Para todos los amigos que aún no lo sepan he abandonado este blog y he abierto otro. Ahora me encuentro en Accés a Maians, lugar en el cual voy colgando las nuevas entradas y donde me gustaría encontraros a todos.

dimarts, 11 d’octubre del 2011

LAS NOTICIAS DEL FAR

Un día, en la hemeroteca-web de un periódico, encontré la inesperada historia de un fontanero malherido porque la señora de la casa, recién llegada, lo encontró tumbado en la cocina, con la cabeza bajo el fregadero, reparando las tuberías, y pensando la mujer que se trataba de su marido comenzó a acariciarlo "cariñosamente". El buen hombre, ante las inesperadas caricias, reaccionó levantando violentamente la cabeza y provocó el accidente que no sabemos si le costó la vida.

Parece una leyenda urbana y no una noticia. Probablemente lo sea. Pero es cierto que lo encontré en las páginas de un periódico (ya sabemos que, en todos los temas, es prudente no creerlo siempre todo) y así lo traje a mi blog hace unos meses.

Desde entonces, cada vez que entraba en la hemeroteca para buscar otros temas me iba fijando en la cantidad extraordinaria de noticias sorprendentes que aparecían. Y comencé a guardarlas. Automáticamente, con una sonrisa la mayoría de las veces. Ahora pienso que puedo compartirlas en el blog.

De entre todas las noticias sorprendentes una de mis preferidas son las de ancianas que hacen algo increíble. Me recuerdan los personajes de los tebeos o de las series de dibujos animados. Imaginemos, por ejemplo, una abuela luchando a brazo partido con un tigre y descerrejándolo. Así leí la historia de la anciana campesina que supo defenderse:
O esta otra anciana con suerte:
Esta última me parece increíble (bueno, la primera también). Empecemos diciendo que 120 metros equivalen a la altura de las torres KIO de Madrid, unos 30 pisos de altura. Imagínense una anciana cayéndose al mar desde esa altura y no haciéndose casi ni un rasguño. Uno, que nació, respetadme!, con el cine, casi no puede evitar imaginarla en su caída libre. Como si de un chiste negro se tratara. Pura fantasía. Aunque también es cierto que la realidad supera la ficción.

Otro grupo de noticias, también simpático, es el de los ladrones chapuceros. La del ladrón con mala suerte, por ejemplo:
Menos graciosa resulta la historia del ladrón que se aprovecha de la buena fe de sus invitados. Este ladrón no nos resulta simpático: su modo de proceder es demasiado político.
Y finalmente la historia del cura envenenado en plena misa, cayendo con espasmos tras darle un sorbo al vino de consagrar, algo que no se le hubiera ocurrido ni a los guionistas de CSI ni al mejor Almodóvar. Supongo que es cierto cuando dicen que la realidad supera la ficción.
Tengo más noticias de este tipo. Otro día las pongo. Saludos.

dimecres, 5 d’octubre del 2011

CONSPIRACIONES

Cuando Lady Di murió en un túnel de París mi padre dijo (lo sigue manteniendo) que se la habían cargado. Cuando mucho tiempo después apareció un carta que la difunta había escrito en los últimos años, temiendo que su suegro y su exmarido la asesinasen fingiendo un accidente automovilístico, mi padre no dijo nada. Se limitó a sonreír.

Este verano pasado leí un artículo de agosto en el periódico Ara que me hizo pasar un buen rato (se recogía en el artículo la noticia del Simposio Mundial sobre la Teoría de la Conspiración, celebrado este verano pasado en Valencia... sí, Simposio Mundial sobre la Teoría de la Conspiración, habéis leído bien). En él se señalaban algunas de las principales teorías conspirativas que circulan por el mundo.


El asesinato de Ben Laden y lo que hicieron con su cadáver, es una de ellas. El tema del origen del SIDA y la creación del VIH en un laboratorio sería otra. El asesinato de los Kennedy, convertido casi en leyenda inagotable, es probablemente una de las más recurridas. O, como ejemplo de teoría conspirativa reciente, el polémico asunto de la violación nunca aclarada que cometió Strauss-Kahn, motivo por el cual dimitió de su cargo directivo en el FMI (¿le tendieron una trampa porque su presencia en el Fondo Monetario resultaba incómoda por algún motivo?).

Hay muchísimas más, también recogidas en el artículo que señalaba antes. Todos sabemos de las teorías que existen sobre el posible montaje de la llegada del hombre a la luna. Esta teoría conspirativa está, hoy por hoy, bastante desacreditada. Pero siempre surge algún detalle que la pone nuevamente sobre la mesa. Por ejemplo, la certeza de que, por mucho que los viajes por el espacio nos resulten más familiares, el hombre haya abandonado la órbita terrestre en contadísimas ocasiones. El Challenger, por ejemplo, se quedaba aquí cerquita. La Estación Internacional está también dentro de nuestra órbita. De hecho el hombre la abandonó solamente cuando fue a la luna. Se puede decir que sin ensayos previos. Nunca antes. Nunca desde entonces. Salió de la órbita terrestre, se dirigió a la luna, descendió, se posó perfectamente, estuvo unas horas, volvió a elevarse, se unió a la nave nodriza y regresaron a la tierra. Varias veces, en los sucesivos viajes. Pero el hombre, desde entonces, nunca más ha vuelto a abandonar nuestra órbita. Saber esto te hace pensar. Por lo menos, a mí sí.

Otro de los temas estrella de las conspiraciones es el de la verdadera naturaleza de los atentados del 11-S. ¿Lo tramó Ben Laden? ¿Fue asunto de los propios norteamericanos que necesitaban justificar futuras guerras? Suena tremendo, pero la caída de uno de los edificios del complejo del World Trade, concretamente del edificio 7 (sede de los servicios secretos y de varias divisiones de la Defensa, ni más ni menos) sin que le hubiera afectado el impacto de ninguno de los aviones, hace sospechar que no todo es claro en este caso. Ahora, por cierto, con el tema del reciente décimo aniversario, se ha creado una página web, Remember Building 7, en que se recoge esa extrañeza. Vale la pena darle un vistazo, porque uno acaba sospechando que ciertamente, no nos lo contaron todo, o nos lo contaron como quisieron. (También recomiendo una página que recoge, en catalán, las cinco principales teorías conspirativas relacionadas con el 11S).

Sobre el tema de las teorías conspirativas hay varias páginas en la red, alguna muy interesante. Yo os recomiendo Despiertate! OK, en español, en la que se se pueden leer teorías relativas a la matanza de Noruega de este verano pasado (muy bien hilado, no diré que no) u otros muchos temas (me sorprendió saber, por ejemplo, que quien bebe agua de mar no enferma nunca). Resulta curioso pasearse por este blog que dice poner sobre la mesa las verdades que los diferentes gobiernos mundiales pretenden escatimarnos.

Dejando de lado la cuestión de la credulidad (con la historia oficial o con la teoría conspiratoria) y la convicción de que en la vida no todo es blanco o negro, mantenía el artículo antes citado que el ser humano siente fascinación por las conspiraciones porque se ha sentido engañado demasiadas veces por la versión institucional.

Teorías conspirativas surgen a cada paso, y sobre los temas más impensados. Las rayas que los aviones dejan en el cielo, por ejemplo. Desde el punto de vista de la química se explican por la diferencia de temperatura entre el frío de las capas altas y el calor que desprenden los aviones. Cuanta más humedad exista en esas capas altas, mayor cantidad de trazos de aviones divisaremos. Pero últimamente se ha generado una teoría conspirativa, la de los chemtrails, que relaciona el aparentemente cada vez mayor número de trazos con programas ocultos sobre el control del clima y cosas peores.

Hay más teorías conspirativas, muchísimas más. Cada hecho histórico genera la suya, como el descubrimiento de América (¿descubrimiento?, no me gusta esa manera de decirlo) o el incendio de Nerón. A veces, si el hecho histórico es de suficiente envergadura, genera varias. Conspiraciones existen también, a otro nivel, en nuestro entorno. En el trabajo, en la escalera, en la vecindad. La conspiración nace de la idea de que nada es como parece ser, surge al pensar que existen motivos ocultos en todo acto humano, en toda circunstancia aparentemente casual. Nace de la incredulidad humana, de la conciencia de sentirnos engañados, estafados, manipulados. Seguramente no todas son reales; podríamos asegurar que no todas lo son. Pero el sólo hecho de que una lo sea abre las puertas a que las demás puedan serlo.

Finalmente, estaría bien hablar también de las pequeñas teorías conspirativas domésticas, familiares, íntimas. Las que sufrimos cotidianamente. Pero ese sería otro tema.

dijous, 29 de setembre del 2011

DE PARÍS, CUANDO HACÍA FRÍO

Ahora que septiembre ya gira hacia su final, a pesar del calor insoportable, recuerdo mi último viaje a París. Fue el pasado fin de año y quise contarlo aquí, pero no alcanzó el tiempo. Al poco empecé un paréntesis en el blog que hizo que el tema quedara colgado.

Hacía un frío descomunal, al menos para los desacostumbrados barceloneses que disfrutamos todo el año de temperaturas fácilmente soportables. Pero París es siempre París. Una ciudad elegante y enormemente bella. Con esos contrastes que implican pasar de un extremo a otro con la misma facilidad con que cruzamos de rive a rive.

París durante fin de año luce más, si cabe. Es la ciudad de los excesos, también. En las galerías Lafayette los escaparates son pequeños teatrillos infantiles con marionetas y muñecos que cobran vida. Por la zona de Notre Dame y los puentes la melancolía lo invade todo. Por Saint Germain se vive y se bulle de forma ya expresionista ya enormemente mundana (ambas formas tienen mucho en común, como se sabe). Por la Ópera Garnier y los grandes boulevares la amplitud de las calles te expone brutalmente al frío. Por los Campos Elíseos brillan los 300 árboles iluminados con infinidad de luces. París, durante las navidades, es más. ¿Cómo no amarla? ¿Cómo no desear ser parisien?
Lo deseé intensamente cuando, bajando por la rue Mouffetard (en la foto), por el barrio latino, disfrutando del mercado popular que hay en aquel lugar, llegamos a una plaza donde sonaba el karaoke más insólito que he visto nunca. Mientras un señor con acordeón tocaba, la gente se ponía a cantar, leyendo la letra en unos folios plastificados que el músico traía. Se organizó un coro espontáneo que no sonaba nada mal. Una pareja bailaba tan arrebatadamente como la letra de Sous le ciel de Paris permite suponer, mientras los demás cantaban, probablemente recordando a Edith Piaf. Para entender lo que sentí en esos momentos basta con escuchar la canción e imaginar que bajando por el Quartier Latin te asalta la melancolía.

Los parisinos, para entrar en calor, engullen vino caliente, que resultaría a priori un método poco sofisticado. Para compensar, comen y cenan en Maxim's o en Le Procopé. A este último fui, pero solamente porque ofrecían un menú de 20 euros, que París es muy caro y yo un funcionario de sueldo recortado. Le Procopé, en la rive gauche, es el café más antiguo del mundo. Data de 1686 y ahora funciona como restaurante. En él, Voltaire consumía sus 40 tacitas de café diario. Fue una inesperada sorpresa, de esas que en cada esquina te regala París.

Y en esta estancia plenamente hibernal disfruté de otro regalo inmenso, inmenso. La exposición de Monet en el Gran Palais. Una exposición que a mí me recordó un poco a la histórica antológica de principios de los 90 sobre Velázquez en el Prado, en el sentido de recopilación de obras dispersas del autor conformando casi su opera omnia. Fue tan extraordinario ver a Monet completo que puedo decir que creo que es la exposición más bonita que he visto en mi vida. O una de las más bonitas.

No me alcanza el tiempo. Así que si París bien vale una entrada, Monet merece otra. Prometido.

dissabte, 24 de setembre del 2011

MONUMENTAL COLOSAL

Este domingo se ha de celebrar, en la plaza de la Monumental, la que teóricamente es la última corrida de toros en Catalunya.

Digo teóricamente porque ya no me fío, y sé por experiencia que lo que decidimos los catalanes se suele corregir por los sabios del Estado. De todas formas, ojalá sea la última.

Se dicen muchas cosas de forma partidista. Por ejemplo, se dice que aquí prohibimos los toros porque representan la cultura española. No sé los motivos de todo el mundo. Pero sí sé que los toros son una bárbara afición completamente ibérica: se dan, desde el siglo XVIII, en Castilla, en Andalucía. Desde algo más tarde en Valencia, en Portugal, en el sur de Francia, en Catalunya. A principios del siglo XX había ni más ni menos que tres plazas en mi ciudad y Barcelona era una plaza grande, como ahora puede ser Madrid o Sevilla. Por tanto, y que quede dicho: los toros, si bien no son exactamente una tradición catalana, sí que arraigaron en Catalunya. Y mucho. Si yo me alegro de que se prohiban no es, por tanto, por motivos identitarios.

Me alegro de que la del domingo sea la última corrida por unas pocas razones. Las siguientes:

- Los toros me parecen un espectáculo bárbaro, violento, completamente superado. Rechazo cualquier tipo de folclore, tradición o afición que se base en el sufrimiento de un ser vivo.

- La sensibilidad actual tolera mal este tipo de espectáculos que, de todas maneras, van desapareciendo por sí mismos. Las razones arqueológicas no justifican, pues, su pervivencia.

- Su prohibición en Catalunya forma parte de un proceso netamente democrático. Recogida de firmas, presentación de una ILE (Iniciativa Legislativa Popular... ojalá hubieran más), debate parlamentario en una Comisión, votación en el Pleno. Anular esta decisión significaría un paso más en el descreimiento democrático que sufrimos todos los ciudadanos de este Estado. Los catalanes, si se me permite, lo sabemos de una manera doblemente especial.

Celebro, pues, que la del domingo sea la última corrida taurina catalana. Ahora sólo queda esperar tres cosas: que no obligue nadie a dar marcha atrás, que el ejemplo se extienda y que los correbous sigan la misma suerte.


Hasta la próxima semana.

dissabte, 17 de setembre del 2011

GRAFITIS: EL FUEGO Y LOS PIRÓMANOS

A pesar del tiempo que hace que no lo hago, me divierte recoger grafitis. En ocasiones, a pesar de su puerilidad, están repetidos, incluso a mucha distancia física uno de otro. ¿La misma persona? ¿La misma banda? Los grafitis despiertan inesperadas sospechas.

En otras ocasiones recogen una queja. Te quedas mirando el grafiti mientras esperas el bus y piensas que sí, que tiene razón quien lo haya escrito; ojalá la crisis la hubieran pagado ellos y no nosotros. Los grafitis despiertan también inusitadas complicidades.

dissabte, 10 de setembre del 2011

KAN TITELLA

Fui un defensor del fenómeno okupa. Tenía entonces quince años, dieciséis, veinte o más incluso. En aquellos años se hablaba ya de especulación y muchos jóvenes, en rebeldía un poco absurda si se quiere, (¿qué rebeldía juvenil no ha tenido siempre ese punto absurdo que ha conseguido a veces mover montañas?) estaban llamando la atención sobre una circunstancia deplorable. El tiempo ha dado la razón a esos sentimientos; no digo a las personas que, como siempre, de todo hay. Se mire por donde se mire el precio de la vivienda sólo se puede entender desde la óptica del gigantesco absurdo humano. Que el metro cuadrado valga lo que vale significa que las administraciones han permitido abusos incontables. Significa que el dinero ha dejado de ser un bien para el intercambio y se ha convertido en un bien en sí mismo. A partir de ahí cualquier cosa es posible.

Y como todo esto se veía venir, nosotros, los de mi generación, observábamos con enorme simpatía el movimiento okupa. ¿Que eran unos borrachuzos? ¿Que fumaban porros? Probablemente, pero ¿qué joven de mi generación no cantó aquello de que Litros de alcohol corren por mis venas mientras se fumaba un porro, sin necesidad de ser okupa? Más peliagudo se puso el asunto cuando se comenzó a decir que no era oro todo lo que relucía y que los okupas eran unos insolidarios y agresivos, en ocasiones, con el vecindario. Siempre quedaba el consuelo de que no todos los vecinos se quejaban, de que había muchos que aseguraban que los okupas de su barrio arreglaban una casita que se estaba cayendo y programaban en ella actividades culturales. Pero los okupas tenían muchos enemigos, y recuerdo cierto día en que una señora aseguró que los okupas de su barriada eran unos pijos redomados que lo único que deseaban era aventura y que iban a ducharse a casa de los padres y a comer pollo a l'ast los domingos.

Como siempre cuando se relatan circunstancias humanas supongo que todos tenían razón porque de todo había en la viña del Señor. Pero una cosa no quitaba la otra. Que la especulación era asquerosa, básicamente, y que por eso nos gustaban.

Recuerdo todavía las noches que pasé en Kan Titella, en Gracia, un local okupado que los jóvenes convirtieron en bar ilegal para ganarse unas perras. En ningún otro sitio las cervezas costaban más baratas. Y además, te decías, les estabas ayudando. Que contribuyeras a que el pobre señor del bar del lado, el que justamente pagaba sus impuestos, tuviera que cerrar por competencia ilegal ni siquiera te lo planteabas. Cuando años después lo supimos, o caímos en la cuenta, comprendimos que la contradicción forma parte de toda actividad humana y que asumirla, eso tan difícil, es lo que se conoce con la castiza expresión de ponerse el mundo por montera.

Poco después de mis noches en Kan Titella (noches oscuras, sucias y siempre con el latente e ingenuo temor a que en cualquier momento entrara la poli, montara una redada y nos llevara a todos al cuartelillo) ocurrió el episodio del cine Princesa, en Via Laietana, del que se habló mucho (ved lo que contaba La Vanguardia). Se convirtió en paradigma: el cine estaba cerrado desde hacía muchos años, el propietario lo mantenía sin actividad por una mera cuestión especulativa. ¿Cómo no ponerse del lado de los okupas? Y si en casa te cuestionaban, siempre podías decir que un okupa verdadero okupaba solamente o locales y casas sin dueño o locales y edificios cerrados con clara finalidad especulativa. Quienes entraban en las segundas residencias para quedarse no eran okupas, eran vulgares chorizos, porque no tenían trasfondo ideológico. Ahí radicaba la diferencia que no todos querían ver.

Supongo que hoy por hoy, aunque suene un poco ingenuo, sigo pensando lo mismo.

(Y hablando del tema de la vivienda añado unas fotos del proyecto de casa más estrecha. Fíjese en el angosto espacio entre los dos edificios y el proyecto elaborado para aprovecharlo. Se construirá próximamente, parece ser, en Polonia.



Feliz semana a todos, sin estrecheces a poder ser.)

diumenge, 4 de setembre del 2011

UN CLAUSTRO DEL SIGLO XX

Os puedo aconsejar por muchos y diversos motivos una visita a la Seu d'Urgell. Su casco antiguo, por ejemplo, es de un románico encantador. La Catedral, románica también, es otra opción indiscutible (lo habitual suelen ser las Catedrales góticas; la de la Seu, como la original de Santiago, la del pórtico del maestro Mateo, es románica). También resulta muy interesante el claustro original de la Catedral. Otro espacio es el paseo principal, cubierto por las ramas entretejidas de los árboles centenarios. O las calles. O el entorno pirenaico. Por todo eso vale mucho la pena.

La Seu d'Urgell, a diez quilómetros de Andorra, es la antigua capital del condado medieval d'Urgell. Luego, a medida que se fueron ganando tierras sarracenas, el condado se extendió hacia el sur y se cambió la capital, que pasó a ser doble: Agramunt y Balaguer.

Además de la belleza que atesora, la Seu (así la llamamos familiarmente) ofrece un claustro moderno. No está en la Catedral, naturalmente, sino en un parque vecino. Recibe el nombre de Claustre de Sant Domènec, en el Parc de la Valira. En principio, se trata de un claustro normal. Lo sorprendente son los capiteles de las columnas.

Diseñado por Luis Racionero en los años 80 (nacido en la Seu) suscitó polémica en su momento por el capitel de los dictadores: Franco, Hitler, Mussolini, alguno de ellos convenientemente decapitado

Aparecen futbolistas (Cruyff, creo), artistas de cine (encantadora Gilda, con la cabecita de Marlon Brando de joven por ahí al lado, me parece, o el Gordo y el Flaco), científicos como Einstein (ya sin nariz), políticos como Kennedy (también desnarigado) o Churchill con su sombrero, hombres de letras como el catalán Mossèn Cinto Verdaguer, pintores como Dalí... Si en la edad media se escribía la historia en la piedra, y así las antiguas catedrales son libros del buen vivir y de la historia de la época, el claustro de la Seu ofrece una convincente lectura de la historia del siglo XX.








diumenge, 28 d’agost del 2011

E-BOOK Y MINILEAKS

Vuelvo al blog compartiendo, por ejemplo, que me he comprado un e-book. Reconozco que soy generalmente reacio a los cambios, pero también que si estos funcionan me convenzo rápido. No me gustaban los ordenadores, pues mataban teóricamente el romanticismo de la escritura (a los veinte años se lucen paranoias de este estilo) y ahora no me despego. Por poner un ejemplo.

Con el e-book pasó lo mismo. Lo he despreciado durante tiempo, primero de forma categórica, más tarde con la fórmula más suave de esperaré a que se perfeccionen y unifiquen formatos. Pero este verano se acabó la espera.

Leer en la pantalla luminosa del ordenador es agotador y me temo que no óptimo para la vista. La pantalla sin luz directa del e-book prometía mayor confort. Por otro lado pude descargarme miles de libros (literalmente), desde clásicos consolidados a obras de más reciente aparición, desde novelas a ensayos y libros de poemas. Tras aprender su manejo y pasar una tarde seleccionando en mi colección de libros electrónicos comencé a leer. Y me di cuenta de varias cosas.

En primer lugar, que no se extraña el formato papel. Juro que no. Cuando se acababa la página mis dedos hacían como que querían agarrar la hoja para pasarla, como había hecho siempre. En segundo lugar, resulta muy cómodo poder aumentar el tamaño de la letra: si el formato es el adecuado (pdf o epub) la página no se descompone. Y en tercer lugar, con el e-book se lee diferente, en el sentido de que seguramente he leído cosas que jamás hubiera comprado. Se descubren textos extraños que uno no compraría por cuestiones de limitaciones de espacio y por precio. La experiencia ha sido como entrar en una Biblioteca pública donde hay muchas cosas que, aunque nunca las comprarías, te pica la curiosidad. Y al final te alegras de que te haya picado.
Pero todo tiene su parte negativa. Como creo que soy un ciudadano concienciado con la importancia de preservar las artes, y contribuir a ellas con mis medios, he querido comprar alguna novedad editorial en formato e-book. Los escritores siguen necesitando comer, y tengo claro que no deseo que desaparezca la literatura: quiero seguir comprando, por tanto. Y ahí ha venido la desagradable sorpresa. ¿Cómo puede un tomo que en librería cuesta 28 euros costar lo mismo en formato digital, sin gastos de papel, ni distribución, ni gastos de la librería que lo vende? Para mí un precio razonable serían unos cinco euros. Con un precio ajustado muchas personas se animarían a comprar novedades en formato digital y nadie perdería: ni el escritor, que continuaría recibiendo sus dos euros por volumen vendido, ni la editorial.

Vale la pena meditar sobre esto: no siempre el problema de la piratería está en la gente que piratea, sino en lo mal que se lo han sabido montar, por avaricia, algunos. Y al final, como siempre, los perjudicados son los de siempre: los escritores en este caso.

Nada, que os recomiendo el e-book.

En otro orden de cosas me gustaría comentar dos páginas. La primera se llama Minileaks, una iniciativa que tomando el modelo del famoso Wikileaks propone recoger denuncias de circunstancias cotidianas realizadas por los afectados. Una interesante propuesta que nos hace sentir menos vulnerables. (Clicando aquí encontraréis una entrevista con su creador). La segunda es una crónica que La Vanguardia le hizo a un eminente químico, en la que soltó algo tan tremendo como: "Muchas de las grandes farmacéuticas han cerrado sus investigaciones sobre antibióticos porque curan a la gente y lo que estas empresas quieren es un fármaco que haya que tomar toda la vida. Puedo sonar cínico, pero las farmacéuticas no quieren que la gente se cure." Un motivo más para meditar.

Feliz semana.

diumenge, 21 d’agost del 2011

FEDERICO

El filólogo, como cualquier técnico, puede llegar a ser muy tonto. Pero mucho. Precisamente por creerse muy listo en lo suyo. Lo mismo puede ocurrirle a cualquier especialista de cualquier otra disciplina.

Hace años se estableció una discusión filológica sobre un verso lorquiano. En uno de sus primeros libros, del cual había desaparecido el manuscrito, se podía leer el siguiente verso:

"Mi corazón es un poco de agua clara"

¿Poco?, se preguntaron los filólogos creyéndose muy listos. Será pozo, se dijeron. Infinitamente más poético, más arrebatado, más apasionado, más grande, menos ridículo, más gramatical incluso. Y así dejaron el verso convertido en:

"Mi corazón es un pozo de agua clara"

y se quedaron tan anchos. Pero, ¿alguien puede imaginarse a Federico diciendo que su corazón era un pozo de agua clara? ¿No resulta este verso infinitamente más trillado, más previsible?

Años más tarde se descubrió el manuscrito original que contenía ese verso. Y no había error. Federico, efectivamente, había dicho, con una sensibilidad que jamás tuvieron los filólogos que le glosaron, que su corazón no era más que un poco de agua clara.

En esa sencillez radica su poesía, su espíritu poético.

Aunque sin fotos (mi conexión actual tiene la culpa) he deseado sumarme a este homenaje a partir de la lectura de dos blogs amigos (y de amigos): Isabel (del Cobijo) y Antonio. Supongo que los grandes poetas sacan lo mejor de nosotros mismos y somos capaces de emocionarnos hablando de ellos.

Una última anécdota, esta vez no filológica sino biográfica, del propio Federico, referida por él en una de sus hermosas conferencias. Siendo niño solitario se refugió en una de esas choperas que hay cerca de la Fuente, en la Vega, que yo también he visto. Y allí sintió que alguien le llamaba. Era una voz oscura, confusa, extraña. El niño observó atentamente, buscando de dónde provenía ese Fe-de-ri-coooo, casi como un susurro, que le estaba avisando de algo. Y entonces descubrió que era el viento que, meciendo las ramas de los chopos, producía un lamento que a él se le figuró su nombre.

Así nos llama la poesía, la naturaleza (supongo que vienen a ser lo mismo), cuando estamos dispuestos a escucharlas. Y por eso debemos estar agradecidos a los poetas que educaron nuestros oídos. No sé si nos hicieron más sabios; nos hicieron más atentos, lo que probablemente sea todavía mejor.

dimarts, 9 d’agost del 2011

AMY

ESTA ENTRADA, A PARTIR DE LA NOTICIA DE LA MUERTE DE AMY WINEHOUSE, ES EL INICIO DEL TEXTO QUE HE PUESTO EN GRITO DE LOBOS ESTA SEMANA. SI QUERÉIS LEERLO PODÉIS IR A LA PÁGINA ORIGINAL. FELIZ VERANO A TODOS.

La vida me parece un plató de televisión.

Hace poco vi una fotografía de una cueva muy profunda. Pertenecía, creo, que a National Geographic pero no puedo confirmarlo. Sí sé que era la foto de una cueva auténtica, nunca hasta ese momento fotografiada. Se veía una enorme sala interrumpida por columnas de roca, decorada con estalactitas y con un enorme lago al fondo, perdiéndose en el infinito oscuro. A mí se me antojó falsa. Se me antojó un decorado, un plató televisivo. Las rocas me parecieron de cartón piedra, las estalactitas prefabricadas con algún tipo de gel sintético, las pequeñas piedrecitas negruzcas del suelo, porexpán oscurecido, y así todo ello un mejunje de resinas, polietilenos y policloruros. Si me fijaba bien en la foto, auténtica aunque yo no lo sabía, hasta era capaz de verle las costuras al decorado. Acabó por parecerme un recuerdo de la subasta del Un, dos, tres.

Cuando supe que no, que aquello era verdadero, pensé que mientras algunas cosas educan nuestro gusto y nuestra sensibilidad, otras (pienso en la tele, en los medios) consiguen justo lo contrario. Convertirnos en unos descreídos y hacer que lo que es único se convierta en icono del mundo pop. No nos extrañe: desde que una lata de sopa se convirtió en arte, ya todo es posible en este mundo loco.

Recuerdo, al hilo de lo que digo, la polémica que aún colea respecto a si el hombre llegó o no llegó realmente a la luna. Me llegan ocasionales mails tratando de demostrar que fue una burda mentira, un decorado también. Banderas que ondean sin viento, extrañas marcas en el suelo de cartón, cámaras de tele reflejadas en el casco de los astronautas. Todos sabemos a qué me refiero. Pero lo peor de todo, seguramente lo más triste, es que si el hombre llegó a la luna, la luna verdadera nos parece casi una mala escenografía. Y si el hombre finalmente no llegó, la luna verdadera será, con certeza, un calco de la luna falsa que nos presentaron.

Es por eso que, en este mundo de la imagen, se nos hace cada vez más necesario convertirnos en caminantes, en paseantes, en flaneurs , no porque lo que vayamos a conocer pueda suponer una sorpresa, sino porque solamente viéndolo con nuestros propios ojos, sin cámaras y sin mediaciones, podemos descubrir en el mundo un atisbo de emoción que de otra forma ya no existe. La autenticidad, más que nunca, pasa por la mirada directa, intransferible, personal. La otra, la mediatizada, está definitivamente prostituida.
Esto no afecta solamente a las imágenes. También afecta a lo que creemos y lo que no. A la verdad de lo que nos cuentan. (Sí, ya sé, muchos insisten en que la verdad no existe, en todos esos discursos de la verdad relativa. De esta manera pueden continuar falseando verdades, manipulándolas, convirtiéndolas en material fungible.)

La muerte de Amy Winhouse me pilló de sorpresa, y ahora contaré la razón. No sentía ni simpatía ni antipatía por la muchacha. Su música no me dice nada, ni tampoco su voz. Respeto su trabajo y respeto a quienes dicen que era buena. Pero no quiero hablar de su arte. Quiero hablar de su imagen. Porque nunca me la creí. Siempre pensé que Amy era un producto. Un producto de marketing tan estudiado como los lipdubs que hacían Milli Vanilli (¿alguien recuerda a esos dos negritos que hacían play back y se hicieron tan famosos?). Algo tan falso como las proclamas a favor de la virginidad que hacía esa tonta insoportable que se llama Britney nosequé.

Siempre pensé que Amy era un producto. Que seguramente fumaba porros y se metía alguna raya, pero que exageraba ese malditismo. Había que parecerse a todos los muertos, a Kurt, a Janis, a Elvis. Había que mentir, exagerar, para convertirse en producto y poder vender. Pero tenía que haberme dado cuenta de que esta historia, por lo menos ésta, no era una invención.

Debería haberlo sospechado cuando comencé a ver a Amy acompañada de su padre en una buena cantidad de fotos. Una roquera no es una folclórica. Tanto padre debería haberme hecho sospechar. Porque Mitch, el padre, aparecía en muchas de esas fotos acompañando a su hija, llevándole la bolsa en alguno de los ingresos de la joven, agarrándola de la mano para sortear los insoportables fotógrafos, protegiéndola en suma. Sí, tanto padre en tanta foto debería haberme hecho saber que ahí había un padre ocupándose de su hija verdaderamente enferma.

La tele me ha vuelto un desconfiado. Pero a pesar de tanta impostura la vida sigue su curso, con sus triunfos y sus miserias.

(Para esta entrada estival de Grito, que más que grito es un susurro seguramente sin mucho sentido, he preferido no centrarme en indignados ni en asuntos políticos, sino descender al terreno de las pequeñas certezas familiares y afectivas que generalmente suelen tener mayor grandeza. Acabad de disfrutar el agosto.)

dijous, 16 de juny del 2011

EL MALESTAR

Me pongo a escribir para el blog... "Los resultados de las últimas municipales se deben, no digo yo lo contrario, a muchos y diversos factores. Ni pretendo ni, honestamente, podría analizarlos todos.". Bufff, política. No, no, no quiero. No es eso. Quiero hablar de los motivos de mi malestar con las izquierdas. Porque me siento incómodo, en ocasiones, con unas izquierdas que no paran de darme palos por todos lados. Es ideología, por tanto, más que política.

Se me ocurre algo. Podría comenzar hablando de ese político que ha ganado con mayoría absoluta y no es del PP ni de CIU: el alcalde de Lleida... Pero mientras tanto voy concretando mis ideas. ¿Qué dijo el alcalde de Lleida que me pareció tan acertado? Claro, ahí podría haber una clave. ¿Y las otras? La autocrítica, terrible palabra. Y la sordera monumental y olímpica. Las izquierdas escuchan poco. Muy poco. Muchas veces ni siquiera escuchan. ¿Será por eso lo del malestar?

Lo redacto y lo cuelgo. En Grito de Lobos. Si queréis, podéis leerlo aquí. Si no os apetece, chicos, lo entiendo perfectamente. Uno no tiene todos los días el cuerpo para las filosofías y las quejas de los vecinos.

Os mando un saludo grande. Y que sepáis que estoy con algo más de tiempo. Y que, con más tiempo, quizá pronto me dé el punto y dé nueva vida a este faro que, en realidad, nunca ha dejado de estar, de ser.

Artículo publicado originalmente en Grito:

Los resultados de las últimas municipales se deben, no digo yo lo contrario, a muchos y diversos factores. Ni pretendo ni, honestamente, podría analizarlos todos.

De todos los políticos socialistas catalanes del ámbito municipal sólo ha aguantado uno (en grandes ciudades, al menos): Àngel Ros, alcalde de Lleida, mi ciudad natal.

Los factores que pueden explicar que Ros aguante con una cómoda mayoría absoluta cuando otros se hunden son, ya dije, diversos. No vivo en Lleida y por tanto forzosamente me pierdo parte de la película. Pero hay un factor que, al menos desde fuera, me parece digno de tener en cuenta.

Cuando a Ricard Gomà, candidato de IC-Els Verds por Barcelona, le preguntaron por el buenismo respondió que lo prefería al malismo. Como para no estar de acuerdo. Pero no es suficiente. Ni como análisis ni como autocrítica.

Por buenismo se entiende esa actitud paternalista generalmente hacia los inmigrantes, pero no sólo. Desde hace tiempo que vengo defendiendo el gran problema que supone el buenismo para la izquierda. A ese problema hoy añadiría la falta de autocrítica. Pero de autocrítica de verdad, de raíz.

Volviendo al tema de los inmigrantes creo que todos comprendemos la necesidad de una política de ayuda para la integración. Todos sabemos también que existen medios y personas que fomentan un clima de malestar generalizado. Y que existen formaciones que aprovechan entonces para sacar tajada electoral (Plataforma, un partido abiertamente racista, sería uno, pero también en muchos casos el Partido Popular).

Cuando se confunden las políticas de ayuda con el buenismo (que es lo que pienso que en muchas ocasiones ha sucedido) el malestar crece, sobre todo cuando es azuzado por las derechas. Y son estas las únicas beneficiadas. Perdemos los demás: los inmigrantes y las izquierdas. Se acaba dando una enorme paradoja: crece cada día, como el laurel de Daphne, aquello que pretendemos combatir.

No digo que el crecimiento de las fuerzas racistas se deba al buenismo. Sería simplificar. Pero sí que sería importante que las izquierdas, en lugar de decir que no, dedicáramos cinco minutos a pensar en la posible responsabilidad que tenemos también nosotros con todo ello. Quizá descubriríamos que el buenismo no ayuda.

Àngel Ros ha ganado con mayoría absoluta en Lleida, entre otras cosas, porque dejó de lado este discurso tan típico de la izquierda. Ha ganado, probablemente, porque dijo que una cosa era la cultura (válida toda y válida siempre) y otra los valores. Y que nuestros valores, por los que llevábamos tiempo luchando (feminismo, igualdad, respeto a las minorías, extensión de los derechos y laicidad) eran comúnmente mejores a los valores que estas comunidades traían (mejores he dicho, sí, mejores, y que nadie se rasgue las vestiduras), y que no debíamos estar dispuestos a sustituir los nuestros por los suyos. Al contrario, no debíamos cejar en extender los nuestros.
Algún demagogo me preguntará que dónde he visto yo feminismo, igualdad y laicidad en la sociedad indignada que habitamos. Que quede claro que yo no he dicho que sea una batalla ganada pero sí una lucha en la que mayoritariamente estamos. Yo, al menos, no pienso renunciar a esa lucha. Y la izquierda, que se amilana con el tema del burka y con otros temas, y no se atreve a hablar demasiado alto, no entiendo por qué motivos, debería gritar eso con mayor contundencia. Y es sólo un ejemplo.

La izquierda no puede renunciar a dos principios. Ni a cambiar el mundo de raíz ni a influir en nuestra sociedad. Cambiar el mundo, hacerlo más habitable, es una lucha sorda en la que tengo puestas muchas esperanzas, si cuatro descerebrados ayudados por el sistema (léase infiltrados) no se cargan lo que parecía una promesa. Pero mientras que eso no llega debemos ser influyentes en el sistema. Y para ello creo que tenemos varias asignaturas pendientes. Una, la autocrítica que a veces me parece una quimera. Y otra, escuchar a la sociedad y aprender a no insultarla a la mínima que propone algo que no nos gusta del todo. Descubrir que las cosas no son blancas o negras, y que debemos descender a los matices si queremos ser creíbles.

Porque la sensación que tengo muchas veces es que la izquierda es poco permeable a la opinión que se sale de lo canónico de izquierdas. Y luego, que escucha poco. Y que escucha sólo lo que quiere escuchar.

divendres, 27 de maig del 2011

PLAZA CATALUNYA, 2

El sábado pasado estuve en Plaça Catalunya, reflexionando sobre mi indignación, que es la de muchos. Dejé una crónica en este blog. Evidentemente un movimiento de este tipo va languideciendo hasta que, en una futura ocasión, pueda volver a salir a la calle para expresar el enfado de forma más organizada, contundente y eficaz. Sabemos que el espíritu del 15-M sigue vivo y que se irá manifestando periódicamente, sin prisas pero sin pausas.

La plaza Catalunya se ha ido vaciando durante los días de esta semana. Pero las elecciones ya han pasado y los políticos no tienen tantos miramientos. Ya el lunes, el alcalde electo de Barcelona daba su plácet a un desalojo pactado con el alcalde en funciones. Y esta madrugada pasada el Conseller de l'Interior ha sacado a los Mossos a la calle con la excusa de que la plaza olía mal. Con la excusa, ésta puede que real, del cruce futbolero de mañana por la noche (si el Barça gana, cosa que espero y deseo, que lo cortés no quita lo valiente).

Tenemos unos políticos tan listos que no saben aún que su chulería llena las calles de rabia. Tenemos unos políticos tan espabilados que, por querer dar rienda suelta a su autoritarismo mal disimulado, construyen un problema donde no había ninguno y, a la postre, logran justo lo contrario a lo que ellos deseaban.

Resultado: esta noche la plaza Catalunya ha vuelto a llenarse. Como nunca. Como no lo estuvo ni siquiera la semana pasada. Como no lo estuvo ni siquiera el 15M. Listos que son nuestros políticos.

He estado ahí. Sorprendido por una afluencia tan masiva e inesperada. Repulsa contra una actuación de los Mossos excesiva y franquista. Cacerolada. Consignas (entre ellas, una dedicada al conseller de los Mossos, Puig, dimissió). Ambiente lúdico y de apoyo a los indignados. Mensajes con los amigos que también estaban ahí y a los que, sin embargo, no era posible localizar dada la afluencia (Rosa, Ataulfa); mensajes a los amigos que estaban fuera y no lo podían vivir en directo...

Luego, por la noche, he visto un viejo vídeo del entierro masivo de Durruti en Barcelona. Una filmación histórica de los tiempos de la guerra. Barcelona, entera, salió a la calle reivindicando la figura de un anarquista que luchó contra el fascismo. Guardando las distancias la filmación me ha recordado que cuando en Barcelona la gente se mueve, indignada, se detiene el tráfico y se cortan las avenidas. Como hoy mismo.

Indignado. Rabioso. Pero sabiendo que queda espacio para la esperanza.

(Por cierto, vean y escuchen a Buenafuente)

dissabte, 21 de maig del 2011

REFLEXIONANDO EN PLAÇA CAMP-TALUNYA

Hace unos meses dejé este blog, pero con la intención de volver próximamente, en cuanto disponga de más tiempo. No ha llegado ese momento, pero quiero compartir una experiencia. Porque aunque el blog se detenga la vida sigue tan intensa como siempre.

Esta tarde de sábado he estado en Plaça Catalunya. En estos días anteriores había seguido las acampadas por la tele pero, por motivos laborales, no pude acercarme. Esta tarde, como tanta otra gente de Barcelona, sí he estado. Y la Plaça Catalunya era una fiesta. La fiesta de la reivindicación y de los indignados. Con la particularidad de que era la jornada de reflexión para las elecciones municipales del domingo (por cierto, también fueron unas municipales, aparentemente menos importantes, las que nos trajeron la Segunda República... he estado aguantando la respiración durante toda la jornada pero me temo que esta vez no ha habido suerte).

Todo el mundo interpreta estas movilizaciones como quiere. Pero lo que parece fuera de toda duda es que el estado de insatisfacción es muy general, cada día más. Nos damos cuenta de que nos engañan reiteradamente. Y, aunque las movilizaciones reclaman una democracia real, el desengaño del sistema de partidos les alcanza a todos, a todos. A unos con más fuerza, pero les alcanza a todos.

Como siempre suele suceder son muchas y variadas las sensibilidades en juego. Y por tanto son variadas, contradictorias incluso, las propuestas. Seguramente importa menos. Es como cuando das un baldeo a la casa: importa poco el caos porque todo volverá a su lugar a medida que avance la limpieza. Y, en definitiva, mañana podremos discutir pero hoy todos estamos de acuerdo: se necesitan cambios porque no estamos satisfechos. Sentimos que juegan con nosotros, que se nos toma el pelo, que somos peones de un juego que enriquece a muchos. Por eso hemos protestado. Por eso yo pretendo seguir protestando, aunque no pienso que el cambio esté a la vuelta de la esquina ni mucho menos. Pero bueno, por mí que no quede...


Decía que todos estamos de acuerdo. Lo he dicho mal. Todos no. Aunque estas movilizaciones han sido vistas de forma simpática por la gran mayoría, los aguafiestas de turno, sabios a la contra de los que siempre abundan por desgracia, han expresado su particular y benemérito pero, algunos con rabia y otros con paternalismo. Con vuestro permiso les mando a todos llanamente a la mierda porque hoy no era día de pegas y de sesudos análisis, sino de salir a la calle y decir basta, prou, estou indignado, nahikoa o lo que sea. La lista de perros pulgosos es abundante y no vale la pena incidir en ella. Aquí tenéis a ese imbécil llamado Sostres, o a ese impresentable (de Ciutadans, recordémoslo) llamado Arcadi Espada (los dos catalanes, hay que joderse) en su columna de El mundo (que por cierto, Julia Otero en su twitt ha tenido la gracia de decir que no estaba de acuerdo ni en una sola palabra... Coincido con ella). Ha habido más pero no pienso hacer una antología. (Sí remitiré, finalmente, pero desde el lado positivo, a Grito de Lobos, donde Ataúlfa estuvo el otro día atizando el fuego).

No todas las voces han sido tan alejadas de mi forma de ver el mundo. Apoyos los ha habido a montones. Con ellos me quedo. Porque ellos serán quienes podrán ayudar a hacer de este mundo un lugar mejor, no los Sostres ni los Espadas. Por ejemplo, José Luis Sampedro.



Os dejo con unas fotos de mi estancia de esta tarde en Catalunya (Camptalunya, se leía en una pancarta). Y ojalá la gente continúe indignándose, más y más, y luchando, y haciendo cosas. A pesar de los pesares (es decir, a pesar del masivo triunfo del Partido Popular que nuestro olfato, acostumbrado ya a la basura, nos anuncia).

Volveré algún día, aunque como saben algunos, siempre sigo aquí.












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