Para todos los amigos que aún no lo sepan he abandonado este blog y he abierto otro. Ahora me encuentro en Accés a Maians, lugar en el cual voy colgando las nuevas entradas y donde me gustaría encontraros a todos.

dimecres, 8 de setembre de 2010

INTERÉS GENERAL

Me sabe mal que la segunda entrada consecutiva en mi blog remita a Grito de Lobos. Me justifico diciendo que la anterior era por un motivo que valía la pena. Y la presente es porque acabo de poner un texto mío en ese blog.

Se trata de un grito radical contra ese pesebre de privilegios que se llama monarquía. ¿Cuánto cobra el rey, en realidad? Difícil establecerlo con exactitud. ¿Cuál es su fortuna? Abundante parece ser. ¿Cómo la consiguió? ¿Con su sueldo que no está nada mal, o en base a regalos y negocios privilegiados?

El motivo último que genera este escrito mío es la fundación Hesperia, de reciente creación. Un millonario cedió su fortuna a los herederos del rey con la condición de que la mitad fuera a parar a una Fundación de interés general. ¿Saben ustedes qué significa interés general para esta dinastía que mantenemos entre todos? Si quieren saberlo y si, además, quieren ver al rey haciendo la peineta, vayan a Fundaciones y otras mentiras.

Aquí va el texto original:
Cuando en julio de este año defendí que la libertad se conseguía con un poco de ira fue porque cada vez parece más evidente que es necesario que la gente se enfade para que salga a la calle. Y si bien es cierto que no soporto la violencia también es cierto que toda denuncia contiene una parte de ira consustancial. ¿Alguien se imagina que existiese este blog si no estuviésemos llenos de ira contra muchas cosas? Pero creo que merece la pena delimitar y comprender que ira no significa violencia física, por ejemplo, o que para pedirle moderación al personal ya está Mariano Rajoy (y luego dan cumplida cuenta, con sus actos, de lo que ellos entienden por moderación).

Hoy quiero gritar airado contra Su Majestad y su parentela abundante y untadísima, aún a riesgo de que me organicen un sumarísimo. Con el sueldazo generoso de que disfrutan (pagado por todos) como mínimo deberían tolerar la crítica. Se me dirá que el señor es rico, lo cual no es ningún pecado. Y yo responderé primero que en algunas ocasiones sí es un pecado la riqueza. Y añadiré luego que si esa riqueza ha sido almacenada gracias a una situación de privilegio y poder, de regalos y prebendas, y a ocupar un lugar privativo al que se accede por sangre( con ese justo empujoncito franquista), representa un pecado por partida doble. Y si encima la riqueza se ve incrementada año tras año, mes tras mes, día tras día, en este instante en que tantos españoles están pasándolo mal, la cosa es para gritar muy airado y actuar en consecuencia. Aun a riesgo de que, como ya hizo en el año 2004 en Euskadi, me haga la peineta de puro campechano como es (a unos republicanos que le silbaban, parece ser). Fíjense en su mano izquierda...


Veamos. Según Libre.red , a los 8.9 millones de euros anuales que percibe la casa del Rey, deben sumársele los 6 millones de euros que aporta Administraciones Públicas para gastos diversos relacionados con la monarquía (asesores y funcionarios reales). Y a estos 14'9 millones (de euros, claro) debe añadírsele una cantidad indeterminada para el mantenimiento de las residencias reales (según algunas fuentes, unos 18 millones). Pero la suma no ha terminado todavía pues estos millones no incluyen el transporte, ni los coches oficiales, ni el sueldo de los conductores. Ni lo que cuesta el mantenimiento del yate Fortuna (un regalo, por cierto, de los empresarios que, como no llegaban vieron incrementada la suma con esos 400 milllones de pesetas de dinero público que aportó el gobierno balear). Por lo bajo, es decir, sin contar estos regalos, serían pues esos 33 millones de euros que reza el artículo . Con un fácil ejercicio de calculadora observamos que el sueldo diario del Rey es de 90.410 euros, es decir, unos quince millones de las antiguas pesetas diarias. Cierto, cierto, luego él reparte con la familia, no todo es para él. ¿De verdad seguimos pensando que la monarquía nos sale barata?

Pero aunque 33 millones de euros anuales sean una cantidad notable que seguramente ninguno de nosotros oleremos en nuestra vida, se convierten en una cantidad irrisoria si tenemos en cuenta la fortuna que revistas como Forbes le calculan al monarca. A 33 millones anuales, ahorrando todos y cada uno de los céntimos, el Rey hubiese tardado la friolera de 54 años en reunir los 1800 millones que se le atribuyen. Como es evidente que de la asignación anual mucho se ha gastado, como es lógico y natural, cabe preguntarse cómo ha acumulado ese dinero. Dicho de otra manera, cuáles son los negocios del Rey. Recuerdo hace cosa de quince años en que el nombre del amigo del monarca Manuel Prado se vio envuelto por primera vez en asuntos turbios. No pasó nada, o casi nada. Al Rey, al menos, no le pasó nada. Tampoco cuando se relacionó con personajes tan particulares como Ruiz Mateos (que cuando lo de Rumasa reconoció haberle entregado al rey la nada despreciable cantidad de mil millones de las antiguas pesetas) o el empresario ejemplar catalán Javier de la Rosa. O Mario Conde, si se quieren añadir más nombres ilustres a la lista. Se ha hablado mucho de los regalos que ha recibido el Rey. Pero también de cosas enormemente ilegales, como el asunto de los cuadros del marqués de Hernani, tema que, sin pruebas, es mejor obviar. Existe también una bibliografía maldita sobre el tema, como cabe suponer.

Otro de los nombres relacionados con el del Rey es el del empresario y banquero catalán, del Opus por cierto, Luis Valls Taberner. Valls Taberner (su hijo unió el Valls y el Taberner con un guión; así luce Cristina ambos apellidos) ayudó económicamente al entonces príncipe. Visitando su página de la Wiki puede leerse, en el apartado Otros datos, algo relativo a sus aportaciones a Juan Carlos.
Pero según algunos esa cantidad de 1800 millones parece que se queda corta. Alfonso XIII, cuando partió felizmente al exilio, se encontró con una mano delante y otra detrás. Su nieto ha aprendido de la historia. Pero, ¿puede ser aún mayor la cifra de 1800 millones? Poco importa: cuando los cientos de millones se acumulan, se acaban por perder las cuentas. Se habla de regalos secretos, de dinero repartido y escondido gracias a testaferros que hubiesen podido trabajar a nombre del patrón. Yo pienso que ya no viene de aquí: las cifras acaban siempre por ser engañosas. Lo único que no es engañoso son los hechos y me parecen ya bastante claros.

Que la monarquía es un gran y productivo negocio ya nadie lo duda. Pero seguir diciendo que nuestra monarquía es barata equivale a no querer ver la realidad. Se me dirá que un Presidente de la República haría lo mismo. Probablemente. Pero hay diferencias notables, a parte de la elemental de los votos. Por un lado un Presidente electo sería siempre mucho más cuestionado (se evitaría la innegable sacralización de la familia real que todos sufrimos) y por tanto sería vigilado de cerca y no se le ahorrarían críticas a sus desmanes (recuérdese la boda de la hija de Aznar). Por otro lado, existiría una mayor nitidez en la diferenciación de la esfera pública y la esfera privada. Por si todo ello no fuera suficiente y por mucho que cayera en deesmanes el Presidente electo, ni tendríamos que mantener a toda su familia ni la cosa iba a durar tantos años como está durando la broma borbónica. Cuestión de democracia, de limpieza, de alternancia, de libertad, por tanto.

Es por eso que saber que la reciente operación real se ha hecho por la Sanidad Pública mientras la factura por el alquiler de las instalaciones hospitalarias subía a 25000 euros me parece una verdadera tomadura de pelo.

Pero no terminan ahí las tomaduras de pelo. La infanta Cristina se compró hace unos años un chalé valorado en mil millones de pesetas (gastos de mantenimiento y carísimas facturas de protección y vigilancia aparte) en una de las zonas más exclusivas de la ciudad. Imagino lo que costará mantener a su otra hermana o al Príncipe, que por cierto recibió el exclusivo regalo de una residencia privada en el complejo de la Zarzuela con motivo de su boda. No es demagogia: comprendo que el jefe del Estado no puede vivir en un piso en Carabanchel o la Verneda, ni viajar en utilitario. Comprendo que ciertos cargos exigen unas medidas de protección que se resuelven mejor y más económicamente incluso residiendo en un lugar en que la protección sea fácil. Comprendo que existen servidumbres de representación que exigen espacios adecuados y elegantes. Pero de ahí a que la protección, la elegancia, el regalo, se haga extensiva, de por vida, a los familiares directos (¿los indirectos no? ¿seguro?) va un trecho muy largo.

Siento que de un tiempo a esta parte se está asistiendo a un cierto desenmascaramiento de esta familia. Podríamos preguntarnos el motivo pues estas cosas nunca ocurren gratuitamente. Sin voluntad de ser exhaustivo ni cronológico recuerdo ciertos momentos más o menos recientes en que la familia real se ha visto rodeada por la polémica.

Cuando la hermana de la princesa fue contratada por el socialista ayuntamiento de mi ciudad para un cargo absurdo con sueldo millonario juro que se me nubló la vista. Ahí el abuso es de mi ayuntamiento, pero lo cierto es que siempre se aprovechan los mismos y sus familias políticas.

Cuando una revista gamberra fue secuestrada por mostrar a los príncipes en una actitud íntima me pareció fuera de todo sentido. Con lo que cobran deben tolerar las críticas e incluso las bromas inofensivas. De lo contrario la tan pregonada libertad es una falsedad.

Cuando la reina tomó partido claramente y optó por la enseñanza religiosa (en una época en que, recordémoslo, los obispos y el PP montaban manifestaciones en contra de las políticas laicistas del gobierno ZP) o apostó por la teoría creacionista o se manifestó claramente contra el matrimonio homosexual; es decir, cuando la reina nos dijo a todos que ella era seguidora convencida del Partido Popular, servidor hizo extensivo el anuncio al resto de la feliz familia, y les desprecié todavía un poco más. Porque además de todo lo que llevo dicho han decidido romper esa imparcialidad que acaso les otorgaba un mínimo sentido. (Ya Sofía se había cubierto de gloria cuando, años atrás, había manifestado que los últimos años de Franco no fueron una dictadura exactamente y que existía más libertad que la que se reconoce ahora).
Cuando, finalmente, (y aquí el motivo de mi última indignación monárquica, sigan leyendo) recibieron una herencia millonaria hace no mucho, pensé que se confirmaba que eran una familia con suerte. La mitad de la herencia millonaria que recibieron se repartirá entre los príncipes y los nietos reales. Y la otra mitad del dinero otorgado por el millonario Balada deberá ir, por expreso deseo del otorgante, a una fundación de interés general .

Pues bien, ya está decidido. Y es aberrante. Está muy claro qué significa para esta gente interés general. Se ha creado una fundación, llamada Nueva Hesperia, con domicilio en la Zarzuela, que será la que recibirá y gestionará ese dinero. ¿Cuál es el interés general que propone defender esta nueva fundación? Agárrense: el estudio y apoyo a la institución monárquica, tanto en España como en el extranjero, así como su fomento a través de las ciencias y las artes. Sí, para las testas coronadas es frecuente, como ven, lo de confundir interés privado con interés general. Son, así lo siento, despreciables.

Clamemos y gritemos por la República. Luchemos por destronar privilegios indignos. Sólo si nos llenamos de ira, podremos conseguirlo. ¿Ven como la ira es buena? ¿O prefieren ustedes a Sus Majestades?




8 comentaris:

Isabel Romana dimecres, 08 de setembre, 2010  

Me he quedado de piedra leyendo el artículo completo en grito de lobos. Comparto tu indignación. Un abrazo, querido amigo.

Isabel Martínez Barquero dimecres, 08 de setembre, 2010  

Voy para "Grito de lobos".

emejota dimecres, 08 de setembre, 2010  

Taco, taco, taco y mas taco. Ramón ¿Será que nos lo merecemos? Y seguramente más, por no enumerar otros muchos emolumentos vitalicios a costa de los de siempre. No sigo que me cargo más de la cuenta y no debo si quiero permanecer en este lugar, cosa que a veces me planteo. Si no fuera por..... ya sabes. Un abrazo.

mariajesusparadela dimecres, 08 de setembre, 2010  

Como dice alguno a quien conocemos, SALUD Y REPÚBLICA.

Fackel dimecres, 08 de setembre, 2010  

Ramón. Creo que sin madurez de pensamiento y sin ejercicio creativo de la libertad no habrá jamás República. Muchos conciudadanos no aspiran sino a ser súbditos vitalicios. La Monarquía, como la Iglesia, tendría que ser mantenida por quienes crean en ellas.

Salud y cosas veredes...

Lembranza dijous, 09 de setembre, 2010  

Creo que tienen un morro que se lo pisan. Ya sin meterte y si eres monárquica o republicana, creo que deberían dar ejemplo y donar ese dinero, no hace falta que se vaya al extranjero, España tiene muchísimas instituciones sin animo de lucro que necesitan dinero. Un abrazo

Stalker divendres, 10 de setembre, 2010  

Vengo de Fundaciones y otras mentiras francamente escandalizado e indignado.

Es increíble que algunas cosas no cambien. Habría que hacer manifestaciones masivas para abolir la monarquía, una carga onerosa para el erario público pero, además, y muy especialmente, un símbolo caduco y cubierto de oprobio.

Un claro ejemplo de mentira consensuada, blindada por los poderes fácticos y por esa al parecer intocable "palabra de Dios" que es la Constitución (ensalzada nada menos que como instrumento religioso que funda la identidad de un pueblo: principio último incorruptible, ab aeterno, emanado de un omnisapiente y libérrimo Altísimo, y por lo tanto, intocable por la voluntad de los hombres, o eso nos dicen...).

Es muy triste, pero cultivemos, al menos, la sana indignación y la oposición frontal, incansable, contra este atropello.

salve

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI divendres, 10 de setembre, 2010  

...y sin embargo, es la persona y la institución mejor valorada en España. ¡Lo tenemos claro!
Leo estos días "Rojo y Negro" de Stendhal. Recomiendo el capítulo XVIII : "el rey en Verrieres", en el que, entre otras cosas, se explica (o no ) la fascinación del pueblo por la pompa y el boato de la monarquía. ¿recordais alguna de las últimas bodas reales? ¿Y cualquier visita pública que estos tipos hacen?

¡Salud y República!

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