Para todos los amigos que aún no lo sepan he abandonado este blog y he abierto otro. Ahora me encuentro en Accés a Maians, lugar en el cual voy colgando las nuevas entradas y donde me gustaría encontraros a todos.

dijous, 23 de febrer de 2012

BIANCA

Yo fui un niño Tintín. No sabía entonces ni del fascismo que se escondía en sus páginas y que había influido a su autor, ni del racismo, aunque viajaba al Congo con ellos. Supongo que ciertas sutilezas no se han hecho para un niño de diez años. Ahora sí, ahora veo a Tintín dando clases a los negritos y se me cae el cómic al suelo, cuando ciertos comentarios sitúan a los negros un escalón intelectual por debajo de los blancos. Podemos aventurar que, puesto que me formé con estos comics escritos por un fascista y racista, y yo no me tengo por ninguna de las dos cosas, en realidad los niños son más impermeables de lo que los pedagogos suponen.

Cuando algunos menosprecian a los creadores por sus ideologías yo sé que son unos tontos. ¿Quién sabe en realidad qué pensaba Goya de la vida? Pero pensara lo que pensara, ¿voy a dejar de extasiarme con sus pinturas? Es evidente que no. La ideología, la política, pertenece al terreno del ahora, y siempre que no sea tan cercana a nosotros que llegue a ofendernos directamente, yo apuesto por obviarla cuando me acerco al arte, a cualquier forma de arte.

Tintín me gustaba porque su realidad era reconocible para mí (quizá por eso nunca me interesó Astérix, aunque no digo yo que no me hubiera gustado). Yo fui un niño poco imaginativo, aunque con muchísima imaginación (toma paradoja). Lo que ocurre es que mi imaginación nunca se adentró por los terrenos de la fantasía ni por parajes históricos. Preferí la seguridad de lo reconocible o por lo menos verosímil: agencias de noticias, redacciones de periódicos, historias de arqueólogos, viajes en avioneta, las campiñas francesas o belgas, el África real, el Tíbet, el Egipto que contaba Sábado Cine. Con Tintín y sus amigos viajé por el mundo entero, y hasta fui a la luna. ¿Verosímil, dije? Nunca supe de un concepto más laxo.

De todos los amigos de Tintín yo me quedo con... con todos, menos con Fernández y Hernández (Dupond y Dupont en francés, y también en catalán, que respetó los nombres originales), que me daban tirria. Esos gemelos absurdos se parecían demasiado a los hombres que no callan pero no dicen nada. En cambio el rabioso y sin embargo buenazo capitán Haddock, o el locuelo y sordo profesor Tornasol, o el perrito Milú, o Tintín mismo fueron amigos y lograron entrar a formar parte de esa familia de ficción que todos almacenamos. Ah, y Bianca Castafiore.
La Castafiore, que luego inspiró una cadena de comida italiana (Pastafiore), era una soprano italiana con el apodo de el ruiseñor milanés, que era amiga de Tintín y su troupe, que estaba secretamente enamorada de Haddock, y que de tan pagada de su voz como estaba a la mínima comenzaba a dar gorgoritos espantosos provocando el horror de todos. Porque la Castafiore era gritona e inoportuna, y nos parecía muy divertida. Sobre todo cuando llenaba de besos al capitán que no sabía cómo sacarse de encima a semejante momia.

Y cuando se ponía a cantar, que era a la mínima ocasión, siempre entonaba la que a mí me parecía una aria cómica inventada por Hergé: "Ah, me río de verme tan bella en este espejo...". Todos la temían cuando Bianca se veía tan bella en un espejo, e inventaban todas las tretas posibles para que dejara de mirarse, es decir, de cantar. Veamos aquí como el capitán mete al loro en la sala en la que está grabando su disco de arias.
Cierto día, mucho tiempo después de mis primeros tintines, me encontraba en el Liceo viendo una representación. Nunca había visto la ópera, no la conocía: se trataba del Fausto de Gounod. Era la historia, bien conocida por todos, de un hombre que pacta con el demonio para conseguir todo lo que él desea. Y de esta forma conseguía regalar un cofre de joyas y un espejito a su amada Marguerite que, al ver tanta joya, ella que era tan pobre, comenzaba a probársela mientras se observaba en el espejo. Y entonces, justo entonces, comenzaba una de las arias más conocidas de la ópera. La soprano, con sus abalorios en los dedos y en el cuello, se puso a entonar aquello de "Ah, me río de verme tan bella en el espejo...". Fue un momento en que la realidad y la ficción se fundieron, como suele sucederme bastante a menudo.

Yo supe ese día que Hergé, a pesar de todo lo que contaban de él, no me había engañado.


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Resulta inevitable, en el mundo en que vivimos, que todo objeto de éxito se acabe convirtiendo en objeto de culto, y generando acto seguido su propio merchandising, es decir, su propia maquinaria para sacarle más dinero al invento. El otro día descubrí la Tintin shop de Barcelona, situada en una de las plantas del centro comercial Las Arenas. A mí me siguen siendo suficientes sus historias (muy de tarde en tarde aún las releo) porque todo lo relacionado con las religiones modernas me produce tanto pavor como lo relacionado con las convencionales.

30 comentaris:

Mª Trinidad dijous, 23 de febrer, 2012  

Maravilloso post, amigo Ramón,yo también leía de pequeña a Tintín, y me hacía mucha gracia Milú, y su flequillo, pero sin darle más importancia, que va más allá, de una niña y una gran imaginación, nada más.
Un abrazo y te felicito por este documento, tan humano, como el que nos has descrito.Un fuerte abrazo.

Anònim dijous, 23 de febrer, 2012  

Me ha encantado este post. Estuve a punto de escribir el cuento breve de Fausto el otro día... jeje.
La verdad es que en casa tenemos la colección de Tintín, y el otro día precisamente, mis hijos fueron al cine a ver una de sus películas. Nunca me fijé de pequeña en el carnet de identidad de los autores y como bien dices, a quién le importaba de que colores fueran entonces las banderas, lo único que nos importaba era viajar en el tiempo y alguien que ayudara a expandir nuestra imaginación. Besos.
Felicitat,

MAMÉ VALDÉS dijous, 23 de febrer, 2012  

Yo también los leía en la biblioteca en Chipiona de pequeño, pero reconozco que era más del Capitán Trueno, un saludo.

(ME GUSTABAN SUS AVENTURA EN PAPEL PERO NO EN LA TELE O EN EL CINE IMAGINO QUE ERA POR LAS VOCES, PORQUE YO LAS IMAGINABA CON OTROS TONOS).

Montserrat Sala dijous, 23 de febrer, 2012  

Hola Ramón: No et prodigues massa en esciure entrades, peró quan ho fas l'hi dones feina al que et vulgui comentar.
aixi mateix em trobo jo en aquests moments.
Díus que erets, un nen Tintin, i perque no podíes Ser-ho?. A casa meua, tots erem fans de l'Asterix, Jo mateixa, m'hi feia un bon panchot de riure. Y mai vaig pensar en que eren fachendes, o d'esquerres, o del centre.No hi veia cap crítica al govern, nomes alguna fixació sobre el costums, de la societat d'aquells anys.Si es que portave d'altres missatges subliminals,jo no esl vaig saver veure
En tot cas, I Despres d'Asterix,
vam comenzar a llegir i comprar llibres de la Mafalda.
Peró de Tintín, res de res. Suposo que de la Mafalda no cal pas que et didui res, perquo ere genial. NO em puc creure, que no l'hagis llegida. Diuen que per els gustos, hi ha colors.

Bon cap de setmana, descansa i desconecta. (I puja a la montanya)

mariajesusparadela dijous, 23 de febrer, 2012  

Tengo un compañero (tenía que se ha jubilado hace años, aunque seguimos en contacto) seguidor de Tintín hasta la médula. Y es de la generación anterior a la tuya. Cuando un autor engancha así a dos generaciones, por algo será.

Dilaida dijous, 23 de febrer, 2012  

Yo creo que Tintín es producto de una época, refleja fielmente el sentimiento colonialista de la Europa de principios del siglo XX. No creo que pudiese influir en la forma de pensar de nadie. Imagínate, si fuese así, la gente de mi generación seríamos todos fachas, de misa diaria y rosario antes de acostarnos. Y las mujeres estaríamos en casa esperando a nuestros amos y señores, para sacarles los zapatos y ponerles las zapatillas. Porque eso era lo que teniamos que estudiar en aquel famoso libro "Economía Dómestica"
Yo también leía a Tintín pero me gustaba más Asterix me sentía más identificada con los galos jajaja...(es que siempre fui un poco "salvaje").
Bicos

nocheinfinita dijous, 23 de febrer, 2012  

Yo también fui una niña Tintín :)
Me pasaba buenos ratos leyendo sus aventuras en la biblioteca, y en esos momentos, no necesitaba más.

Un beso

Mª Mercè dijous, 23 de febrer, 2012  

A casa no nomès llegíem Tintin i Astèrix, sino que èrem aficionades (3 germanes) a "Las aventuras de los cinco" y "Torres de Malory" d'Enid Blyton.

I com dius, amb aquella edat no sabíem si eren feixistes o racistes. El més important es que ens ho feien passar molt bé.

Salutacions.

Reyes dijous, 23 de febrer, 2012  

Leí los Tintines de adulta ,en Tenerife,dentro de una recepción en la que trabajaba.
Me los prestaba un belga encantador de pelo blanco al que volví a ver el verano pasado.
Nunca me gustó el personaje ,me pareció soso y y cursi,de su época... pero me leí la colección porque era lo mejor que había para leer.
Supongo que no es lo mismo acercarte a un personaje en la niñez que con más años que los balcones de palo.
Un beso.
...

Josep dijous, 23 de febrer, 2012  

Yo no podía ser un niño Tintín porque no tenia dinero para ello, pero si del TBO. La verdad es que a ninguno de nosotros nos influenciaba el cazador Babalú con su negrito y la olla de la tribu.

Esto si, no se si era la escasez, pero el espíritu de Carpanta si que rondaba muchas veces.

Una abraçada.

El Joven llamado Cuervo dijous, 23 de febrer, 2012  

Justamente hoy pensaba que, a pesar de su pensamiento (retrógrado para mí), Vargas Llosa no deja de ser un maravilloso narrador...(???)
Un abrazo.

Raticulina dijous, 23 de febrer, 2012  

Pinchando en esta web http://www.testblog.net/node/790
encontrarás una recopilación de todos los insultos del Capitán Haddock, mi pirata de carnaval favorito. Me ha hecho gracia rememorarlos.

Un abrazo pronto.

Isabel Martínez Barquero dijous, 23 de febrer, 2012  

Poco puedo decirte de Tintín, no me iba, lo esquivaba, no sé muy bien la causa; pero su dibuijito, con esa cara de "repelente niño Vicente" me echaba para atrás.
Sin embargo, Asterix lo devoraba, me hacía gracia, flipaba con Obelix y me desternillaba con el bardo latoso.

Entiendo tu emoción al escuchar esa opera y reconocer la frase anclada en la infancia.
Son guiños del destino, preciosas sorpresas que nos devuelven al niño escondido en nuestro ser adulto.

Antònia Pons Valldosera dijous, 23 de febrer, 2012  

Els únics còmics que he llegir a la vida: el Capitán Trueno i després el meu estimat Tin-Tín. Ni Astèrix ni res. Jo, també vaig ser admiradora del Milú i de la Bianca. De fet tinc tota la col·lecció a casa. I la meva gata es diu Lulú perquè és femella si hagués estat mascle s'hauria dit Milú.
Petons

Enric H. March divendres, 24 de febrer, 2012  

I també es produeix el camí a la inversa. Quantes vegades no haurem recuperat o entès el passat perquè el present ens aporta el coneixement que ens permet tornar la mirada enrere i veure el que els nostres ulls no havien vist?

Vés a saber si encara has de descobrir el veritable sentit d'Astèrix...

MariluzGH divendres, 24 de febrer, 2012  

Nunca me ha gustado Tintín, lo veía tan 'tontín', ¡qué le vamos a hacer!; yo soy del Capitán Trueno (mis hermanos lo tenían encuadernado por mi abuelo) y era la Sigrid de todas las batallas (pero con la melena negra como el carbón jajaja) y sobre todo de Rompetechos, Zipi y Zape, etc
más tarde me aficioné a Asterix y Obelix, Mafalda, Carlitos y Snoopy... en fin, que me gusta el cómic pero no Tintín, lo bueno de ello es que podemos leer ambos sin tener que pelearnos ¿verdad? ;)

abrazos y buen finde

RGAlmazán divendres, 24 de febrer, 2012  

Tintín no entró en mi infancia. No sé por qué, pero yo leía los tebeos clásicos españoles, hablo de Pulgarcito, DDT, TBO, Tío Vivo, fundamentalmente. sin embargo, a Lola, mi compa, la entusiasma.
En París, ví una tienda de Tintín, y es tremendo el culto que se profesa por este personaje.

Salud y República

emejota divendres, 24 de febrer, 2012  

No entró este personaje en el espacio de mi infancia y cuando lo hizo ya me encontraba demasiado polarizada en otras direcciones como para prestarle demasiada atención. Si bien tras leer tu exposición entran ganas de hojear, ojo hojear, alguno de aquellos comic-libros. Petó.

José Vte. divendres, 24 de febrer, 2012  

Yo nunca he sido mcho de Tintín, no te sabría decr por que, pero no me atraía demasiado. Y eso que yo devoraba tebeos primero, los de toda la vida y luego los comics, esos de superheroes.

De todas maneras creo que al artista hay que valorarlo por su obra y no tanto por sus creencias.

Un abrazo

Ciberculturalia divendres, 24 de febrer, 2012  

Como siempre, Ramón, haces magníficas entradas: por su contenido, por la forma en que lo cuentas, por cómo nos haces reflexionar.
Es verdad que si miramos al pasado, hay muchas cosas que entonces nos gustaban y ahora las consideramos "políticamente incorrectas". Tanto en el cine, como en la literatura y ni que decir en los comics, ahora con nuestra visión y con la evolución del pensamiento social, muchas cosas ahora ya no nos son aceptables.
Sin embargo tampoco debemos llegar a lo absurdo de lo que les pasó a los franceses con la celebración de uno de los aniversarios de Jacques Tati que sustituyeron su famosa pipa por una especie de molinillo porque era políticamente incorrecto sacarle fumando. Qué te parece?
Se armó la marimorena en Francia con semejante y estúpida barbaridad.
Un beso

Jose Lorente dissabte, 25 de febrer, 2012  

Gran entrada.

Alfonso dissabte, 25 de febrer, 2012  

Mira que he leído yo tebeos, y nunca me gustó Tintín. Me parecía un dibujo repipi redomado.
Yo era mucho más de Asterix y Obelix :)) y luego, por supuesto , Mortadelo y todos los de Ibañez!!

Sue dissabte, 25 de febrer, 2012  

Juro que dejé un coment!
(estaré en tu spam, me ocurre a veces) :(

Isabel dissabte, 25 de febrer, 2012  

Unir infancia con otra época de nuestra vida a través de un aria me parece algo extraordinario.

Ese hilo conductor cuando lo sientes es un placer.

Eastriver dissabte, 25 de febrer, 2012  

Sue, te busqué y no estabas, jajaja. Va en serio, te he buscado en la habitación del spam y no había nadie. ¿Dónde te metiste? Tu comentario se habrá perdido en el ciberespacio, me sabe muy mal. Pero lo importante es que tu complicidad sigue intacta. Un abrazo muy fuerte.

Montse dissabte, 25 de febrer, 2012  

En mi casa también leíamos a Tintín, incluso me suena haber visto algún muñeco de él rondando por casa, y eso que todavía no se oía la palabra merchadising. Yo no entendía tampoco ni de fascismos ni de racismos, pero cuando se empezó a hablar del tema sí lo ves así y sobre todo después de leer "El sueño del celta" de Vargas Llosa, que aunque él no me cae especialmente bien, el libro me gustó y me horrorizó la descripción de las barbaridades que se hicieron en el Congo belga en favor de la "civilización".
Parece ser que Hergé, cuando vió la primera película de Indiana Jones exclamó "¡Es Tintín!", y eso que Espielberg no había oído hablar nunca de Tintín y cuando los dos se conocieron, Hergé dijo que si alguien tenía que hacer una película sobre su personaje tenía que ser él y solo él. En sus películas, Indiana Jones lucha contra el fascismo así que, supongo, que Hergé debió cambiar su ideología para adaptarse a los nuevos tiempos que corrían en esos momentos.
De todas maneras, no creo que las ideas de Hergés trasladadas a Tintín consiguieran hacer mella en los lectores, que solo queríamos ver aventuras y pasar un buen rato.
Un abrazo.

Miquel diumenge, 26 de febrer, 2012  

tengo absolutamente todo lo de Tintin, incluso el del pais de los soviets ¡¡¡¡ genial ¡¡¡¡

Lluís Bosch dilluns, 27 de febrer, 2012  

Yo también fui un niño Tintin. En aquellos tiempos nos dividíamos entre niños Tintin y niños Asterix. A mi el galo no me gustaba porqué lo encontraba grosero y aburrido. Todo era previsible. Sin embargo en Tintin asoma la sorpresa y lo imprevisto en cada página. Y luego está la maravilla estética de la línea clara, insuperable.
Sobre la ideología que esconde, creo que he pasado por tres fases:
a) la inocente, cuando lo leía de pequeño y no sabía de ideologías escondidas tras las letras y los dibujos
b) la del cabreo ideológico, que no hace falta explicar y
c) la del cansancio final, cuando ya lo ves con una especie de paciencia infinita y comprendes que los humanos son sólo seres humanos y contradictorios.

Encarni dilluns, 27 de febrer, 2012  

A mi Tintín no me hacía tilín, no sé muy bien porque, lo mismo era cosa de afinidad, porque lo veía tan repelente, que el único personaje que me gustaba era el perrito Milú. Prefería los TBO, con Zipi y Zape, Carpanta,o Asterix y Obelix, y cuando me convertí en una adolescente tonta, 'Esther y su mundo' no me podía faltar, jeje.

Un beso.

Carmen dissabte, 24 de març, 2012  

Lo mismo, exactamente lo mismo, me pasó a mí con los libros de Enid Blyton.
Enhorabuena por tu blog.

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