Para todos los amigos que aún no lo sepan he abandonado este blog y he abierto otro. Ahora me encuentro en Accés a Maians, lugar en el cual voy colgando las nuevas entradas y donde me gustaría encontraros a todos.

dissabte, 18 de desembre de 2010

DISCOGRAFÍA INICIAL

Todos tenemos una banda sonora. La mía comienza con las canciones de los payasos de la tele, que un día sin duda me gustará recordar, y las sintonías de algunas series míticas de mi infancia, en aquellos tiempos en que sólo existían dos canales, la primera (lo de La1 vino después) y la UHF (lo de La2 perteneces a esta época contemporánea y yo estoy hablando de la edad antigua). Series que yo me bebía con verdadera fascinación, como Los ángeles de Charlie o Con ocho basta. (De Starsky y Hutch, otra de mis preferidas, curiosamente no me quedó grabada su música).


Y series que, no sé si por horario, no sé si por violentas (me río ahora de la violencia de aquellos años) quedaban restringidas por culpa de los rombos: sobre todo la mítica Los hombres de Harrelson.

Pero todas estas músicas quedan cercanas a mi presente si las comparamos con algunas otras, las de aquellas sobremesas de los sábados en que descubríamos una ficción que era capaz de aglutinar a toda la familia alrededor de la mesa. La primera serie que recuerdo de aquellos sábados es una que yo supongo antiquísima, puesto que mi recuerdo no es nada nítido: Pinocho. De esa serie recuerdo básicamente tres cosas: la belleza sorprendente de una mujer, Gina Lollobrigida (la Lollo, la llamaban algunos), una música que se me antojaba tristísima, y la panza gigantesca de un ballena. Escuchar la canción de Pinocho consigue todavía ponerme triste. No es para menos...


Una de las consecuencias de la vida es desdibujar los límites.

Así, ahora, no consigo descubrir qué fue primero, si el huevo (Pippi) o la gallina (Heidi). Creo que primero fue el huevo, la historia de un niña excéntrica y peligrosa, la niña de las coletas, que vivía sola en una casa con un mono, un caballo y su magia. Todos atendíamos a Pippi Calzaslargas, cuyas salidas de tono nos parecían muy divertidas.

Heidi era otra cosa. Los dibujos animados nunca me han gustado demasiado, ni siquiera en mis años infantiles, pero Heidi era un culebrón. ¿Cómo no sorprendernos con una música tipo tirolesa, con sus gorgoritos, y con un mensaje tan optimista, de esos que te reconcilian con la vida? ¿Cómo no aprender a amar las montañas y la naturaleza tras ver esas postales? ¿Cómo no comprender el valor de la antítesis narrativa, de la semiótica estructuralista incluso, viendo el devenir de esas parejas Clara/Heidi, abuelito/señorita Rottenmayer, campo/ciudad, etc?

Marco no nos llegó tanto. Demasiado lacrimógena (y mira que Heidi no se quedaba atrás). Demasiado lenta, también, porque Marco deseaba ir en busca de su amada mamá pero nunca se ponía en marcha, y cuando lo conseguía era desesperante observar cómo cruzaba Argentina y ciudad a la que llegaba, ciudad de la que su madre hacía un mes escaso que había partido. De todas formas, aunque sabías que al final acabaría bien, ¿cómo no querer asistir a tan aplazado encuentro?

Más tarde llegó Orzowei. De esta serie recuerdo poco. Era una especie de tarzán juvenil. Lo que sí puedo recordar todavía, con verdadero horror, es el programa de economía doméstica que la tele nos proponía antes: El canto de un duro, que yo hubiese jurado que presentaba la inefable Adela Cantalapiedra (¿alguien la recuerda?) pero que resulta que no, que la presentadora era Mari Carmen García Vela. Jamás he odiado tanto un programa: era larguísimo, lo cual implicaba que nunca llegase la serie esperada.

Por aquellos años también llegó Mazinger Z, serie que inauguraba el gusto por los robots y por una estética decididamente más gamberra que la de Heidi o Marco. Con Mazinger Z se rompía de golpe la unión familiar entorno a una serie de televisión. Era, por tanto, una serie más adolescente, o preadolescente, que infantil. Por tanto quizá Mazinger inaugure, en cierta medida, una nueva etapa de mi vida.

Finalmente, de esos primeros años, recuerdo la sintonía que iniciaba una serie mítica española, Curro Jiménez, y la de otro programa de Televisión Española no menos mítico: El hombre y la tierra. Ambas merecen su lugar en este espacio dedicado a mi Discografía inicial.


Y a esas series, a muchas de ellas, van unidos dos recuerdos adyacentes. El de los cromos que compartíamos en el patio del colegio (tengui, falti) y que comprábamos, junto con el álbum, en los quioscos. De ellos permanece un olor, el del pegamento fresco con que pegábamos los cromos, que ahora sería un olor sospechoso de drogadicción. En aquellos lejanos tiempos a nadie se le podía ocurrir que los niños nos colocáramos con tanto pegamento. Y también otro recuerdo, el de los discos pequeños, de 45 revoluciones (llamados singles) con las sintonías de algunas de estas series. Recuerdo que en mi discografía ocupaban un lugar de honor las canciones originales de Orzowei (¿lo cantaba Enrique, de Enrique y Ana?) y la versión, que ahora me parece espantosa, de Mazinger Z.

30 comentaris:

MAMÉ VALDÉS dissabte, 18 de desembre, 2010  

Que trabajo de investigación, me has recordado toda mi juventud en esta entrada, siempre hablo que todos tenemos una banda sonora.

En mi blog hice una entrada dedicada al Pegamento Imedio y a su olor tan peculiar como tu bien dices.

Me emociona este post, donde a la memoria nos trae recuerdos de nuestra niñez y juventud, un saludo.

yraya dissabte, 18 de desembre, 2010  

Pues anda que no tienes bandas sonoras ni nada, como para no acordarse de ellas.
Saludos

Maia dissabte, 18 de desembre, 2010  

Marco era una tortura. Llenaba de lágrimas bastante pañuelos de tela, en esa época el tissue no existía, pero lo veía igual.No sé por qué. Masoquismo puro.
Un abrazo,

emejota dissabte, 18 de desembre, 2010  

Vaya recapitulación, me has retrotraído a los tiempos de joven madre con niños muy pequeños tragándose todas esas series que has mencionado. Hecho en falta "Vicky el Vikingo", ese era mi favorito, junto a la "Abeja Maia" y "X", te acuerdas de aquellas lenguas bífidas. Un fuerte abrazo.

Alfonso dissabte, 18 de desembre, 2010  

Uf, qué de cosas. A ver, primero, no te perdono que hayas obviado mi serie favorita: LA CASA DE LA PRADERA, así con mayúsculas. Me llegué a comprar hasta los libros originales de Laura Ingalls en inglés, que era como la Enid Blyton para nosotros (¿habrás leído los siete secretos y los cinco, no? jj)
Todo lo que has puesto me gusta, menos Los hombres de Harrelson, a eso no le hacía yo ni caso. Mis amigos jugaban a ello en la calle, y yo con mis planetas y mis estrellas, rarito que era uno.
Lo de Pinocho era horrible. Eso lo pusieron estando yo en cuarto de EGB, así que ajustando fechas, pudo ser en 1973 por ahí. También me impresionó, jamás he visto ni leído una historia más triste, sólo sobrepasada por los cuentos de Andersen , con esa cerillera que moría de frío, por ejemplo, en Navidad.
Heidi es una maravilla. ¿Te crees que ha habido físicos que han calculado la longitud del columpio de Heidi, por el vaivén? jaja hay gente para todo, porque el columpio nunca se ve desde donde cuelga.
Marcos, otra maravilla. Porque era un cuento mensual del libro Corazón de Edmundo D'amicis, que mi madre me compró frente a la amenaza mía de llorar sin parar y no comer si no lo hacía jaja. Esas series me empujaron a leer, lo agradezco.
El de Orzowei, era de Enrique y Ana, yo tenía la cinta, sí la cinta de casette :-P
Y ya está jj, me ha encantado recordar todo esto , un abrazo.

Dilaida dissabte, 18 de desembre, 2010  

Vaya repaso que le das a los años setenta y primera mitad de los ochenta. A mi Heide y Marco me cogieron ya mayorcita, pero las veían mis hijas y yo aprovechaba siempre que podía.
Mi hijo es de la época del Songoku y recuerdo que tuve que castigarlo sin tele, porque cada vez que veía aquellos dibujos se ponía muy violento y nos daba patadas a todos.
Bicos

Jose Vte. diumenge, 19 de desembre, 2010  

Ramón, vaya repaso por las músicas de las series de nuestra juventud y niñez, me has hecho retroceder muchos años, quizá lo único que siempre me ha chirriado un poco eran los hombres de Harrelson, que nunca me gustaron demasiado, no así los Angeles de Charlie, ¿porque sería?.

También y pos seguir tu linea echo a faltar la banda sonora de Sandokan, que fue toda una revolución televisiva y mediática.

Un abrazo

almalaire diumenge, 19 de desembre, 2010  

Ay...hice una lista en youtube para la radio de la Cueva. Al final no la colgué pero se llamaba "RetEles de mi vida". La música de Orzowei, Curro Jiménez y El Hombre y la Tierra estaban en ella, además de la de la bola de cristal y tantas otras :)


Abrazos, Ramón

Júlia diumenge, 19 de desembre, 2010  

Bonita antología! Sobre Pinocho, era una serie excelente, de 1972, i de Luigi Comencini quien, años después, en el 1984 también hizo una de magnífica de 'Cuore'.

En la escuela tuve un alumno con una deficiencia mental y bastante travieso que sólo se estaba quieto si le dibujaba 'brutos mecánicos'. Si yo no lo hacía me amenazaba con escaparse y portarse mal.

En la boda de unos amigos de mi hija les pusieron una banda sonora 'de series de su época', los dos tenían -por separado- grabadas sus músicas.

Júlia diumenge, 19 de desembre, 2010  

Gepetto, por cierto, era Nino Manfredi. La Lollobrigida, el hada azul del cuento.

RGAlmazán diumenge, 19 de desembre, 2010  

Has hecho un recorrido por una etapa que recuerdo por mis hijos mayores, con quien veía algunas de ellas. Sí, fueron series que marcaron a una generación, es lo que había, poca variación pero había cosas positivas. Por ejemplo, el teatro que echaban en el primer canal, llamado Estudioo 1, era insuperable. Y además no existía Intereconomía, que no es poca cosa.

Salud y República

Raticulina diumenge, 19 de desembre, 2010  

Creo que somos de la misma quinta porque todas las series que pones son también las mias. Aún ahora podría cantarte entera la canción de Marco (en un puertooo italianooo al pie de las montañaaas...)que aunque no era de mis preferidas se hizo muuuy larga.
De esos tiempos guardo un especial recuerdo de Pippi y el feo Starsky que me tenía loquita, así como de La casa de la pradera que recuerda Alfonso.

Qué recuerdos para un domingo de invierno, diosmio

peti diumenge, 19 de desembre, 2010  

Buen trabajo de investigación. Me encantó Heidi, La casa de la Pradera y sobretodo Curro Jimenez, es mi serie preferida.

josep estruel diumenge, 19 de desembre, 2010  

En la escuela, cuando yo era un crio teniamos un manuscrito, era Corazón, de Edmundo de Amicis
Todo eran relatos patéticos y conmovedores. En realidad todo el libro estaba construido para provocar la emoción y las lágrimas. De esta forma todos los lunes por la mañana después de que el cura de turno (de la parroquia del barrio) pasara lista de los que No fueron a misa el dia anterior, nos hacian copiar no se cuantas veces, "DE LOS APELINOS A LOS ANDES", MARCO para los amigos.
Muy buena tu memoria Ramon.
Una abraçada.

mariajesusparadela diumenge, 19 de desembre, 2010  

Creí que también estaría por ahí "La isla del tesoro"

Antònia Pons Valldosera diumenge, 19 de desembre, 2010  

Recuerdo con una sonrisa a Pippilota y eso que era ya mayor. Me encantaba esta niña pelirroja con las coletas tiesas. Era una ácrata y una antisistema y por eso me gustaban ella, su caballo pequeño tío y su mono, míster nilson.
La casa de la pradera fue otro de mis referentes, Manix y Bonanza, Perry Mason, El Santo. Y no nos olvidemos de la familia Telerín y de la Casa de los Martínez, el Superagente 86 aunque a mi me cuesta mucho reír y la mayor parte de las veces no le veía la gracia aunque no podía perdérmela si en el instituto quería relacionarme a la mañana siguiente. Mucho después llegaría el: N'hi ha que neixen estrellats y Míster Been que sí me provocaban la carcajada. Y los Ropper, anterior.
Heidi ya era otra cosa, conocía la historia y aquellos dibujos japoneses al principio me parecían raros, además era una adulta.
El libro Corazón lo heredé de mi padre y me gustaba leerlo: el pequeño escribiente florentino, el pequeño vigía lombardo... todo muy patriótico y muy decimonónico.
Odiaba profundamente a Mazzinger Z como después a SON GOKU, tirria o fobia les tenía.
El hombre y la Tierra y Planeta Azul no me los perdía y me encantaba imitar a Rodríguez de la Fuente. Aún recuerdo con lo que nos reíamos con mi padre que era un gran imitador. Había un crítico de cine, llamado Afonso no sé qué más que era sordo y hablaba de un modo muy peculiar, imitable también.
En cuanto a Curro Jiménez, la verdad no me gustaba nada. Demasiada chulería y demasiado bandolero bueno estilo Robin Hood a la española.
Ya adolescente estaban los Chiripitifláuticos a los que odiaba también profundamente. Y ya no digamos a los Payasos de la tele, era maestra y me aprendí las canciones pero sus gags me parecían horribles del todo.
Me ha encantado este post, East. me ha hecho recordar tiempos felices.
Mi preferida: Pippi, sin duda.

Thiago diumenge, 19 de desembre, 2010  

jaj bueno, para mí que soy del 88 es como si hablaras en Chino. Bien es verdad, que inevitablemente me han llegado referencias de Heidi, Marco y algunas cosas más. La verdad es que ahora en la TDT están reponiendo un montón de series de esas de "vuestra época" jajaj Aunque como dice mi abuela: "mi época es esta, mientras estoy viva", claro que mi abuela es un fantasma y no sabe que ya está muerta, jaajja.

A mi me gusta una que ponen ahora en la TDT ya digo que se llama PADRES FORZOSOS o algo asi, jaja. Y por supuesto he visto un millón de veces el capítulo de FELIX RODRIGUEZ DE LA FUENTE en que hablan del alimoche, ese pajaro que rompe huevos con una piedra, jajaj Todo un ejemplo para nosotros los jovenes... ¡si quieres romper algo, tira una buena piedra! jajajaja


Bezos.

Felipe diumenge, 19 de desembre, 2010  

Un gran recorrido por la nostalgia.

Gracias por los recuerdos

Curiyú diumenge, 19 de desembre, 2010  

Recuerdo mi discografía: la canción de Heidi es esencial. Que bonita vecindad, del Chavo del Ocho. La familia unida, de Gaby, Fofó y Miliki. Y también recuerdo el temazo inicial de Los tres chiflados.
Un buen recuerdo de tu parte. Un abrazo, Ramón, y que pases unas fiestas perfectas.

Alfonso diumenge, 19 de desembre, 2010  

El crítico de cine era Alfonso Sánchez, genial :) Y Gloria Fuertes, dónde me la dejas. Qué grande. Junto a María Luisa Seco.

Isabel Martínez Barquero dilluns, 20 de desembre, 2010  

Divertida, he coreado los recuerdos.
Ay, cómo miro hacia atrás y contemplo la llorera con Heidi y Marcos, y eso que ya tenía algunos años y me creía muy "mayor"...
Las de polis me iban menos.
Tiempos...
Petons.

Jose Lorente dilluns, 20 de desembre, 2010  

Tenemos la misma banda sonora de infancia, aunque no recuerdo esa serie de Pinocho. Sí la película de Walt Disney con esa canción maravillosa que es "When you wish upon a star" que precisamente Woody Allen ha incluido en su última película en versión de Leon Redbone, aunque ésta podría formar parte de la banda sonora infantil de nuestros padres. Los límites, como muy bien dices, se desdibujan como consecuencia de la vida.

Llevaré encima un CD de "Un rastro de Jazz antes del mordisco" y dinero para la factura del oculista (que espero aceptes canjear por unas cervezas compartidas) el día que nos encontremos en Barcelona, que ya va siendo hora.

Un abrazo.

ARO dilluns, 20 de desembre, 2010  

He viajado por mi memoria al hilo de tu repaso por esas series. Me ha encantado tu entrada. He recordado que, ya mayor, en la estación de Atocha, en Madrid, mientras a un buen número de jóvenes nos llevaban de un tren a otro para conducirnos al campamento donde habríamos de hacer el servicio militar, íbamos todos cantando canciones de la infancia, entre otras aquella de Marco que decía algo así como "En un pueblo italiano, al pie de las montañas, vive nuestro amigo Marco...", y a ese ritmo simulábamos que desfilábamos militarmente. En fin, que me han venido recuerdos mientras te leía.

Senovilla dilluns, 20 de desembre, 2010  

Decía un sabio que a los humanos se les mide por la cantidad y calidad de sus amistades, tengo la fortuna de que formes parte de mi entorno.

Te deseo una Feliz Navidad en compañía de los tuyos y que tus sueños se cumplan siempre.

Un abrazo

Miguel Baquero dilluns, 20 de desembre, 2010  

Yo sabría tararear la mayoría de estas canciones (de hecho, algunas veces, andando por la calle, me he sorprendido canturreando la de Orzowei, y mira que han pasado años). Cuando me puse el ADSL y me instalé el e-Mule, lo primero que hice fue bajarme episodios de Mazinger y tengo grabados dos Cds (que no me oiga Ramoncín)

Anna Jorba Ricart dilluns, 20 de desembre, 2010  

Ramon...que buena recopilación...
si tú hablas de la edad antigua...
yo que soy más vieja que tú, hablaré de la prehistoria....
de las que tú refieres, no de todas tengo especial recuerdo...

Sin embargo habia una serie de un abogado que en casa nos encantaba que era Ironside...uau¡¡ el abogado Robert Ironside interpretado por Raimond Burr, que después reapareció en silla de ruedas...otra para añadir a este muestrario era el detective Colombo...me encantaba despistado pero acertado....
McMilan el guapo del bigote...o el Super agente 86 que nos hacia reir con su zapato-telefono y muchos artilugios...
Aquella de Los Munsters...
la música de 7 & 7 Sunset Street....La de El fugitivo...la de la serie que a mi me encantaba el protagonista de el Santo....
Bueno, bueno...lo he pasado muy bien recordando....

Isabel dimarts, 21 de desembre, 2010  

Vaya repaso hitórico que me he encontrado. La cosa es que más o menos me suena todo, por eso no te llamaré viejo.
Muy interesante.
Un saludo.

Maripaz Brugos dimarts, 21 de desembre, 2010  

Que buena recopilación has hecho...no sabes como te lo agradezco.

Recuerdo aunque era ya mayorcita esperar la llegada de los capitulos de Heidi con verdadera emoción.

Uf! cuantos recuerdos!

Thiago dimarts, 21 de desembre, 2010  

jaj me rio pq estais mayores con todos estos recuerdos pero reconozco que lo pasabais bien. YO me he enganchado ahora a ALF que la ponen en una tele nueva de la TDT que se llama BOING y tb. a la mítica EXPEDIENTE X que la ponen en otra tele nueva que se llama NITRO, jaaja

Bezos

Ataúlfa Braun dimecres, 22 de desembre, 2010  

Nostálgico te veo compañero...Pero si nos ponemos, ¿sabes qué serie se me ha quedado grabada? Tanto que cada vez que escucho una sirena me viene a la memoria: "Canción triste de Hill Street". ¡Brutal! Ahora bien, de las que nombras, la mejor, la insustituible, la más grande, la que sigue habitando de alguna forma en mí es Pipi. Qué genial, si yo te contara que me caí de un árbol pensando que levitaría como ella...Jajajajajajajajjaa. Qué bien irse sonriendo a dormir.
Una abraçada i un petonet

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