vayamos más lejos. Cuando convidamos a alguien (un amigo, un familiar, un conocido) nos esforzamos para que el convite esté a la altura. No somos generosos con las migajas sino con lo mejor de nuestra casa. Es honorable que así sea. Recíprocamente, quien se sienta en nuestra mesa debe valorar lo que le damos y acceder respetuoso a nuestros gustos. Cuando el convite ocasional ha tomado un cariz temporal, cuando el invitado se ha convertido en uno más de la casa, todo ello sigue siendo válido. Y todos deben aceptar de buen grado las diferencias.

Siempre que hablamos de convivencia con personas recién llegadas a nuestro país solemos quejarnos de su poco esfuerzo de adaptación, de que van a la suya, de que no aceptan nuestras normas. Probablemente sea cierto. Lo cual es un error, pues su obligación es adaptarse. Sólo conviviremos bien si todos nos esforzamos. Pero, ¿por qué en lugar de quejarnos siempre, aunque tengamos razón a veces, no ejercemos más a menudo la autocrítica y tratamos de ver si tampoco nosotros estamos a la altura? Probablemente descubriremos que debemos arreglar primero la casa de nuestros principios para poder exigir a los demás la coherencia que no siempre tenemos.

(Las imágenes están tomadas de internet. Si alguien me informa que alguna está, de algún modo, protegida, la suprimiré inmediatamente)

34 comentaris:

Isabel Martínez Barquero dijous, 07 d’octubre, 2010  

Coherencia, respeto, convivencia, solidaridad... De acuerdo que no existen los absolutos. Sólo los vemos reflejado en la actitud de las personas y para cada persona significa algo distinto.
En mi caso, tengo claro cuando alguien actúa con esas máximas como guía de su conducta. No soy especialmente religiosa, pero sí que tengo claro que no hago a los demás lo que no quiero que me hagan a mí.
Todas esas bonitas palabras del principio, que tanto nos gustan a todos, derivan de postulados éticos impresos en nuestra conciencia, como seres históricos que somos.

Pero..., y aquí viene el "pero", porque sabes, como sé, y experimenteas como experimento, lo que supone masticar la injusticia y ser ninguneado y falseado: es muy bonito cantar los grandes ideales al amparo de bellas prosas y, luego, faltar al respeto de los demás, suponerlos y prejuzgarlos. Algunos se piensan imbuidos del don de la clarividencia...

Me callo, Ramón, que está claro que ambos abogamos por la convivencia, por una convivencia con respeto a la idiosincracia particular de cada uno.
Me quedo con tu frase: "No somos generosos con las migajas sino con lo mejor de nuestra casa. Es honorable que así sea. Recíprocamente, quien se sienta en nuestra mesa debe valorar lo que le damos y acceder respetuoso a nuestros gustos."

Petons y besos, revueltos y enredados, que el cariño que envuelven es el mismo, sin patria y sin frontera.

tula dijous, 07 d’octubre, 2010  

Pues tienes mucha razón.
abrazo.

mariajesusparadela dijous, 07 d’octubre, 2010  

A mi la etimología que más me gusta es "Recordar" (volver a pasar por el corazón).

Thiago dijous, 07 d’octubre, 2010  

Bueno, tienes razón en tu primera consideración. Tienes todo el derecho del mundo a escribir en catalán y los que no entendemos tu bello idioma, nos tenemos que conformar. Pero, hacerlo en castellano o en los dos idiomas implica la posibilidad de llegar a más gente, como es lógico. Lo que no se nos puede pedir a los que no hablamos tú idioma y otros de nuestra península es lo que uno insinuó alguna vez que debería ser obligatorio aprender todos los idiomas peninsulares: o sea catalán, gallego, euskera y valenciano. Eso es impracticable.

Entonces, respetando a todos, no es lo mismo escribir en bable o en el idioma de los silvos (silbos?) canarios si quieres llegar a mucha gente. Es una cuestión de números.

En cuanto a tu post etimológico, está efectivamente lleno de grandes y bellas palabras y buenos principios. También te digo una cosa que yo veo natural. Muchas veces al invitar o convidar a alguien a tu casa, tampoco resulta, digamos, familiar, ponerle lo mejor que tienes. YO donde mejor me he sentido "convidado" y "convivido" es en la casas de mis amigos que me daban "lo mismo que comemos nosotros", lo de todos los días... hay está la verdadera convivencia y amistad. No en "convidar" un día a las bodas de camacho, sino dar lo mismo que uno tiene para si a diario.

Porque la amistad y la convivencia está en los pequeños detalles. creo yo, jaja

Bezos.

emejota dijous, 07 d’octubre, 2010  

Ramón como te entiendo, lo cierto es que en las comunidades Catalana, Balear y Valenciana resulta espontáneo acabar hablando y escribiendo en las dos lenguas, ademas ello estimula las conexiones neuronales.
Tengo la misma actitud que tu con respecto a la idea de escribir sobre la convivencia, me parece buena idea y ya está, no me importa su origen. La unión de pensamientos hace la fuerza.
Tengo programado el mio para las 12 y pico de la noche. ¿He de hacer algo más amén de publicar?, porque me apunté a la listita de marras desde el principio. La idea la tenía clara desde el principio de modo que no ha costado res de res. Petons germanats.

Txema dijous, 07 d’octubre, 2010  

Me alegro de leerte en catalán, como a Dilaida en galego. Ya sólo nos falta algu nos en euskara, pero eso es mucho más complicado.

una abraçada molt forta amic.

ARO dijous, 07 d’octubre, 2010  

En cuanto a lo del bilingüismo, te digo que me agrada que exista. Los que desprecian las otras lenguas que se dan en nuestro país, el catalán, el gallego, el euskera..., no valoran la riqueza cultural que su existencia significa.

En cuanto a la etimología de las palabras, nos encontramos con verdaderas sorpresas cuando conocemos el origen de algunas de ellas.

La etimología de convivir, de convidar es lo menos; lo importante es practicar las acciones que esos verbos describen.

Eastriver dijous, 07 d’octubre, 2010  

Isabel, exacto, quise hacer algo que huyese de las grandes palabra huecas. Quise hacer algo que acabase pidiendo que todos, cada uno de nosotros, nos miremos más al espejo y seamos conscientes de que no somos perfectos, de la misma manera que no lo es nadie. Esa fue mi intención que tú has leído bien, como siempre. Un gran abrazo.

Tula, un beso.

María Jesús, ignoraba esa etimología. Yo, cuando estudiaba, me entretenía a ratos con el Corominas, el gran maestro de la etimologia, y pasaba ratos excelentes, porque tiene algún aspecto realmente divertido. Un beso.

Thiago, nunca he pedido a nadie de fuera que hable catalán, ¡faltaría más! Con que se hable aquí me conformo (y esto que parece tan razonable, no veas las ampollas que levanta, hijo, porque para algunos el catalán no tendría que hablarse ni dentro ni fuera... a la vista está). Respecto a lo de llegar a más gente, creo que no todo acaba ahí. Yo escribo en castellano no para llegar a más gente, sino porque me defiendo en el idioma, y porque me gusta la cultura española. Si fuera solamente cuestión de números, como el chino mandarín no hay ninguno. Ah, y no puedo evitar dejar pasar tu comentario para añadir que el valenciano no es una lengua: se trata de la misma lengua que hablo yo. Otro tema es cómo la llamamos: eso es lo de menos. Y naturalmente el balear también es la misma lengua, una variedad más. Pasa una cosa sorprendente: un hablante de la modalidad central del catalán entiende mil veces mejor a un valenciano (que supuestamente habla otra lengua según algunos personajes, desde luego no filólogos) que no a un balear, que es una variedad mucho más diferenciada. A mí a un menorquín a veces me cuesta de entenderlo, pero a un valenciano no tengo jamás problemas. Y fíjate: se duda de que el valenciano sea catalán, pero no del balear. En fin, cosas espantosas de los políticos. Un abrazo.

Emejota, amiga, estaré esperando tu entrada. Seguro, seguro que coincidimos en tanto... Besos hermanados.

Txema, eso, busquemos un hablante de euskera. Mira, en el fondo, todo es sólo cuestión de respeto y generosidad. Una abraçada.

Dilaida dijous, 07 d’octubre, 2010  

Una entrada estupenda, me encanta, sabes que estoy completamente de acuerdo con todo lo que dices.
Bicos

Jose Vte. divendres, 08 d’octubre, 2010  

A mi me parece perfecto que hayas empleado el catalán, y que lo hayas traducido también al castellano, me parece la mejor metáfora a favor de la convivencia, debemos aprender a convivir y a respetarnos, y eso pasa sobre todo por respetar los idiomas y la cultura de todos, los nuestros y los de los que están en nuestro entorno.

Saludos de convivencia

Marcos divendres, 08 d’octubre, 2010  

Digo lo mismo que Marisol, muy de acuerdo. Por cierto, me alegro de que lo hayas escrito también en catalán. Y coincido con Txema: cuantas más idiomas mejor. A ver cuando le entra en la cabeza a algunos que el saber no ocupa lugar.
Saludos progresistas de Madrid.

Isabel divendres, 08 d’octubre, 2010  

Estoy de acuerdo contigo y me parece fundamental ese respeto que hay que tener por el otro. He conocido a muchas personas que se jactaban de rebelarse contra la lengua que les daba de comer y ser infelices en esa otra tierra a la que se fueron voluntariamente, todo por no saber adaptarse y por creerse no sé qué.

Yo sentí más fuerte el desarraigo cuando volvi a mi tierra después de vivir en Cataluña. Mis mejores amigos son catalanes.

almalaire divendres, 08 d’octubre, 2010  

Me ha gustdo mucho el post, Ramón y me ha encantado saber que hubo un tiempo en el que convivir y convidar fuera lo mismo... Así debió seguir siendo.Un abrazo.

Maripaz Brugos divendres, 08 d’octubre, 2010  

Es estupendo que escribas en tu propia lengua. Soy amante de conservar la riqueza cultural de cada region.En cuanto a la etimologia de las palabras, me ha gustado mucho y me he reido, con lo del trabajo

NINA divendres, 08 d’octubre, 2010  

Me encanta aprender contigo la etimología de las palabras.

Con respecto a la convivencia, es por eso que mi madre me enseñó bien de pequeñita: "Donde fueres, haz lo que vieres", así nunca desentono.

Baci

Anna Jorba Ricart divendres, 08 d’octubre, 2010  

Me gusta este post en catalan...será que desde el primer dia te he imaginado hablando esta lengua...

Todo podría ser tan sencillo con buenas dosis de respeto y tolerancia...
Si se quiere no hay barreras que separen el dialogo y la comprensión...

estoy de acuerdo con la formula respeto y generosidad=convivencia....en todos los ámbitos de la vida.

Eastriver divendres, 08 d’octubre, 2010  

Dilaida, lo sé. Un abrazo grande.

José, esa era mi intención. La convivencia pasa por el respeto, también el lingüístico. Un abrazo.

Marcos, gracias y un abrazo.

Isabel, no sabía que eras un poco catalana... Bueno, en el fondo ser catalán no es nada: somos personas y ya está. Por otro lado, eso era también algo que quería señalar, eso que dices tú: que el esfuerzo de adaptación debe funcionar por todas las partes. Un abrazo.

Maripaz, totalmente de acuerdo menos en una cosa: lo de región... jajaja. Yo reivindico que somos algo más que una región. Me parece que lo somos: atendiendo a las definiciones de la RAE, creo que lo somos. Un abrazo, querida amiga.

Nina, donde fueres, es cierto... Y los que reciben tienen que estar a la altura. La convivencia es un proyecto que tiene dos caras. Un gran abrazo.

Anna, cuando hablamos por teléfono hablamos en catalán... es un poco inevitable aquí compaginar de forma natural las dos lenguas. Esto también es convivencia. Pero algunos no lo entienden. Un beso.

RGAlmazán divendres, 08 d’octubre, 2010  

La convivencia, si es continua, es algo tan difícil como deseable. Convivir en el trabajo, en casa, con la gente más cercana, es lo que tiene mérito.
El roce dicen que hace el cariño, pero también puede fabricar desapego, apatía, odio.
La convivencia es el valor que debe quedar (no siempre ocurre) siempre. Convivir es compartir. Mientras que el amor puede ser pasajero, la convivencia debe perdurar, y no siempre es fácil.

Salud y República

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI divendres, 08 d’octubre, 2010  

¿Y en caló? ¿cómo se dice Convivencia en Caló, Ramón?

María divendres, 08 d’octubre, 2010  

En una perfecta convivencia es necesario ante todo el respeto y la libertad, valores fundamentales.

En este día de CONVIVENCIA BLOGUERA, me uno en tus palabras.

Un abrazo.

Curiyú divendres, 08 d’octubre, 2010  

Lo maravilloso pero trágico, muy trágico, es que la etimología de la palabra se va difuminando como la cosa misma.
Y esto va de mal en peor. Porque si ya Don Quijote se quejaba de la falta de valores, y sólo pudo compartir la mesa con grupos marginales como los cabreros, esto quiere decir que el olor a podrido se viene extendiendo desde hace largo tiempo.
Ni hablar de los que nos "visitan". La mirada discrimadora y de sospecha es inexorable. La xenofobia parece ir hasta extremos realmente opresivos. Lo veo todos los días con los hermanos bolivianos o peruanos que vienen como si viniesen a la tierra prometida. Y acá, se encuentran con monstruos incapaces de compartir, siquiera lo que les sobra.
Un abrazo

PD: me causa cierta nostalgia tu bilingüismo. Pensar que en algún momento alguna de las lenguas deberá desaparecer. Me da dolor.
Y de todas formas, un placer, la resistencia férrea del catalán o del vasco. Ahora que estoy estudiando la Historia del Español, no puedo dejar de enamorarme de estas lenguas que nos llevan a tiempos impensados.

Ataúlfa Braun divendres, 08 d’octubre, 2010  

No creo que los recién llegados "tengan la obligación de adaptarse". Si defiendes la convivencia tal y como veo, creo que todos tenemos la obligación de adaptarnos. Hace tiempo sonaba muy bien, por ejemplo, decir que Londres era lo más, por su cosmopolitismo, ¿y ahora? Ahora ya no mola tanto, ¿verdad?
Una cosas son los extremos, tanto de un lado como los del otro, los que quieren imponer sus costumbres foráneas por narices y los que quieren que todo siga igual que en el siglo XIX. Evitando esto creo que se genera el intercambio cultural, que es el verdaderamente importante. Pero nadie tiene la obligación de nada. Mucha de esta gente que ha venido a buscarse la vida han sido utilizados, por nuestros Estados y por las mafias. Otros son mafias directamente. ¿Entonces, cómo convivimos con eso, ahora que estamos todos dentro del mismo saco?

¡Salud!

Eastriver divendres, 08 d’octubre, 2010  

Rafa, estoy totalmente de acuerdo contigo. Incluso en eso de que la convivencia debe ser una aspiración cotidiana. Es verdad, no lo concibo de ninguna otra manera.

El respeto y la libertad, estoy de acuerdo, María. Respeto y libertad de todos y para todos. Un abrazo.

Curiyú, estudias historia del español. Muy interesante, aunque no es mi disciplina filológica preferida. Lo de las lenguas que van a desaparecer me parece una pena tan grande que creo que debemos luchas para que ello no ocurra. Y como el peligro es real, tú mismo lo reconoces, entonces es comprensible la lucha de ciertas lenguas minoritarias para protegerse. Un abrazo.

Ata, yo sí pienso que los recién llegados tienen la obligación de adaptarse. Nosotros debemos ser críticos, huir de la hipocresía, ser generosos. Es indudable y lo reivindico. Es nuestra obligación. ¿Quienes llegan no tienen ninguna obligación?, ese sería el camino más directo para el choque. Quienes llegan deben integrarse, respetar las normas de la sociedad que les recibe y poco más. Pero eso han de hacerlo. ¿Qué menos? Pero bueno, luego te doy la razón, hay mucho horror en esas vidas, y la injusticia debe perseguirse siempre, nunca hacer la vista gorda y menos aprovecharse de ella, como efectivamente ocurre. Un beso.

Maia divendres, 08 d’octubre, 2010  

Te traería para mis pagos a que les des clases de convivencia y respeto a unos cuantos. Que falta que nos hace por aquí más gente que piense así !!!!
Un placer leerte siempre.

Ataúlfa Braun divendres, 08 d’octubre, 2010  

No, no, no, no, Ramón, yo no he dicho que no se tengan que adaptar y que no tengan obligaciones. Hablo bien clarito. Lo que digo es que para convivir, todos tenemos que adaptarnos. No sólo hay unas reglas de juego, existen varias si queremos esa verdadera globalización social; y lo siento, pero sigo pensando que lo normal, lo que se debe hacer es lo que dictamina el hombre blanco, ¿o no?
No porque lo diga yo, para nada, sino porque es lo que parece correcto. Creo que en el fondo de esto hay mucha hipocresía por parte de los países receptores y cierto aprovechamiento de los países enviadores.
¡Salud!

Eastriver divendres, 08 d’octubre, 2010  

Maia, predicar es fácil. Lo difícil es ser coherente luego. Bueno, no creo que nadie pueda decir que al menos no lo intento. Un abrazo.

Ata, vale, ahora sí te entiendo. Y estoy de acuerdo. Pienso que para convivir hemos de arrimar todos el hombro. No creamos convivencia si unos se escaquean. Y no quiero tampoco una sociedad que dé pasos hacia atrás en materia de coeducación, feminismo, respeto a la diferencia... En todo esto aquí hemos alcanzado unos derechos a los que yo no quiero renunciar, es más, quiero hacerlos más sólidos y más intensos. A veces en la educación vemos a padres de fuera con unos valores tremendos con sus hijas, diferenciando a los varones de las niñas... algo que aquí afortunadamente nadie se plantea... A esto me refería. No quiero volver atrás. Quiero aprender de quien viene de fuera, pero aprender de su cultura, no de sus prejuicios. Y viceversa. Un abrazo.

Alba 3,1416 dissabte, 09 d’octubre, 2010  

En la primera parte, la aclaratoria que esta dentro de ( .... )me he visto totalmente identificada. Yo también me pase al castellano por dos razones:
1.- pq descubri buena comunicación con personas del resto del planeta que su lenguaje escrito era tb el castellano
2.- soy bilingüe y uso cada lengua en el espacio donde me siento más identificada y con más posibilidades de comunicación.

Un abrazo

Ah! me defino como federalista. tenemos identidad própia como la tiene Andalucia, la Bretaña, la Toscana, etc.

Alfonso dissabte, 09 d’octubre, 2010  

Perdona la tardanza en mi visita, he estado fuera, conviviendo :) Me encanta el catalán. No sólo el catalán, sino todas las lenguas. El catalán lo entiendo leído, y el de la tve3 también. Pero tenía un compañero en la mili que era del Valle de ARán, que ni los catalanes le entendían, aunque creo que el aranés es otro idioma y no dialecto del catalán.
Convivir es difícil amigo mío. Se habla mucho de palabras bonitas. Pero yo ya no me creo nada de nadie.
No es por herir susceptibilidades, pero en este país, en España y en el resto del mundo, hay grupos organizados encargados de que no convivamos bien, de separarnos, de segregar, de discriminar, en nombre de su ley, su dios o su ideología.
Yo ya , a mis 45 les conozco, conozco sus blogs, sus comentarios en serie, señal de que no leen los post y buscan para su ego el máximo de comentarios.
Los humanos somos así. Y yo tengo derecho a elegir con quien convivir.
Y hoy , pues mira, te he elegido a ti y en catalán.
¿SAbes como me gustó el catalán?
Cuando terminó mi mili, mi grupo de amigos nos despedimos. Eramos especiales. Un catalán, un vasco, un madrileño y un andaluz, yo. No veas. Cantamos Paraules d'amor, la canción de amor más bella jamás escrita, para mí claro, un chotis, una sevillana y del vasco cantamos Maitechu mía, porque el euskera es difícil de narices jaja.
En fin, a ver si se civilizan los incivilizados. Un abrazo.

Eastriver dissabte, 09 d’octubre, 2010  

Alba, jo no renuncio a cap llengua, però menys encara a defensar la meva llengua materna. Bé, el federalisme podria ser una solució. Però no la única, jeje. Petons i no et coneixia. Ara investigaré. Muaks.

Alfonso, me extrañaba tu ausencia, y más cuando tú, todo un andaluz, me inspiraste en que la escribiera en catalán. Bueno, otro andaluz de nombre familiar me reafirmó en lo que dijiste tú. Sí, el aranés es, de hecho, un dialecto del occitano y no del catalán. Me cuesta entenderlo aunque al ser románica más o menos lo voy pillando, pero tengo que hacer el mismo esfuerzo que hago para entender el gallego. Sí, el aranés es otro idioma que, por tanto me merece también todo el respeto, porque si el catalán es minoritario el aranés ni te cuento. Un abrazo, amigo.

Raticulina dissabte, 09 d’octubre, 2010  

Comparto tu afición a la etimología de las palabras, es apasionante rastrear su raiz y observar su evolución. En muchos casos se ha desvirtuado su primigenio significado y ha pasado a ser algo diferente.
Sabes de algún diccionario bueno, no excesivamente caro? (yo tengo el de Corominas, el breve).
En cuanto a la convivencia prefiero guardar silencio y practicar, he de
empezar por mí, y seguir con mis allegados...ser amable y respetar ideas y costumbres de los de fuera de casa no cuesta tanto.

Un saludo

Laura dissabte, 09 d’octubre, 2010  

Por aquí son normas de la casa.
Han pasado una familia servia a los que no se daba asilo por la etnia de procedencia- eran "los asesinos" en esos momentos, su representante político sí, ellos no y ellos pagaban el pato-.
Un chico homosexual al que su padre- muy macho él-echó de su casa por maricón de mierda.
Un .....Toda una diversidad de seres humanos- escorias para algunos-con un punto común: ganas de convivir en una casa normal, difícil algunas veces y otras no tanto ¡como la vida misma!.
Cuando hay para celebrar, se celebra y cuando hay que compartir tomate restregado en pan y aceite con almendras también se come, pero siempre hay para todos.

No es cuestión de hablar sino de hacer.
Besos

Montserrat Sala dissabte, 09 d’octubre, 2010  

Hoy Ramón te voy a contestar en castellano, para que no pienses ni tú ni nadie que no quiero escribir en español. Ando diciendo continuamente que no lo hago por fastidias a nadie, sólo lo hago porque en esta que es mi lengua materna y me expreso mejor. Soy más yó, auténtica al cien por cien. De paso pido disculpas porque en catalán sigo haciendo faltas de ortografia, porque lo que no se aprende en su momento, 40 años después se hace imposible.
A lo que íbamos: Hoy Ramón creo que te has lucido como nunca, hablando de convivencia esencialmente, que es lo que tocaba.
Pienso querido amigo que aunque todos nos esforcemos, en dar un gran banquete, al recien llegado, aunque le sigamos dando nuestra amistad nuestro apoyo, nuestra casa, todo; por desgracia, la convivencia total y armoniosa sera solamente una utopia. Hay diferencias insalvables, muy a pesar nuestro, como són las religiosas y culturales, que no dejaran florecer esta unión, este hemanamiento, por mucho que lo intentemos todas las partes.
Llevamos 20 siglos queriendo arregalr ese tema y nunca, se han dado mas de cuatro pasos adelante.
Gracias por este post tan hermoso.

Senovilla diumenge, 10 d’octubre, 2010  

Un estupendo aporte y te estoy muy agradecido por ello.

Te dejo un abrazo muy fuerte.

Fàtima T. dilluns, 11 d’octubre, 2010  

Llego un poco tarde y todo se ha dicho ya, pero me ha encantado tu forma de enfocar este tema. Viene a ser lo que pienso al respecto.

Un abrazo.

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