Para todos los amigos que aún no lo sepan he abandonado este blog y he abierto otro. Ahora me encuentro en Accés a Maians, lugar en el cual voy colgando las nuevas entradas y donde me gustaría encontraros a todos.
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dilluns, 17 d’octubre del 2011

ELLA FITZGERALD (Y UNA FOTO DEL 15-O)

De entre la tríada de damas de la canción negra (Billie Holiday, Sarah Vaughan y Ella Fitzgerald) seguramente era esta última la que tenía la voz más bella, aunque las tres son especiales. De Ella Fitzgerald hay otra cosa que me sorprende, o me divierte: su imagen de ama de casa. Yo creo que ni queriendo caer en el divismo hubiera podido. Se parecía demasiado a la vecina negra que muchos hubiéramos podido tener.

El siguiente vídeo, una grabación de 1974, me parece una maravilla. Su actuación es fantástica. Pero parece que cinco minutos antes haya estado en la cocina rellenando el pavo de Navidad. Por eso tiene mayor grandeza, porque es como si la señora que hace cola a tu lado en el supermercado se pusiera a cantar y lo hiciera como los ángeles.


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Para acabar por hoy, una imagen que vale más que mil palabras, o como mínimo tanto como una metáfora. El sábado estuve por el centro de Barcelona, ocupada por la mani. Y así, como se ve, estaba la Bolsa de Barcelona (en Passeig de Gràcia), convertida en un vertedero. La gente depositó con todo el cariño cuanta más mierda mejor en la señorial puerta de entrada. Esta foto, a pesar de la mala calidad, es un símbolo del estado actual del capitalismo: la suciedad, tanto tiempo bajo las moquetas, ha comenzado a aflorar y amenaza con invadirlo todo.

dimarts, 22 de febrer del 2011

UNOS ME LLAMAN CHAVAL Y OTROS ME DICEN CABALLERO

Seguramente todos acabamos repitiéndonos. Lo digo porque ya puse esta canción en mi blog anterior, pero integrada en un texto sobre los Panero (y sobre sus películas, y sus poemas, y sus alucinaciones y sus abusos, y sus metáforas). En aquella ocasión, hace dos años, hablé de la historia de los Panero que hace unos meses, un buen blog pillado al azar, me recordó mientras glosaba la figura (fascinante) de Felicidad Blanc. Ya hablé de los Panero en aquella ocasión y no deseo repetirme tanto. Así que hoy recupero la canción con que cerraba aquella anterior crónica en mi blog Ramon.Eastriver.

Es una canción que no entiendo todavía por qué consigue ponerme tan triste. Es absolutamente decadente, es cierto, pero mientras que otras no surten su efecto, ésta sí. Decadente como El desencanto o sus secuelas. Curiosamente me gusta mucho esta canción, también es cierto, aunque puedo ver perfectamente esa teatralización de profundidad y marginalidad, de canutos, de alcohol, lo transgresor convertido en postura. Pero me gusta igual, a pesar del vídeo terrible, terrible. Y sin embargo le cae bien: es un vídeo absurdo para una canción absurda para una vida absurda. La de Michi, la de los Panero, la de Nacho Vegas o la de todos nosotros. Probablemente sea eso lo que me pone triste; la concepción carente de sentido de toda vida. Esa frase que se parece tanto a una maldición: "cuando esto acabe no habrá nada más, fue bastante ya".

No me considero especialmente depresivo. Tampoco veo la vida de esta forma, quien me conoce lo sabe. Quizá se trate de ese afán catártico que nos lleva a situarnos cómodamente frente a lo que nos desasosiega. El caso es que no me importa asomarme, a veces, sólo a veces, a ciertos abismos mientras estos sean meramente estéticos. Aún así, procuran en algunas ocasiones desgarros realmente serios. Todos lo sabemos.

En definitiva, lo que nos gusta es tan personal como nuestra propia cara. Y sobre todo es personal aquello que no nos gusta nada y, sin embargo, a ratos, nos gusta un poco mucho. Paradojas que es mejor asumir... En esta última categoría, la de aquello que no nos gusta y sin embargo nos gusta, cae este tema de Nacho Vegas; El hombre que casi conoció a Michi Panero. Aviso a los navegantes: es de un decadente que asusta.

divendres, 7 de gener del 2011

MÚSICA: ANTÒNIA FONT

Lo dijo María Jesús y estuve de acuerdo: mejor empezar el año con música. La duda era qué grupo, qué canción, qué estilo. Jamás he sido demasiado melómano, no al menos hasta hace unos pocos años. La música ha sido un descubrimiento reciente, más allá de los típicos grupos que te gustan cuando eres adolescente.

Todo el mundo sabe que me gusta la ópera, pero era demasiado fácil y demasiado reincidente poner ahora un aria operística. También me resistí a poner algo de Serrat, de Llach, de Silvio, de Raimon, de algún otro cantautor, que son otros de mis favoritos musicales (Serrat ya menos, de un tiempo a esta parte no le pillo el punto). Pensé luego en poner algo de lo que tengo previsto hablar algún día en mi blog: de la música indie. Al final me incliné por otra canción, por otro tipo de música.

Se trata de un grupo mallorquín que canta en esta lengua mía que recibe varios nombres según la zona (catalán, valenciano, balear) pero que es la lengua que compartimos muchos (cada uno con sus acentos y sus particularidades dialectales, como ocurre siempre en cualquier idioma). Se llaman Antònia Font, aunque no existe ninguna Antònia Font entre sus miembros (todos chicos, aunque cuentan las crónicas que en sus años de instituto alguno de ellos vivió una fascinación amorosa por una compañera de clase que recibía ese nombre). Hacen un tipo de música popular sin grandes pretensiones pero enormemente alegre y divertida. Os traigo dos vídeos, tan extraterrestres ambos como extraterrestres son los integrantes del grupo. El casi himno Wa Yeah y la que hoy por hoy se convierte casi en una declaración de intenciones: Alegria. Y si queréis conocerlos más podéis entrar en su página oficial.

dimarts, 28 de setembre del 2010

UNA VOZ: SÍLVIA PÉREZ-CRUZ

(No sé hasta qué punto queda bien lo de dedicar una entrada del blog a alguien. Pero, aun a riesgo de ser considerado poco elegante, no puedo pasar por alto que fue Susana quien me acercó a Sílvia, a su música, a su voz. Así pues, gràcies Susana per ser sempre referent en tantes coses.)


Sílvia Pérez-Cruz es la cantante del grupo Las Migas, del cual hablé en mi blog anterior (por cierto, acaban de sacar su primer disco, Reinas del matute). Hoy no quiero hablar de este grupo de flamenco formado por una alemana, una bretona, una sevillana y una catalana, sino solamente de la vocalista. Sílvia tiene una voz personalísima y envolvente. Quienes la hemos escuchado cantando flamenco con Las Migas nos hemos emocionado vivamente. Además su directo es espectacular. Pero Sílvia toca otros palos, muy bien por cierto. La voz de Sílvia contiene ese embrujo y esa magia que convierten un momento en el momento. Se trata de una voz que parece que pinta con colores y lamentos el aire, que suspende los ánimos y procura instantes enormemente delicados. Es una voz de acero revestida de cristal. Poetiza sentimientos y lugares. Y además, enormemente versátil.
Aquí, tres muestras. Primero, una habanera. En segundo lugar una apuesta muy íntima en catalán con su otro grupo Immigrasons (una mezcla entre Inmigración y sons=sonidos). Y finalmente, con Las Migas, en un vídeo con fragmentos de sus versiones. Puesto que en la radio siempre se oye lo mismo y los canales de distribución son los que son, los blogs sirven para descubrir cosas que inauditamente pasarían desapercibidas. Y si ya se conocen, para disfrutarlas.








(No es una falta: Sílvia, en catalán, es palabra esdrújula. De ahí el acento.)

dijous, 8 de juliol del 2010

EL GATO ARGENTINO-CATALÁN

Javier Patricio Pérez llegó a Barcelona, desde su Argentina natal, en 1966. Y tras el bachillerato comenzó a vivir la particular y modesta movida barcelonesa. Ya desde los tiempos de la Gauche Divine la ciudad trataba de buscar una voz que la diferenciara de un cierto provincialismo que se creía que existía en España. Algunos lo hicieron desde el snobismo y la europeización pretendida, y otros, los de la Rumba catalana, ahondando en una tradición gamberra y urbana (y muy barcelonesa, al menos desde los tiempos del gran Jean Genet y su Diario de un ladrón).

Gato fue de los últimos. Decidió llamarse Gato y se juntó con almas de mal vivir del barrio de Gracia: los gitanitos y morenos de los que habla en una de sus canciones. Según algunos la Rumba Catalana habría nacido en Gracia, otros sitúan su nacimiento en la mítica calle de la Cera, en el Raval. En ambos casos, y eso es lo indiscutible, los creadores fueron los gitanos catalanes que fusionaron (precursores que fueron) ritmos diversos como el flamenco o la habanera. Y Gato se sintió como pez en el agua en ese entorno, se transformó en un gitano argentino-catalán, y renovó la rumba. Le dio grandeza. Murió, muy joven, de un ataque al corazón en 1990 (porque Se fuerza la máquina, de noche y de día, como él mismo cantó).

Y ese movimiento integrador y pluricultural definió una época. Luego se subieron al carro de la rumba catalana las hermanas Flores con el arroz y el bacalao y, naturalmente, la cosa perdió toda la gracia gamberra original. Por eso, volvamos siempre a los orígenes. Al gran Gato.










(El primer vídeo, Se fuerza la máquina, es un tema irónico sobre el vivir peligrosamente de los músicos. Lo sabía por experiencia, su temprana muerte lo atestigua. El segundo tema, Gitanitos y morenos, tiene algo de biográfico. Lo importante es señalar que su propio hibridismo personal hace que aporte diferencia a la rumba. Muchos años más tarde vinieron las fusiones: desconozco si ese discurso era frecuente a finales de los 70 y principios de los 80. Y por último La rumba de Barcelona, en catalán, donde hace un repaso de los barrios canallas de mi ciudad. No nombra Sarrià, no nombra Pedralbes, no nombra Sant Gervasi. Nombra a los que nombra y une la ciudad con la rumba, nacida, dice, de la unión de Cuba con los ritmos de los gitanos.)

dimecres, 30 de juny del 2010

CHAVELA

Desde los recientes tiempos de mi anterior blog, ya pensaba en la posibilidad de dedicarle un día una entrada a la gran Chavela. Sin más textos ni más elogios. Sencillamente porque desde siempre me emocionó su arrastrada pasión, su forma de decir las canciones, la interpretación, su ambigüedad calculada. Y yo, que me siento más cercano al razonamiento ilustrado que a la pasión romántica, peligrosa y parcial, a veces me he dejado llevar por esos iconos de la bestialidad gozosa, del vino, de la rabia, de la valentía, de los nadadores a contracorriente, que se tienen a sí mismos y nunca se abandonan, que no se venden.

Además Chavela es mi juventud, y eso, la juventud de cada uno, es siempre palabras mayores. Recuerdo aquellas tardes en casa de Rosa y Josep, mis amigos de entonces, de ahora y de siempre (chavelianos como son, nunca nada a medias) en que sonaban las canciones de Volver, volver mientras nosotros pensábamos que la vida era siempre igual de arrebatada. Luego supimos que no, pero el recuerdo ha permanecido.


Macorina, divertida y confusa, toda una provocación. Y En el último trago, otro ejemplo más de una teatralización camp que, aunque algunos quieran ver como preludio de la posmodernidad, para mí es antítesis de ella, pues equivale a negación de valores caducos y no a relativismo mentiroso.

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