Para todos los amigos que aún no lo sepan he abandonado este blog y he abierto otro. Ahora me encuentro en Accés a Maians, lugar en el cual voy colgando las nuevas entradas y donde me gustaría encontraros a todos.

dissabte, 3 de juliol de 2010

AYUDA Y LUCHA

Creo que he explicado en alguna parte que tengo una niña apadrinada en Etiopía desde hace muchos años. Más de diez. Mi primera sorpresa al respecto fue cuando acudí al gestor para la declaración de la renta y me anunció arrobado que la niña apadrinada me suponía un beneficio fiscal (así de inocente en estos temas era yo entonces). Supe así que los seres humanos pensamos con el bolsillo y que por eso nos va como nos va. El gestor hablaba de mi niña con el mismo espíritu que hablaba del Plan de Vivienda: daba por supuesto que mi obra benéfica respondía fundamentalmente a intereses económicos. No le aclaré nada: a veces explicar las cosas sencillas de la vida resulta complicadísimo y tampoco te entienden.

No pretendo dar una importancia que no tiene al asunto de la niña. Son 25 euros al mes, y una cena me cuesta más. Lo que deseo es analizar aquí algunas cuestiones. Como esas noticias dudosas que se generaron hace unos meses a propósito de la asociación con la que colaboro. ¿Por qué sigo entonces con la niña? ¿Máxime cuando la niña inicial ha ido siendo cambiada sucesivamente, en cartas misteriosas que han ido llegando, con fotos de niñas como si fueran cromos? La explicación era siempre la misma: la niña X se trasladó de territorio. Ahora le corresponde la niña Y (o el niño... de todo ha habido).

He sabido siempre que lo del niño y la foto no era más que un señuelo afectivo para mantenerte aferrado. Una pequeña trampa que he aceptado siempre de buen grado pues he pensado que con el dinero que enviamos pueden efectuarse cambios positivos. Que es un dinero bien aprovechado, lo aproveche la niña X, la niña Y, o una abuela determinada. Daba igual el nombre, el género, la edad. Aunque he escuchado también las teorías que hablan de dinero que no llega, de bolsillos que se llenan aprovechando la buena fe de la gente, de personas que se han acercado a los poblados de lugares maltratados del mundo cámara en ristre, han fotografiado a sus niños, y nunca más se supo.

Sigo queriendo pensar que la ayuda se aprovecha. No puedo controlarlo. Sí, en cambio, exigir que se compruebe y se controle, por eso me parecen bien documentales encaminados a sembrar la duda. Probablemente alguien miente, pero un alma negra no justifica dejar de ayudar al resto de almas blancas. Siempre he admirado a la madre Teresa, a tanta otra gente entregada y generosa de verdad. De verdad. No como yo que mando 25 tristes euros mensuales. Y que asumo que probablemente se trate sólo de una forma de ayudar a mi mala conciencia, la que por fuerza debemos llevar todos. Pero...
Recuerdo que de pequeño asistía a las llamadas Aldeas Infantiles SOS y, aun siendo pequeño, comprendía la enorme hipocresía de aquel espectáculo. Damas millonarias, con enormes collares franquistas, vendían sus jarrones chinos anticuados para conseguir dinero para los niños pobres. En esencia era eso. Su actitud era contrita, espiritual, de un buenismo que hacía que te apeteciera arrancarles el mandil comprado en París o tocarles el culo (no porque apeteciera, aclaro). Era un ambiente de mentira continua que generaba deseos de gamberrismo necesario (cada día valoro más el gamberrismo con sentido). Seguramente aquello me ayudó en mi formación ideológica y me hizo comprender que aquellas damas generosas estaban en realidad apoyando ese mundo de desigualdades que aparentemente tanto les preocupaba. Pura fachada...

No hablo desde una atalaya de superioridad de ningún tipo. Sencillamente trato de hablar desde la sinceridad incluso menos cómoda. No puedo criticar los anillos de las señoras sin acordarme de que hace un año me compré un aro de oro que me costó lo que me cuestan cuatro meses de la niña. Hace cosa de un mes fui a cenar a un restaurante de una estrella Michelin donde estuve de lujo pero el sablazo fue histórico. Y no puedo decir que me arrepienta. Pero dejando de lado dispendios como estos, ocasionales, trato de no perder de vista la diferencia entre vivir bien y el dispendio. La diferencia entre un mundo cómodo y un mundo excesivo. No me fío de los predicadores y no quisiera parecerlo ahora.

La ayuda a los necesitados me parece fundamental. La madre Teresa de Calcuta me parece fundamental. Pero siempre me maravilló que su ayuda abnegada no fuera nunca acompañada por una sola palabra de crítica hacia una sociedad tan clasista que generaba esa misma pobreza. Aunque la siga admirando, ese gesto tan absolutamente conservador la deslegitimó en buena medida. Lo que me parece más fundamental es hacer un mundo más justo donde no sean necesarios estos actos de generosidad. Para lo cual la ayuda sin lucha es gesto destinado a perpetuar la injusticia, y la lucha, en cambio, el único camino si de verdad queremos un mundo mejor.

(Como ilustración, dos cuadros del maravilloso Paul Klee, uno de mis pintores preferidos. El primero Drawn One de 1935, y el segundo Fruits on Red de 1930)

25 comentaris:

mariajesusparadela dissabte, 03 de juliol, 2010  

Yo no soy la madre Teresa, evidentemente. Pero creo que hay etapas en la vida en las que uno debe dejar de criticar a otros y trabajar, obrar en conciencia.

AROBOS dissabte, 03 de juliol, 2010  

"El hombre que inventó la caridad,
inventó al pobre y le dio pan", decía una canción de no recuerdo quién. Pero a pesar de eso, creo que no podemos permanecer indiferentes ante tantas necesidades como vemos, no debemos dejar de ayudar, aunque sea mínimamente (muchos poquitos hacen mucho). En mi caso, me he inclinado por el pueblo saharahui, los que viven en los campamentos del desierto de Tinduf, en Argelia, porque además tengo la garantía de que mi ayuda, y la de otros muchos, les llega directamente, sin que manos egoístas se queden con una parte para sí mismos.

emejota dissabte, 03 de juliol, 2010  

Paul Klee también es uno de mis favoritos. En cuanto al post, ya sabes que sentimos de forma parecida. Tras una vida cómoda, en términos generales, ahora siento los aguijonazos de la mala conciencia cuando hago un dispendio innecesario, precisamente porque ya se me ha cerrado un ciclo, necesario en su día, pero inútil ya en el presente. Un abrazo.

Eastriver dissabte, 03 de juliol, 2010  

María Jesús, estoy totalmente de acuerdo con lo que dices de obrar en conciencia: es justo eso lo que yo defiendo en mi entrada. Ahora bien, en lo de no criticar no estoy de acuerdo para nada. El día en que dejemos de ser críticos ya nadie luchará por hacer un mundo mejor, nos conformaremos con ir poniendo remedios temporales, y eso es en lo que yo no estoy de acuerdo.

Aro, desde luego la ayuda sigue siendo necesaria. Pero yo me inclino por una ayuda crítica. ¿Y no es crítica la que tu propopones? Totalmente, absolutamente, radicalmente crítica con los excesos de un país que oprime. Por eso, porque ayuda y porque propone nuevos caminos, me parece tan importante.

Emejota, yo procuro ir con cuidado con los dispendios pero me permito alguno de vez en cuando. Ahora bien, no renuncio a mi parcela de lucha, como me parece que tampoco renuncias tú. Un gran abrazo.

Alfonso dissabte, 03 de juliol, 2010  

Yo para ayudar no miro tan lejos. No sé, no me fío. Para ayudar a países lejanos, creo que se consigue más apretándole las tuercas a los estados para que luchen contra la pobreza, o ayudar a organizaciones que se sabe que están allí, como Médicos sin Fronteras.
Prefiero lo cercano, normalmente, uno es más sensible a lo que ha vivido. Por ejemplo, yo ayudo a la Asociación contra el Cáncer. Yo pensaba antes que eso era para investigación y tal, que era un sacadinero. Con la enfermedad y muerte de mi hermana, conocí su trabajo, como ayudan en los hospitales, como le dan rehabilitación.. pienso que es un buen gasto, aunque ella ya no esté.

Eastriver dissabte, 03 de juliol, 2010  

Desde luego, Alfonso, hay muchas causas que me movilizan. La que tú citas, la de los niños enfermos, la de la ecología, la de los derechos humanos... Está bien que exista gente que desea hacer el bien al prójimo. Y cuando además se implican en persona ya es el no va más.

Fackel dissabte, 03 de juliol, 2010  

Ramón. Ya que cuentas esto, supongo que todos, antes o después hemos participado de alguna entidad "benéfica" porque el aguijón caritativocristiano lo teníamos metido hasta la médula. La cuestión de fondo es que hacer caridad no es la solución. Y ni siquiera tenemos claro el uso de esa caridad, con tanta burocracia por medio...

A mi este tipo de temas me da asco y rabia. Ya nadie se acuerda de practicar la justicia, en lugar de concederse a la caridad. Tal vez porque la búsqueda de la justicia lleva a otro fin: a las revoluciones, tan en desuso en estos tiempos. Y eso es más caro, asustadizo y arriesgado para nuestra mentalidad occidental que dar limosnas, ¿a que sí?

Un abrazo.

Mercedes Thepinkant diumenge, 04 de juliol, 2010  

Esta entrada me parece un ejercicio de humildad y respeto admirable. El análisis de las circunstancias y de las motivaciones es excelente. Sabes dar el tono justo, no solo en la palabra sino en la expresión de los sentimientos.
Comparto tu experiencia y te aplaudo no solo por el hecho en sí del apadrinamiento, también por la franqueza de tu exposición.
Un abrazo

Maripaz Brugos diumenge, 04 de juliol, 2010  

Me gusta ayudar siempre con lo que puedo. Procuro mirar a la gente que me rodea a la cara y ver su dignidad.Colaboro con mi dinero siempre que puedo, con la gente cercana y la que se encuentra mas lejos.
Este invierno muy crudo en esta zona, mas de una vez preparé un bocadillo de una tortilla de dos huevos con chorizo, a algun indigente que pedia en la puerta del supermercado que tiritaba de frio. No podia comer mi comida calentita, sin pensar en aquellas personas. Tampoco me suponia mucho,simplemente la preocupación de hacerlo, pero al llevarle ese detalle,he sentido una emoción única al ver su mirada agradecida.
No podemos dejar de ayudar, aunque a veces nos timen, si todos miramos para otro lado, la sociedad se deshumaniza.

Pulgarcito soñador diumenge, 04 de juliol, 2010  

Maravilloso. De que sirve "ayudar" a un hambriento si no criticamos al que le saca el plato de comida diariamente?
Ahí está el Jesús de Passolini para decirnos en la cara cuan hipócritas somos si pensamos si por dar lo que nos sobra ya nos ganamos el cielo.
Y un abrazo.

Eastriver diumenge, 04 de juliol, 2010  

Fackel, justicia frente a caridad, tú lo has dicho. Y lo comparto al cien por cien. Pero luego la caridad no viene mal para ir poniendo paños calientes que se agradecen tanto, como nos cuenta Mari Paz. Pero sin olvidar la justicia, claro. Un abrazo.

Mercedes, tampoco hay para tanto. Gracias de todos modos.

Mari Paz, eres buena gente, eso se nota a la legua. Tienes un corazón de oro. Es necesaria la gente buena, yo ya solamente admiro a la gente buena... la gente valiosa me aburre, la gente buena me admira. Pero estarás conmigo en que sin justicia en el mundo no alcanza la suficiente gente buena para reparar todos los males. Un abrazo.

Pulgar, el Jesús de Pasolini (según San Mateo) me alcanzó, ya veo que lo mismo que a ti. Pero claro, Pasolini era comunista y no una señora de Aldeas Infantiles SOS. Lo cual decía mucho de él.

Isabel Martínez diumenge, 04 de juliol, 2010  

Creo que si existiera justicia no estaríamos abocados a la caridad, a esa caridad que aprovechan para lucrarse muchos organismos no gubernamentales (ONGs). Éstas últimas organizaciones tocan la vena sentimental que todos tenemos y a gestionar fondos tocan. Y no todos los que gestionan son limpios, por desgracia, que muchos mercaderes ven el negocio en los buenos sentimientos ajenos. ¿Pero quién se resiste a aportar lo que puede? De eso se prevalen.

No sé, no sé... La caridad en estos términos siempre me ha dado algo de repelús, porque la caridad es una hermana menor de la justicia, del mismo derecho de un humano al tuyo propio. Es preferible hacer justicia a ejercer la caridad y comprar la tranquilidad de conciencia por unos euros. Y la justicia la podemos hacer casi a diario y sin irnos muy lejos.

Honda reflexión, querido Ramon, y en pie, denunciante, como debe ser.

Una abraçada.

RGAlmazán diumenge, 04 de juliol, 2010  

Ramón, es una entrada esclarecedora de cómo sientes la solidaridad. Desde luego yo, y supongo que muchos de los que entramos aquí, podríamos firmar también lo que dices.
En cuanto a la Madre Teresa, no es mi modelo. Aprecio lo que hizo pero pudo hacer más. Aceptó que las cosas no podían cambiarse, si acaso aliviarse. ¿Alguien se imagina si la madre Teresa hubiera sido reivindicativa, qué hubiera pasado? Pero no era su guerra. Esa es la diferencia entra la caridad y la solidaridad, según yo lo veo.
Claro que sentado desde un ordenador del primer mundo, las cosas se ven fácilmente. Y ella, sin embargo, estuvo allí, aunque sólo fuera para conseguir que vivieran un poco mejor, que no es poco.
Sin duda, deberíamos hacer más.

Salud y República

Maia diumenge, 04 de juliol, 2010  

Justo hoy puse una frase en mi blog TLMQS y te la traigo: "La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa" (Albert Einstein)
A veces me pregunto si hago suficiente. La mayor parte de las veces mi respuesta es NO.
No quisiera agregar más. Un abrazo,

Maia diumenge, 04 de juliol, 2010  

Y otra cosa más, me sale la feminista de adentro y a mucha honra (para mí al menos) la Madre Teresa de Calcuta, a quien respeto por su lucha a favor de los pobres, se oponía rotundamente al divorcio, aún en los casos más terribles de abuso de una mujer por lo que, ya ves....
Otro abrazo,

Montserrat Sala diumenge, 04 de juliol, 2010  

Una vagada em van dir: Si el subjetcte al que ajudes, tingués les meteixes oportunitatas que tú, fòs net i endressat com tú, no li agradadés el vici, y hagués tingut uns pares i una familia com la teva, ja no li farie falta, la teva caritat, viuríe com tu, o millor.
El mal són els intermediaris. Aquí si que et comprenc i et dono la raò.
Chapeau, amic meu, pel que has fet. No te'n penediràs mai. Si hi ha quelcom de mal fet es dels demés. Als ulls del que sigui.

Eastriver dilluns, 05 de juliol, 2010  

Isabel, estoy totalmente de acuerdo contigo, aunque yo tampoco pondría a todas las ONG en el grupo de las perversas. Creo que las hay de absolutamente necesarias. Por lo demás totalmente de acuerdo contigo. Un abrazo.

Rafa, lo vemos igual. Incluso observamos de la misma forma nuestras pequeñas contradicciones que creo que está muy bien reconocer, porque nos hacen ser más honestos. Pero desde luego, justicia ante todo. Un abrazo.

Maia, la frase de Einstein es muy buena y la observación sobre la madre Teresa la comparto. Eso es lo que menos me gusta de ella, aunque en otros aspectos seguramente no le llegamos a la suela de los zapatos. En cualquier caso, qué cómodo lo de no juzgar... Un abrazo.

Montserrat, suposo que cal ser solidari i tractar de ser millor cada dia. Però el més difícil no és això. El més difícil sempre he pensat que era no vendre's i ser coherent sempre amb el que un creu, pensa i sent. Un petó molt fort.

Ms. Frutos dilluns, 05 de juliol, 2010  

En algunas ocasiones, y de forma más personalizada, me he visto en el papel de “benefactora”. De forma más personalizada digo porque ha sido directa, conviviendo con gente que tiene menos que yo y echándoles un cable, si se puede llamar así. La verdad es que no acabo de asumir bien ese papel, lo paso mal y para nada se aviene a la idea que yo tengo de mí misma, así que me paso el tiempo luchando con mi yo interno.
Somos ricos a sus ojos y no acaban de valorar lo que puede valer nuestro dinero, eso es así y debo aceptarlo si quiero seguir viajando. Me puedo pasar el día explicando que soy una simple currante y que esas vacaciones suponen un esfuerzo para mí, pero claro, eso está tan lejos de su vida cotidiana, que no me extraña que no lo entiendan.
Probablemente me siento así porque sé que esa no es la forma en que se debería ayudar a esa gente, pero mientras esperamos a que haya “justicia” esa gente sigue teniendo poco y yo bastante más. Además, para ser sincera, cuando vuelvo a mi vida cotidiana se me olvidan pronto sus problemas y dificultades y me acomodo rápidamente a esta vida consumista, (esa es otra lucha interna).

Eastriver dilluns, 05 de juliol, 2010  

Ms Frutos, una elegante y verídica forma de plantearlo. Me siento totalmente identificado... Un abrazo.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dilluns, 05 de juliol, 2010  

Caridad e incluso solidaridad son dos términos que se oponen a justicia, que es lo que realmente necesita el 80% de la población mundial. La accion de ONG's y sucedáneas religiosos es encomiable, pero ha anulado tres cosas: la obligación de los estados para con su pueblo, la voluntad de exigir justicia y la responsabilidad del primer mundo para con los millones de personas que sufren la consecuencias de un expolio secular, que todavía continua. Es sangrante lo que ocurre actualmente en Zaire, en donde mueren centeneres de miles personas en una guerra silenciada por las minas del mineral con la que se fabrican las pantallas de los móviles, ordenadores, ipads's, etc...

En cuanto a la madre Teresa, qué se puede decir de alguien que negaba la independencia de la mujer, su papel activo en las sociedades para las que decía trabajar y que pregonaba "la mujer en la cocina y con la pata quebrá". Qué se puede decir de alguien cuyo objetivo era ayudar a morir y no a vivir, a aceptar el destino de pobrez, muerte y sufrimiento, después de sermonear a todo dios en contra del aborto

Y en cuanto a los donativos a las ONG, sean del tipo que sean, pues me parece estupendo, y está muy bien la reflexión que haces relacionada con esos 24 euros y el IRPF. Este es el mundo de las grandes paradojas y las grandes hipocresías. Nadal, un ciudadano ejemplar que gana torneos de tenis, guarda su dinerito en Andorra, y por ello la familia real siempre está a su lado, porque es un español ejemplar.

¡Salud Ramon!

MAMÉ VALDÉS dilluns, 05 de juliol, 2010  

Ayuda como quieras hasta ahi podiamos llegar, la solidaridad no creo que tenga ninguna frontera o medida, sigue así, un saludo.

Anna Jorba Ricart dilluns, 05 de juliol, 2010  

Ramon.... siempre he pensado que diferente es el simple hecho de nacer aquí o allí, con nuestra familia o con aquella,con nuestras posibilidades o careciendo de ellas....¡¡el destino!!
El gesto solidario, la intención... es lo importante, averiguar si se queda o no en el camino, está bien, pero...¿porqué no?...
A mi me parece estupendo que te compres un anillo y que te vayas de cena....lo que no me parece bien es que ellos no tengan ni para pan...
Un beso.

Eastriver dilluns, 05 de juliol, 2010  

Mariano José, hoy estoy totalmente de acuerdo contigo, sin matices. Un abrazo.

Mamé, un abrazo también para ti.

nocheinfinita dimarts, 06 de juliol, 2010  

Si que tienes razón, deberíamos hacer un mundo más justo, pero para eso tendríamos que despojarnos de nuestra capa de egoismo, y eso.... como que cuesta.

Un beso.

noche

mateosantamarta dijous, 08 de juliol, 2010  

Tu confidencia es de agradecer y tu reflexión muy buena. El mundo ha dado millones de vueltas: sólo hay una revolución posible y es la personal. Un abrazo. Tus 25 euros, aunque se pierda alguno, seguro que son los que mejor empleas. Yo soy de Cruz Roja y Unicef, también he sido socio de Greenpeace...He sido militante trotskista y preso político del franquismo.

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