Para todos los amigos que aún no lo sepan he abandonado este blog y he abierto otro. Ahora me encuentro en Accés a Maians, lugar en el cual voy colgando las nuevas entradas y donde me gustaría encontraros a todos.

dilluns, 24 de gener de 2011

CRUCEIROS

(Esta entrada es la continuación de la entrada dedicada a Galicia y los hórreos , puesta a principios de enero)
Tras la maravilla de los hórreos, otros detalles curiosos que me sorprendieron durante mi estancia gallega: las galerías por ejemplo. No he visto en ningún otro lugar del mundo esas galerías enmarcadas en madera blanca, con los cristales formando esos pequeños cuadrados desde los cuales es posible ver el mundo. Las casas de cristal de A Coruña son el paradigma, pero existen multitud de ejemplos.
Pero sobre todo los cruceiros. Qué sorpresa los cruceiros. Son cruces de piedra que aparecen, mágicas, sorprendentes, en las esquinas, en las plazas, en los lugares más inesperados. En principio no me extrañaron, porque también en Catalunya las cruces de piedra marcaban los límites de los municipios y todavía existen, testimonio del pasado. Pero en Galicia observé que había muchas y que no podían limitarse a marcar lindes. Recuerdo que lo pregunté a un guía: ¿para qué servían los cruceiros? El buen hombre no supo decirme. Me habló de tierras, de cruces, de supersticiones. Pero no me dijo nada claro. Todo era muy confuso. Y mira que odio los tópicos, pero al final pensaba, gallegos tenían que ser estos cruceiros tan misteriosos.
Probablemente la razón no sirva para nada a ciertas alturas. Probablemente, frente a la belleza, lo mejor sea contemplarla y disfrutarla. Pero quien me conoce sabe que difícilmente puedo evitar satisfacer la inquietud, y sabe también que en muchas ocasiones la razón me es fundamental para disfrutar con mayor intensidad de la belleza. Los cruceiros me siguen fascinando. Y ahora sé algo más de ellos. Gracias, debo decirlo, a María Jesús, de Paradela, y a Dilaida de Groucho. Estas dos gallegas claras, clarísimas, me han explicado que el cruceiro está considerado una de las muestras más hermosas de la arquitectura popular. Que tienen un origen gótico, impulsado por el barroco, cuando construir un cruceiro fue un modo de conseguir indulgencias. Que casi siempre tienen una relación muy directa con la sacralización del espacio, por lo cual se colocaban generalmente en el lugar en que había ocurrido algún episodio terrible, sanguinario, y que aportaban ese valor mágico que era capaz de ahuyentar a los espíritus malignos. Son, por tanto, protección y guía de caminantes. Que los hay de varios tipos (a saber; cruceiros de término, para marcar los límites de las parroquias, de encrucijada, en los cruces de caminos, de parada, para que la procesión los rodee y pueda regresar por donde ha venido, los devocionales y expiatorios, los cruceiros de muerte, levantados donde ocurrió una muerte trágica, entre otros). Que, de entre todos los cruceiros gallegos, uno de los más hermosos es el de Hío. Que la cruz ocupa un lugar central en toda la iconografía gallega, y que corona incluso los hórreos como forma de proteger el contenido. Y me hablaron de santos, de romerías, de lagartijas, de lagartos, de muertos y de vivos.
A veces, cuando me marcho de un sitio, tengo claro que regresaré a esa tierra. Ocurre cuando algo muy interior se removió durante la estancia, o cuando uno sabe que algo muy interior se removerá en el futuro, a raíz de la estancia. Galicia asoma desde la profundidad de su nombre lleno de sugerencias. Supongo que si los cruceiros me hablaron quiere decir que me habló Galicia. Así me gusta pensarlo. Aunque tuvo razón María Jesús cuando me dijo que quedaba pendiente conocer "Galicia desde dentro".

25 comentaris:

Ataúlfa Braun dilluns, 24 de gener, 2011  

Bonitas apreciaciones. Galicia es un destino pendiente sin lugar a dudas.
Un beso

Felipe dilluns, 24 de gener, 2011  

Gracias Ramón por enseñarme estas maravillas y gracias a Galicia por ser una tierra tan hermosa.

Saludos

Javier Martinez V. dilluns, 24 de gener, 2011  

Que bueno es viajar hasta tan lejano e interesante lugar gracias a un inteligente post.

Saludos.

Isabel Martínez Barquero dilluns, 24 de gener, 2011  

En el año 1989, la primera vez que fui a Galicia, me deslumbraron para siempre los cruceiros. Me parecen sencillos, austeros, pero ponen esa nota mágica, ese toque arcano, en cualquier cruce de camino, en un campo, en una calle, en una plaza... Se ve que andaba reñido el tráfico de indulgencias, jajaja.

Recuerdo con especial agrado uno al borde de un camino cerca del monte de Santa Tecla. No recuerdo el sitio exacto, pero a sus espaldas una manada de caballos salvajes corría por el monte... Una imagen para no olvidar nunca, preciosa.

Una entrada muy amena, de esas con las que viajo un poquito, lo que es de agradecer.
Un beso, querido Ramon.

Desclasado dilluns, 24 de gener, 2011  

Curiosidades de la vida: me entero de lo de las ventanas gallegas cruceiros, que me llamaron la atención cuando las vi, por el blog de un catalán. Esto sí que es globalización.
Los cruceiros de caminos son tan bonitos que no puedo menos que sentirlos patrimonio cultural mío, a pesar de que en origen fueran religiosos.
Saludos.

mariajesusparadela dilluns, 24 de gener, 2011  

Tu, Ramón, lo ves todo desde "dentro". Quise decir que es mejor visitar acompañado de algún nativo, que te lleva a la enjundia de los espacios y sentires y no a las rutas turísticas.
Y seguro que, si vienes, encontrarás a alguna "voluntaria"...

J. G. dilluns, 24 de gener, 2011  

se te nota bien que disfrutas el viaje

saludos

Ciberculturalia dilluns, 24 de gener, 2011  

Comprendo Ramón que los cruceiros te hablaran. Todo un misterio encierran y nos atrapan. A mí también me pasa con Galicia.
Un abrazo

Thiago dilluns, 24 de gener, 2011  

jaj las galerías tienen su explicación en el clima. Es la manera de tener un balcón pero a cubierto de la lluvia.

Y los cruceiros? yo creo que su palabra lo dice: principalmente estaban en los cruces de caminos lo que en Galicia se llama "cuatrocaminos" que hay en todas las ciudades una plaza que se llama así. Puede ser que no fueran más que decoración, como luego se ponían fuentes, o bien tenían el sentido de recordar que la vida no es mas que un camino de perfección que todos debemos de recorrer, indicaban tal vez la dirección correcta y asustaban a los lobishomes y santas compañas, jaja

Bezos.

MAMÉ VALDÉS dilluns, 24 de gener, 2011  

Ya estoy de vuelta, poco a poco me iré poniendo al día un gran saludo.

Pilar dilluns, 24 de gener, 2011  

Me ha encantado pasear contigo por esa Galicia mágica.
Un saludo

Dilaida dilluns, 24 de gener, 2011  

Si alguien estudió en profundidad los Cruceiros y su significado fue Castelao, no sólo los de Galicia, también los de Bretaña.
Su interés no se centró sólo en las cuestiones formales, también se aproximó a ellos desde el punto de vista conceptual, con su espíritu de etnólogo se dio cuenta que los Cruceiros nacían para cumplir una misión concreta en un contexto preciso, privados del cual quedaban mutilados, faltos de su más íntima esencia, de lo que le daba contenido.
La valoración del emplazamiento, reveladora de las causas determinantes de su erección. Las leyendas relacionadas con cada uno de los Cruceiros, convertidos en un objeto de devoción popular irreemplazable, son prueba de la doble óptica con la que hay que acercarse a estos monumentos.

Ramón Cabanillas, recogió en un hermoso poema esta sublimación del Cruceiro:
"Cando a pedra, durmida e acochada, da terra nai no garimoso seo, esperta do seu sono milenario, e quere ser oración e pensamento, florece en un varal, estende os brazos, e ponse de pé faise cruceiro"


"Cuando la piedra, dormida y acurrucada, de la tierra madre en el cariñoso seno, despierta de su sueño milenario, y quiere ser oración y pensamiento, florece en un varal, extiende los brazos, y se pone de pie se hace "cruceiro".

Gracias Ramón por dedicar tu tiempo a ensalzar mi tierra.

Bicos

Marcos dilluns, 24 de gener, 2011  

Sí, yo también sé que volveré a Galicia, si Galicia quiere que vuelva, claro.
Saludos progresistas de Madrid.

Antonio dilluns, 24 de gener, 2011  

Tres veces fui a Galicia, tres, y en cada una descubrí algo nuevo, algo diferente que me impresionó. No hablo de gastronomía, de belleza geomórfica, de sus monumentos, de su gente... hablo de su magia, de su encanto, de sus meigas y enigmas... Que buen "feeling" con mis amigos y amigas gallegos/as...
Abrazos para Chelo, Chona, Angélica, María, Alonso, etc... y para ti, Ramón, por traerme recuerdos inolvidables.

Anna Jorba Ricart dimarts, 25 de gener, 2011  

Me encantó Galicia y recordarla contigo...

Lembranza dimarts, 25 de gener, 2011  

Ramón gracias por tu entrada, me gusto mucho. Lo que yo tengo entendido es que son un poco como protección, se ponen en los cruces de camino, en las entradas de las iglesias y cementerios, los gallegos creían mucho en la aparición de muertos y de las meigas ya sabes lo que se dice, "haberla ailas", yo por si acaso también lo digo. Un abrazo

Cecilia Alameda Sol dimarts, 25 de gener, 2011  

Las galerías acristaladas... con eso me quedo. Sentarte al sol en los días de frío intenso en una galería, mirar la lluvia caer incesante, ver amanecer o atardecer desde tu atalaya... es un placer que me gustaría a mí tener donde vivo.
Galicia es maravillosa.

Anusky66 dimarts, 25 de gener, 2011  

Que maravillosa explicación de "os cruceiros" que has dado , sobre todo por el sentimiento y el cariño que rezuman tus palabras .
Muchas gracias por acercarte a mi tierra natal con tantas ganas de saber y disfrutarla .

Un besazo

Curiyú dimarts, 25 de gener, 2011  

Todo lo que contás es tan bello! Sólo quisiera mirar el mundo desde un cruceiro y sentir el alma milenaria que los circunda.
Un abrazo.

nocheinfinita dimarts, 25 de gener, 2011  

Galicia misteriosa... pienso volver, y a Barcelona también.

Besitos

noche

josep estruel dimarts, 25 de gener, 2011  

Ramon, yo tenía entendido que los primeros "CRUCEIROS" eran Irlandeses y luego evolucionaron hacia el gótico.
Además de servir para evitar la Santa Compaña o algún espíritu del más allá, junto a la base eran enterrados los niños que morían sin haber sido bautizados, y por ello no eran permitidos de entrar en el cementeriopor no ser cristianos, quedando en el limbo También los he visto en otros lugares, Catalunya (como apuntas) Castilla, incluso en Eivissa, pero allí son contados.
Una abraçada

RAMPY dimarts, 25 de gener, 2011  

Ha sido como pasear por Galicia, pero sin estar en ella. Gracias por ese momento.
Un abrazo

ARO dimecres, 26 de gener, 2011  

Galicia es una hermosa tierra. Yo también me vine de allí cuando a visité hace unos años, con la seguridad de que volvería. Y no tardaré en hacerlo.

Lola Mariné dimecres, 26 de gener, 2011  

Estupendo paseo por Galicia. Hace años que no voy, habrá que remediar eso.
saludos

Maripaz Brugos dijous, 27 de gener, 2011  

No sabes como me gustan estas entradas tuyas de los lugares que visitas, te lo digo siempre.
He vivido dos años en Santiago de Compostela, y guardo bellisímos recuerdos: mis visitas a la Catedral, mis paseos por la Alameda,el ruido de la lluvia en las calles empedradas, caminar por debajo de los soportales, correr por el monte Pedroso y cantar a pleno pulmón...tambien recuerdo quedarme extasiada mirando los cruceiros.
Me has traido a la memoria, retazos de mi vida.

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