VERDI, SHAKESPEARE, HUGO, LE ROI Y RIGOLETTO
Se ha convertido en lugar común señalar que entre Verdi y Shakespeare es el segundo quien expresa con mayor intensidad y profundidad el sentir del alma humana. Pero es que Shakespeare es Shakespeare, lo mismo que Cervantes es Cervantes. Luego, música y literatura son caminos diferentes para llegar a la emoción y al cuestionamiento. A la inquietud. A la exaltación. Y probablemente a la sabiduría.
De todas formas me gustaría recordar una anécdota que habla de la ópera como de forma privilegiada para expresar la complejidad afectiva, uniéndola y creando belleza. Se trata del famoso cuarteto Bella figlia dell'amor del Rigoletto de Verdi. La obra está inspirada en el drama Le roi s'amusse de Victor Hugo. El novelista y dramaturgo asistió a una representación de la ópera de Verdi para ver qué había hecho el músico con sus personajes. Le gustó mucho. Y una cosa tuvo que reconocerle.
El momento del Bella figlia ocurre en dos escenarios contiguos. Por un lado, el interior de una posada, donde el duque de Mantua, libertino y burlador, le canta a la prostituta Maddalena, que coquetea con él. En la calle, Rigoletto, furioso, ha llevado a su hija Gilda para que vea que efectivamente el duque la engaña. Asistimos a la unión de las cuatro voces típicas (tenor, soprano, barítono y mezzo) conformando, desde expresiones emocionales totalmente diferentes, el más famoso cuarteto de la historia de la ópera. El duque se muestra chulesco y libertino. Maddalena juega con él y coquetea burlona. Rigoletto, sosteniendo a su hija, clama venganza entre dientes. Y Gilda ofrece un lamento lleno de desengaño y rabia.
Cuando Victor Hugo vio lo que había hecho Verdi no pudo menos que quitarse el sombrero y reconocer que él, en el teatro, en la literatura, nunca podría conjugar cuatro voces tan distintas en una misma melodía, y unificar, de esta forma, tan dispares sentimientos. Yo también me quito el sombrero, como Victor Hugo. Ahí, en esas mezclas, la música puede unos extremos donde la literatura no llega.
(Versión en concierto, con las voces destacadas de la Netrebko y la Garanca en los papeles femeninos, el espléndido tenor Ramón Vargas y el barítono Ludovic Tézier)



