APUNTES SOBRE PSICÓPATAS
Permitidme ahora un apunte biográfico, aun a riesgo de dispersar excesivamente esta entrada. Hace no mucho me encontré en una librería con el libro ¿Es usted un psicópata? firmado por un tal Jon Ronson. No lo compré porque tengo ya infinidad de cosas que esperan a ser leídas. Pero luego, una vez en casa, sí busqué información y me encontré con una teoría que apoyo totalmente. Según Ronson el mundo está dirigido por psicópatas. Es decir, todos y cada uno de los políticos que nos gobiernan, sean del partido que sean, tienen en realidad un fondo psicopático. Según el autor sólo llegan a la cúspide del poder aquellos que son capaces de dedicar el suficiente esfuerzo y energía a esta empresa, y que tienen la escasez de escrúpulos que se precisa para lograrlo. No sólo políticos, claro. Leo: "Hay sectores de la industria donde es particularmente difícil tener éxito si uno no tiene ciertos rasgos de psicopatía. El sector bancario es uno de ellos, como prueba que base su éxito en explotar a los clientes". Y más adelante: "A mí me asombra enormemente que hayamos creado un mundo en el que se premia y engrandece a aquéllos que tienen rasgos psicópaticos". Siempre lo sospeché: toda persona que yo he conocido con un espíritu de líder tiene esos rasgos de frialdad, de afán por la mentira, de conseguir sus propios anhelos incluso a costa de los demás, y que sabe disimularlo bien. No, no me extraña nada lo que cuenta Ronson: por lo que yo he visto el deseo de mando va unido siempre a una determinada manera de ser que pocas veces se aparta de esa patología que comenta. Es decir, toda persona a la que le gusta mandar es, por eso mismo, un psicópata en potencia. Pequeño o grande, según su deseo de medrar. A diferentes niveles, desde el encargado de planta de unos grandes almacenes hasta Angela Merckel. ¿Será por eso que tengo verdadera alergia a la gente con el carácter muy fuerte? A mí, al contrario que a la mayoría, raramente logran abducirme. El final de la entrevista a Jon Ronson (que, por cierto, podéis leer aquí) resulta enormemente tranquilizador: "si a una persona le preocupa ser psicópata, es que no lo es. Al que es psicópata le importa un bledo serlo." (Y permitidme que aclare: Ronson se refiere a las gentes que tienen atracción por el mando, ni que sea el mando pequeño y doméstico, no por la gente que en un trabajo determinado tiene que desarrollar una actividad que implica gestionar algo. Ni tampoco a aquellos que, llenos de buena fe, desean hacer más cómoda la vida de los otros asumiendo responsabilidades públicas.)
Y ya para acabar fue en marzo cuando me encontré con otro artículo en la prensa que me sosegó algo más. Por un lado siempre me desagradó la banalización de la palabra amistad en las redes sociales. Yo, que la verdad sea dicha, tengo más bien pocos amigos en Facebook (57 para ser exacto) comparado con las burradas que tiene la gente sentí una cierta calma al leer el artículo en cuestión. Porque a veces entro en Facebook y mi muro me avisa, Fulanito ayer hizo setenta y cuatro nuevas amistades... Os juro que yo, ni que quisiera. Pues bien, según un especialista de una universidad americana (como todos los especialistas de cosas que no sirven para casi nada): "cuanto más amigos en Facebook, más narcicista eres, lo que significa que no eres feliz." O sea, cuantos más amigos en la red, menos felicidad. Suena bien. No tengo ni idea de si es cierto o no, y supongo que da lo mismo. Lo que creo es que para ser feliz lo que se necesita es un puñado de amigos de verdad (con un puñado escogido basta) y tiempo libre para poder disfrutarlos.












