Para todos los amigos que aún no lo sepan he abandonado este blog y he abierto otro. Ahora me encuentro en Accés a Maians, lugar en el cual voy colgando las nuevas entradas y donde me gustaría encontraros a todos.
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dissabte, 5 de maig del 2012

APUNTES SOBRE PSICÓPATAS

A veces, leer el periódico, nos procura una sonrisa. Son las menos, pero a veces ocurre. Hace un tiempo, leí la noticia de un simpático gallego que robó una figura de San Pedro de una iglesia de Ourense. Lo que él no sabía es que estaba robando una copia del original previamente robado hace treinta años. Es decir, que se le anticiparon. Pero lo bueno del caso es que, ya con la imagen que él creía auténtica en su poder, soñando con venderla a un anticuario sin escrúpulos y ganar acaso tanto dinero como el mítico Eric el belga, comenzaron a ocurrirle desastres. Su novia le dejó plantado, y el coche se le incendió. El pobre gallego miraría la imagen del santo robado y comenzaría a sentir el peso de la conciencia. Achacaría los desastres a alguna fuerza sobrenatural. Ni corto ni perezoso, y con el fin de acabar con el castigo del cielo, cogió la figura con las manos y fue, obediente, a devolverla a las autoridades. De lo cual se deduce que el mafioso nace pero no se hace.

Permitidme ahora un apunte biográfico, aun a riesgo de dispersar excesivamente esta entrada. Hace no mucho me encontré en una librería con el libro ¿Es usted un psicópata? firmado por un tal Jon Ronson. No lo compré porque tengo ya infinidad de cosas que esperan a ser leídas. Pero luego, una vez en casa, sí busqué información y me encontré con una teoría que apoyo totalmente. Según Ronson el mundo está dirigido por psicópatas. Es decir, todos y cada uno de los políticos que nos gobiernan, sean del partido que sean, tienen en realidad un fondo psicopático. Según el autor sólo llegan a la cúspide del poder aquellos que son capaces de dedicar el suficiente esfuerzo y energía a esta empresa, y que tienen la escasez de escrúpulos que se precisa para lograrlo. No sólo políticos, claro. Leo: "Hay sectores de la industria donde es particularmente difícil tener éxito si uno no tiene ciertos rasgos de psicopatía. El sector bancario es uno de ellos, como prueba que base su éxito en explotar a los clientes". Y más adelante: "A mí me asombra enormemente que hayamos creado un mundo en el que se premia y engrandece a aquéllos que tienen rasgos psicópaticos". Siempre lo sospeché: toda persona que yo he conocido con un espíritu de líder tiene esos rasgos de frialdad, de afán por la mentira, de conseguir sus propios anhelos incluso a costa de los demás, y que sabe disimularlo bien. No, no me extraña nada lo que cuenta Ronson: por lo que yo he visto el deseo de mando va unido siempre a una determinada manera de ser que pocas veces se aparta de esa patología que comenta. Es decir, toda persona a la que le gusta mandar es, por eso mismo, un psicópata en potencia. Pequeño o grande, según su deseo de medrar. A diferentes niveles, desde el encargado de planta de unos grandes almacenes hasta Angela Merckel. ¿Será por eso que tengo verdadera alergia a la gente con el carácter muy fuerte? A mí, al contrario que a la mayoría, raramente logran abducirme. El final de la entrevista a Jon Ronson (que, por cierto, podéis leer aquí) resulta enormemente tranquilizador: "si a una persona le preocupa ser psicópata, es que no lo es. Al que es psicópata le importa un bledo serlo." (Y permitidme que aclare: Ronson se refiere a las gentes que tienen atracción por el mando, ni que sea el mando pequeño y doméstico, no por la gente que en un trabajo determinado tiene que desarrollar una actividad que implica gestionar algo. Ni tampoco a aquellos que, llenos de buena fe, desean hacer más cómoda la vida de los otros asumiendo responsabilidades públicas.)

Y ya para acabar fue en marzo cuando me encontré con otro artículo en la prensa que me sosegó algo más. Por un lado siempre me desagradó la banalización de la palabra amistad en las redes sociales. Yo, que la verdad sea dicha, tengo más bien pocos amigos en Facebook (57 para ser exacto) comparado con las burradas que tiene la gente sentí una cierta calma al leer el artículo en cuestión. Porque a veces entro en Facebook  y mi muro me avisa, Fulanito ayer hizo setenta y cuatro nuevas amistades... Os juro que yo, ni que quisiera.  Pues bien, según un especialista de una universidad americana (como todos los especialistas de cosas que no sirven para casi nada): "cuanto más amigos en Facebook, más narcicista eres, lo que significa que no eres feliz." O sea, cuantos más amigos en la red, menos felicidad. Suena bien. No tengo ni idea de si es cierto o no, y supongo que da lo mismo. Lo que creo es que para ser feliz lo que se necesita es un puñado de amigos de verdad (con un puñado escogido basta) y tiempo libre para poder disfrutarlos.

divendres, 9 de desembre del 2011

CONSUMIR PREFERENTEMENTE ANTES DE

El domingo vi por la tele un documental sobre el que quiero llamar la atención (TV3, 30 minuts, El menjar que llencem). Se está hablando mucho en estos últimos años del tema de la sostenibilidad, de la gestión de residuos y, ya desde otro punto de vista, de la llamada obsolescencia programada que explicaría por qué nuestros electrodomésticos se estropean fatalmente al día siguiente de haber terminado la garantía, y que está muy bien retratado en el aconsejable documental Comprar, tirar, comprar. Sobre estos temas he leído cosas muy interesantes en prensa, en blogs, y he visto también documentales. De lo que habló el programa del domingo, sin embargo, no sabía tanto.

El reportaje hablaba de la enorme cantidad de comida en buen estado que tiramos diariamente. Los datos son aterradores y dan que pensar: un 20% de los alimentos del primer mundo van a parar a la basura cada día. De semejante despilfarro todos somos, en mayor o menor medida, responsables.

En el reportaje se centraban en lo que ocurre semanalmente en nuestras casas. ¿Cuánta comida caduca en nuestras neveras? ¿De cuántos alimentos nos deshacemos porque consideramos que no están suficientemente frescos? Una bandeja de carne, las sobras del pescado, un huevo, una bolsa de pasta no significan grandes cantidades. La cuestión está en sumar nuestra familia con la familia de al lado, y con la otra, y con todo el país.

Aparecía también lo que ocurre en los comedores escolares: chicos que llenaban sus platos en un self-service, dejando luego el plato medio lleno. Cogían, por ejemplo, cinco rebanadas de pan cuando resulta lógico suponer que como mucho se iban a comer dos. El reportaje pesaba los quilos de comida en buen estado que se tiraban a la basura cada tarde y los números resultaban vergonzantes. Y estos mismos escolares mostraban una absoluta falta de culpabilidad por lo que estaban haciendo. Si se les preguntaban si no se sentían mal por despilfarrar tanta comida su respuesta era que no, puesto que ellos habían pagado y por tanto podían hacer lo que quisieran con lo que era suyo.
En las grandes superficies la cosa era aún peor. El documental mostraba lo que hacen diariamente los supermercados antes de abrir: retiran todo producto que, o bien está a punto de caducar (aunque no lo haya hecho), o bien no presente una apariencia lo suficientemente fresca. En otras ocasiones tiraban también directamente los excedentes. Podrían haberlos llevado a otro supermercado de la misma cadena, pero pagar el camión del transporte significa pagar más dinero. Así que resulta más económico tirar cajas y cajas en lugar de recolocarlas en otras tiendas. Los datos eran los mismos: un 20% del total iba a parar a la basura. Viendo cubos y cubos de carne en buen estado dirigiéndose al camión de la basura uno pensaba en que de cada cien animales sacrificados para nuestra alimentación, 20 están siendo sacrificados para absolutamente nada.

Podría pensarse que los supermercados dan los productos de los que se deshacen a entidades de ayuda. No solamente no es así, sino que muchos restaurantes, según denunciaba el documental, rocían sus alimentos con lejía para evitar que la gente se agolpe a sus puertas para rebuscar en sus basuras. Por lo visto, da muy mala imagen.

Pero el resportaje iba un poco más allá: no solamente culpaba al consumidor, que sin duda tiene una parte de responsabilidad por su búsqueda obsesiva de la frescura aparente, sino también a las estrategias comerciales que llevan a ese despilfarro. Paquetes familiares que indudablemente acaban estropeados antes de ser consumidos, por ejemplo, o esas confusas firmas que llevan casi todos los productos en las cuales podemos leer aquello de CONSUMIR PREFERENTEMENTE ANTES DE..., leyenda que casi todos toman como sinónimo de caducidad cuando no lo es. Un producto puede perfectamente consumirse después de lo que indica la fecha en el envase. Y seguramente lo sería si un escrito tan tramposo no invitara a tirarlo a la basura para comprar otro.
Ver el reportaje significa enfrentarse directamente al absurdo de nuestro mundo. Unos, aun en crisis, tiran el 20 por ciento. Y otra parte del mundo, mientras tanto, sigue muriéndose de hambre. Todo ello sin atisbo de sentimiento de culpabilidad por parte de casi nadie.

Yo tengo días optimistas y días pesimistas. En los primeros pienso que los pequeños gestos son importantes y pueden modificar poco a poco el mundo. En los segundos pienso que no vale la pena sufrir ni medio minuto. Si me pongo cruel pienso que quienes entren en este blog dejarán un comentario escandalizado y el lunes tirarán el medio pollo que les sobró del domingo mientras juegan con su último iphone o estrenan aquellos zapatos tan caros.

Si me pongo más cruel todavía pensaré que yo mismo tiraré el lunes el medio pollo que me sobró del domingo mientras pienso que voy a comprarme un iphone porque la blackberry hace las fotos que son una pena.

O quizás no, quizás sea cierto que un mundo sostenible va a ser posible en el futuro: sostenible desde todos los puntos de vista. Y justo. Un mundo justo, también desde todos los puntos de vista.

Pero como no quiero acabar con este mal sabor voy a levantar mi copa metafórica (que apuraré, no pienso tirar ni una gota) y brindar por la justicia posible con el grito que más nos une a todos los republicanos del ancho mundo ibérico: ¡Viva Urdangarín!

Feliz puente.

dimarts, 11 d’octubre del 2011

LAS NOTICIAS DEL FAR

Un día, en la hemeroteca-web de un periódico, encontré la inesperada historia de un fontanero malherido porque la señora de la casa, recién llegada, lo encontró tumbado en la cocina, con la cabeza bajo el fregadero, reparando las tuberías, y pensando la mujer que se trataba de su marido comenzó a acariciarlo "cariñosamente". El buen hombre, ante las inesperadas caricias, reaccionó levantando violentamente la cabeza y provocó el accidente que no sabemos si le costó la vida.

Parece una leyenda urbana y no una noticia. Probablemente lo sea. Pero es cierto que lo encontré en las páginas de un periódico (ya sabemos que, en todos los temas, es prudente no creerlo siempre todo) y así lo traje a mi blog hace unos meses.

Desde entonces, cada vez que entraba en la hemeroteca para buscar otros temas me iba fijando en la cantidad extraordinaria de noticias sorprendentes que aparecían. Y comencé a guardarlas. Automáticamente, con una sonrisa la mayoría de las veces. Ahora pienso que puedo compartirlas en el blog.

De entre todas las noticias sorprendentes una de mis preferidas son las de ancianas que hacen algo increíble. Me recuerdan los personajes de los tebeos o de las series de dibujos animados. Imaginemos, por ejemplo, una abuela luchando a brazo partido con un tigre y descerrejándolo. Así leí la historia de la anciana campesina que supo defenderse:
O esta otra anciana con suerte:
Esta última me parece increíble (bueno, la primera también). Empecemos diciendo que 120 metros equivalen a la altura de las torres KIO de Madrid, unos 30 pisos de altura. Imagínense una anciana cayéndose al mar desde esa altura y no haciéndose casi ni un rasguño. Uno, que nació, respetadme!, con el cine, casi no puede evitar imaginarla en su caída libre. Como si de un chiste negro se tratara. Pura fantasía. Aunque también es cierto que la realidad supera la ficción.

Otro grupo de noticias, también simpático, es el de los ladrones chapuceros. La del ladrón con mala suerte, por ejemplo:
Menos graciosa resulta la historia del ladrón que se aprovecha de la buena fe de sus invitados. Este ladrón no nos resulta simpático: su modo de proceder es demasiado político.
Y finalmente la historia del cura envenenado en plena misa, cayendo con espasmos tras darle un sorbo al vino de consagrar, algo que no se le hubiera ocurrido ni a los guionistas de CSI ni al mejor Almodóvar. Supongo que es cierto cuando dicen que la realidad supera la ficción.
Tengo más noticias de este tipo. Otro día las pongo. Saludos.

dimecres, 5 d’octubre del 2011

CONSPIRACIONES

Cuando Lady Di murió en un túnel de París mi padre dijo (lo sigue manteniendo) que se la habían cargado. Cuando mucho tiempo después apareció un carta que la difunta había escrito en los últimos años, temiendo que su suegro y su exmarido la asesinasen fingiendo un accidente automovilístico, mi padre no dijo nada. Se limitó a sonreír.

Este verano pasado leí un artículo de agosto en el periódico Ara que me hizo pasar un buen rato (se recogía en el artículo la noticia del Simposio Mundial sobre la Teoría de la Conspiración, celebrado este verano pasado en Valencia... sí, Simposio Mundial sobre la Teoría de la Conspiración, habéis leído bien). En él se señalaban algunas de las principales teorías conspirativas que circulan por el mundo.


El asesinato de Ben Laden y lo que hicieron con su cadáver, es una de ellas. El tema del origen del SIDA y la creación del VIH en un laboratorio sería otra. El asesinato de los Kennedy, convertido casi en leyenda inagotable, es probablemente una de las más recurridas. O, como ejemplo de teoría conspirativa reciente, el polémico asunto de la violación nunca aclarada que cometió Strauss-Kahn, motivo por el cual dimitió de su cargo directivo en el FMI (¿le tendieron una trampa porque su presencia en el Fondo Monetario resultaba incómoda por algún motivo?).

Hay muchísimas más, también recogidas en el artículo que señalaba antes. Todos sabemos de las teorías que existen sobre el posible montaje de la llegada del hombre a la luna. Esta teoría conspirativa está, hoy por hoy, bastante desacreditada. Pero siempre surge algún detalle que la pone nuevamente sobre la mesa. Por ejemplo, la certeza de que, por mucho que los viajes por el espacio nos resulten más familiares, el hombre haya abandonado la órbita terrestre en contadísimas ocasiones. El Challenger, por ejemplo, se quedaba aquí cerquita. La Estación Internacional está también dentro de nuestra órbita. De hecho el hombre la abandonó solamente cuando fue a la luna. Se puede decir que sin ensayos previos. Nunca antes. Nunca desde entonces. Salió de la órbita terrestre, se dirigió a la luna, descendió, se posó perfectamente, estuvo unas horas, volvió a elevarse, se unió a la nave nodriza y regresaron a la tierra. Varias veces, en los sucesivos viajes. Pero el hombre, desde entonces, nunca más ha vuelto a abandonar nuestra órbita. Saber esto te hace pensar. Por lo menos, a mí sí.

Otro de los temas estrella de las conspiraciones es el de la verdadera naturaleza de los atentados del 11-S. ¿Lo tramó Ben Laden? ¿Fue asunto de los propios norteamericanos que necesitaban justificar futuras guerras? Suena tremendo, pero la caída de uno de los edificios del complejo del World Trade, concretamente del edificio 7 (sede de los servicios secretos y de varias divisiones de la Defensa, ni más ni menos) sin que le hubiera afectado el impacto de ninguno de los aviones, hace sospechar que no todo es claro en este caso. Ahora, por cierto, con el tema del reciente décimo aniversario, se ha creado una página web, Remember Building 7, en que se recoge esa extrañeza. Vale la pena darle un vistazo, porque uno acaba sospechando que ciertamente, no nos lo contaron todo, o nos lo contaron como quisieron. (También recomiendo una página que recoge, en catalán, las cinco principales teorías conspirativas relacionadas con el 11S).

Sobre el tema de las teorías conspirativas hay varias páginas en la red, alguna muy interesante. Yo os recomiendo Despiertate! OK, en español, en la que se se pueden leer teorías relativas a la matanza de Noruega de este verano pasado (muy bien hilado, no diré que no) u otros muchos temas (me sorprendió saber, por ejemplo, que quien bebe agua de mar no enferma nunca). Resulta curioso pasearse por este blog que dice poner sobre la mesa las verdades que los diferentes gobiernos mundiales pretenden escatimarnos.

Dejando de lado la cuestión de la credulidad (con la historia oficial o con la teoría conspiratoria) y la convicción de que en la vida no todo es blanco o negro, mantenía el artículo antes citado que el ser humano siente fascinación por las conspiraciones porque se ha sentido engañado demasiadas veces por la versión institucional.

Teorías conspirativas surgen a cada paso, y sobre los temas más impensados. Las rayas que los aviones dejan en el cielo, por ejemplo. Desde el punto de vista de la química se explican por la diferencia de temperatura entre el frío de las capas altas y el calor que desprenden los aviones. Cuanta más humedad exista en esas capas altas, mayor cantidad de trazos de aviones divisaremos. Pero últimamente se ha generado una teoría conspirativa, la de los chemtrails, que relaciona el aparentemente cada vez mayor número de trazos con programas ocultos sobre el control del clima y cosas peores.

Hay más teorías conspirativas, muchísimas más. Cada hecho histórico genera la suya, como el descubrimiento de América (¿descubrimiento?, no me gusta esa manera de decirlo) o el incendio de Nerón. A veces, si el hecho histórico es de suficiente envergadura, genera varias. Conspiraciones existen también, a otro nivel, en nuestro entorno. En el trabajo, en la escalera, en la vecindad. La conspiración nace de la idea de que nada es como parece ser, surge al pensar que existen motivos ocultos en todo acto humano, en toda circunstancia aparentemente casual. Nace de la incredulidad humana, de la conciencia de sentirnos engañados, estafados, manipulados. Seguramente no todas son reales; podríamos asegurar que no todas lo son. Pero el sólo hecho de que una lo sea abre las puertas a que las demás puedan serlo.

Finalmente, estaría bien hablar también de las pequeñas teorías conspirativas domésticas, familiares, íntimas. Las que sufrimos cotidianamente. Pero ese sería otro tema.

divendres, 3 de desembre del 2010

DE LO ESPIRITUAL EN EL ARTE

La necesidad interior nace de tres causas místicas y está constituído por tres necesidades místicas:

1. Todo artista, como creador, ha de expresar lo que le es propio (elemento de la personalidad).

2. Todo artista, como hijo de su época, ha de expresar lo que le es propio a esa época (elemento del estilo, como valor interno, constituido por el lenguaje de la época más el lenguaje de la nación, mientras ésta exista como tal).

3. Todo artista, como servidor del arte, ha de expresar lo que le es propio al arte en general (elemento de lo pura y eternamente artístico que pervive en todos los hombres, pueblos y épocas, se manifiesta en las obras de arte de cada artista, de cada nación y de cada época y que, como elemento principal del arte, no conoce ni el espacio ni el tiempo).

Basta con penetrar en los dos primeros elementos con los ojos espirituales, para que se nos haga patente el tercer elemento. Entonces comprendemos que una columna “toscamente” labrada de un templo indio está animada por el mismo espíritu que cualquier obra viva “moderna”.

Se ha hablado, y se sigue hablando mucho, del factor personalidad en el arte, y de vez en cuando y con mayor frecuencia cada día se habla del estilo futuro. Aunque estas cuestiones son muy importantes, vistas desde la perspectiva de los siglos y de los milenios pierden urgencia e importancia.

Sólo el tercer elemento de lo pura y eternamente artístico tiene vida eterna. No pierde sino gana fuerza con el tiempo. Hoy, una escultura egipcia seguramente nos conmueve más a nosotros que a sus contemporáneos: las características vivas de la época y de la personalidad, al mismo tiempo que mitigaban su fuerza, la unían con lazos muy estrechos a los espectadores de su tiempo. Por otro lado, cuanto más fuerte sea la participación de los dos primeros elementos de una obra de arte “actual”, tanto más fácil será el acceso al alma de sus coetáneos, y cuanto mayor sea la participación del tercer elemento en la obra “actual”, tanto más se debilitarán los otros dos y será difícil su acceso al alma de los coetáneos. Por eso a veces tienen que pasar siglos hasta que el sonido del tercer elemento llegue al alma de los hombres.

El predominio del tercer elemento en una obra de arte es, pues, un signo de su grandeza y de la grandeza del artista.

Las tres necesidades místicas enumeradas son los tres elementos necesarios de la obra de arte, y están fuertemente trabados (...)


Kadinsky; De lo espiritual en el arte (1911), Barcelona, Labor, 1991, págs.72-73

dissabte, 20 de novembre del 2010

LOS ENERGÚMENOS

Desde hace un tiempo recupero textos de prensa para compartirlos con los amigos de El far. El de hoy (Energúmenos) apareció en La Vanguardia el día 1 de octubre. Su autor es Sergi Pàmies, novelista catalán hijo de la también escritora Teresa Pàmies y del político comunista Gregorio López Raimundo. Si se me permite una pequeña implicación, diré que me gustaría dedicarlo a ese catalán impresentable, colaborador de El Mundo y de Telemadrid, llamado Salvador Sostres. Y a tantos otros energúmenos que nos rodean, nos asfixian, nos ahogan y al final nos estorban, que ensucian el aire que nosotros hemos decidido respirar tranquilos.
El energúmeno avergüenza a sus hijos y a sus padres, a no ser que sus hijos y sus padres también sean energúmenos, en cuyo caso se sienten orgullosos de él. No respeta el turno, ni las colas, habla en voz alta en el cine, aparca siempre en doble fila y cuando, con razón, le ponen una multa, blasfema y repite que "sólo eran cinco minutos", porque el energúmeno considera que sus cinco minutos son mucho más importantes que los cinco minutos de los demás. El energúmeno ronca, pero no porque tenga un problema respiratorio o de sobrepeso. Lo hace para fastidiar y hacerse notar incluso cuando duerme. En los aviones, suele reclinar violentamente su asiento hacia atrás y si algún pasajero pone mala cara ante sus ruidosos aspavientos, lo fulmina con la mirada, buscando el conflicto que le permita discutir, amenazar y comportarse como el energúmeno que es.

El energúmeno presume de todo: de haber pagado menos por su coche que el común de los mortales, de tener amigos influyentes y de no llevar nunca ropa interior. Cuando practica el sexo, ya sea pagando o de forma gratuita, el energúmeno resopla como un cochino hasta alcanzar el clímax y se queda dormido al momento, a ser posible encima de sus víctimas, que suelen morir por asfixia o aburrimiento. Sea de derechas, de izquierdas o de centro, el energúmeno trata mal a los camareros y a los taxistas y cuando habla de su mujer delante de ella utiliza la palabra "esta" en un tono que fluctúa entre la condescendencia y el desprecio.

El energúmeno cree que hay que tener deudas para ser alguien y no pagarlas nunca para ser respetado. Nunca desconecta el teléfono móvil, llama de tú a los adultos que no son de su raza, amenaza a los profesores que suspenden a sus hijos y, siempre que puede, paga con dinero negro. Cree que los hombres que se depilan son unos maricones, que las mujeres son un poco putas y que todos los políticos son unos ladrones. Tiene soluciones drásticas para resolver el paro, la crisis, la delincuencia, la contaminación, la inmigración y los malos arbitrajes, y si cometes el error de escuchar sus argumentos, descubres que la solución es la misma para todo: mano dura. A veces, gracias a la lotería del azar, el energúmeno se tropieza con otro energúmeno. Y aunque el encontronazo suele ser desagradable, proporciona a los que no son energúmenos cierta esperanza. La esperanza de comprobar que, con un poco de suerte, los energúmenos acabarán eliminándose los unos a los otros y que, cuando hayan desaparecido, el mundo será un lugar un poco menos insoportable.


Sergi Pàmies

dimarts, 26 d’octubre del 2010

MONZÓ SIN SILBAR SIBONEY

Ya estoy acostumbrado a vivir la mentira sistemática con el tema lingüístico en Catalunya. Supongo que los amigos gallegos estarán acostumbrados a lo propio en sus territorios. Y los vascos.

Como todo el mundo sabe el castellano está claramente perseguido en Catalunya. Yo mismo debo esconderme bajo el pseudónimo de EastRiver para no ver mi integridad amenazada. Lo cierto es que, aunque no se dice porque el nacionalismo no lo permite, el castellano está claramente en retroceso. La gente cada vez menos dice Adiós y cada vez más Adéu. Atropello al cual se ha llegado gracias a las multas que nuestras autoridades ponen a quien rotula en castellano. Hoy multas, mañana no nos dejarán ver Telecinco, me temo. Vivimos rodeados de fascismo lingüístico. Dicen que es para proteger el catalán. Que nadie se engañe: pretenden debilitar y hasta hacer desaparecer el castellano. Pero no hacerlo desaparecer de Catalunya sino hacerlo desaparecer de la faz de la tierra. Así de taimados son.

O las cosas son así, como en este párrafo anterior mío, o son en realidad como cuenta el gran escritor Quim Monzó en La Vanguardia hoy martes 26 de octubre de 2010. Reproduzco el artículo completo, que no es muy largo. Y, por supuesto, lo suscribo desde la primera hasta la última palabra.

Siboney, en tu boca la miel puso su dulzor
Quim Monzó

Todos esos medios de comunicación que una y otra vez ponen el grito en el cielo cuando en Catalunya se multa a las empresas que incumplen la ley de lenguas y no tienen sus rótulos como mínimo en catalán han pasado de puntillas por la noticia de que, el año pasado, la Generalitat de Catalunya multó a 94 empresas por no etiquetar en castellano. Son esos diarios, esas radios y esas cadenas de tele que generan gigantescas bolas de mierda a base de deformar la realidad, voceando que aquí se prohíbe rotular en español y que a quien no habla en catalán nos lo comemos con patatas fritas para desayunar. A la cabeza de ese alud de patrañas, el Partido Popular y su lazarillo, Ciudadanos, que, en esta ocasión, han decidido mirar hacia otro lado y silbar Siboney, que es la mejor melodía para disimular.

Pues sí: el año pasado la Generalitat multó a 94 empresas por no etiquetar en castellano y en esta ocasión la caverna no dice ni mu. Silencio absoluto. Ni una queja, ni un gemido, mucho menos un asomo de rebelión. Nada de "¡Vaya atropello!". Nada de "¡Ustedes no tienen derecho a decirme en qué lengua debo etiquetar mis productos!". Ningún grito de "¡Libertad!". ¿Por qué no repiten ahora aquello tan sobado de "Prohibido prohibir"? Leo en El País, el sábado, que Jordi Anguera, director de la Agència Catalana del Consum, explica diversas cosas respecto a esas multas. Una: "La regulación, en el caso del etiquetaje, es favorable al castellano. Hay cerca de 120 leyes estatales que obligan a etiquetar en español". Ojo al dato: ¡"120 leyes estatales que obligan a etiquetar en español"! Por mucho que aguzo el oído no oigo que nadie se rasgue las vestiduras, ni que aúllen en Intereconomía. Otra cosa que explica Anguera: "Las indicaciones obligatorias del etiquetado deberán figurar, al menos, en castellano, lengua española oficial del Estado". ¿Dónde están ahora las acusaciones de nazis, por seguir la ley? Escasamente críticos con el nazismo –y su versión cheli, el franquismo–, a la mínima llaman nazi a cualquiera que no piense como ellos y, ante las multas que los de la Generalitat imponen por no etiquetar en castellano, se callan y esta vez no los llaman nazis. ¿Qué pasa? Explica también El País que la Generalitat "multó a la multinacional del mueble Ikea con 8.000 euros por varias deficiencias en la información al consumidor; entre otras, no disponía del etiquetaje en castellano". Si las multas hubiesen sido por no etiquetar en catalán, ya habría ahora mismo dos nutridas manifestaciones de catorce o quince personas: una frente a Ikea Montigalà y la otra frente a Ikea L'Hospitalet –con Albert Rivera y Sánchez Camacho a la cabeza, respectivamente–, pidiendo que no se multe a nadie y exigiendo que de una vez por todas acabe esta terrible dictadura nacionalsocialista catalana.

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