Para todos los amigos que aún no lo sepan he abandonado este blog y he abierto otro. Ahora me encuentro en Accés a Maians, lugar en el cual voy colgando las nuevas entradas y donde me gustaría encontraros a todos.
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diumenge, 8 d’abril del 2012

INEXISTENTES NUEVOS MODELOS ALTERNATIVOS CREÍBLES

No resultará una novedad si digo que estoy enfadado con los políticos. Ni tampoco lo será si digo que lo que está pasando me provoca un desagradable desengaño desmotivador.

Viene de lejos. Quienes me conocen saben la ilusión por la que aposté por las izquierdas en Catalunya. El balance fue negativo y lo que me gustó (la ley de barrios, por ejemplo, o cierta manera de entender la sanidad pública) quedó ahí como una flor que no hacía verano. Mi disgusto no afectó a uno solo de los tres partidos que componían el tripartito: los tres hicieron números para desengañarme un poco. No por las ideas que defendían, sino por la forma, por la manera desastrosa en que desarrollaron su programa conjunto. La cosa iba tan mal que muchos catalanes comenzaron a contar las horas para que llegara CIU otra vez. Y llegó, claro. Por goleada. Pero que se sepa, y que se diga: no es casual. No es casual que ganaran. Que la gente no es exactamente tonta y no le gusta que le tomen el pelo.

Luego, tras perder merecidamente el ayuntamiento de izquierdas de mi ciudad por similares motivos (amén de un alcalde insoportable llamado Hereu), vino el infortunio de ZP. Lo que había comenzado francamente bien acabó rodando cuesta abajo y sin freno. No fue sólo culpa de la crisis, que influyó, está claro. La arrogancia socialista les jugó una vez más una mala pasada. Ni vendieron el producto, ni lograron convencer a nadie. Perdieron también, por goleada masiva. Y justo antes de irse aprovecharon para indultar a un banquero corrupto. Lo que faltaba para que todos nos diésemos cuenta de que merecían perder, lo mismo que merecen no levantarse en mucho, mucho tiempo. ("No nos falles", le gritaron los jóvenes a Zapatero cuando ganó la primera vez. Los jóvenes sabían que las posibilidades de que acabara fallándoles eran muchas, y le advirtieron vanamente).
Como se sabe me considero de izquierdas, signifique lo que signifique eso. Coincido en la mayoría de cosas con la gente que se autodefine como de izquierdas. Pero lo que no me gusta es cómo hacen las cosas los políticos de izquierdas, y en ocasiones sus propuestas tan poco creíbles. Y eso afecta a todos: a los de las izquierdas llamadas moderadas y a los otros, que a menudo sucumben ante la irrealidad de sus propuestas. No me gusta, por ejemplo, la falta de ideas en IU, partido que en ocasiones parece ladearse hacia posturas que difícilmente entusiasmarán nunca a la mayoría. Es evidente que, por ejemplo, no me gusta el modelo americano-judío-alemán-francés-británico-imperialista-paneuropeodelnorte, que es el nuestro. Considero que es un modelo que debe ser cambiado. Pero quiero proclamar bien claro que el modelo ruso-chino-castrista-chavista-sirio-iraní me gusta muchísimo menos. Si esta es la propuesta para cambiar el mundo que tiene la izquierda que no cuenten conmigo (ni con la mayoría, me temo). Le decía el otro día a un amigo que la izquierda necesita
nuevos modelos alternativos creíbles. Y que, de momento, los que no son nuevos son poco creíbles, o al revés. Pero sigamos.

A estas gana el Partido Popular por goleada. Un Partido Popular que sigue situándose al lado de los franquistas, que sigue diciendo que desenterrar a los muertos de las cunetas es guerracivilismo, que continúa vergonzosamente amparándose en una Iglesia que ya ha perdido cualquier punto cardinal (no os perdáis las declaraciones de ese obispo infernal llamado Reig Pla), que defiende una ¡Ehpaññia! que particularmente me da náuseas, que continúa protegiendo a quienes más tienen, que se frota las manos cuando se inicia la persecución a Garzón y en cuyo seno no sé yo si hay medio metro limpio. Los espectáculos judiciales protagonizados por recientes barones populares que chuparon lo que pudieron me confirma en eso. Nadie puede imaginarse lo que desprecio a este partido, aunque ningún otro me satisfaga.

La cosa empeorará. Cuando asistamos a nuevos espectáculos de desprecio a la libertad de mi tierra y de mi lengua. Cuando se confirme una vez más que robar es impune o casi impune. Quiero recordar ahora a Millet, el mayor chorizo de Catalunya; robó cuanto le dio la gana, estafó, se embolsó dinero público, es un ladrón confeso y no ha pasado ni un día en la cárcel. Es decir: que a todo lo dicho se suma que estoy convencido de que la justicia es un cachondeo.

Así me veo, en la ciénaga del desengaño. Escucho a la gente poner el grito en el cielo por las medidas de los populares. Y yo pienso que si los partidos de izquierda tuvieran una mínima credibilidad el Partido Popular no estaría haciendo lo que hace por la sencilla razón de que no estaría gobernando. Y pienso también que nada cambiará hasta que la izquierda combine quejas, nuevas propuestas y autocrítica severa. Pero aquí ni Dios hace autocrítica: sólo somos buenos para llevarnos las manos a la cabeza y gesticular sorprendidos por lo que hace Rajoy o lo que hace Mas. Y yo estoy ya tan cansado de esta historia que se repite por los siglos de los siglos... Sigo siendo de izquierdas, y seguramente lo seré siempre. Pero no me fío de los gobernantes de izquierdas. Lo puedo decir más alto, pero no más claro.

No hay problema: me curo bien. Viajes, literatura, cenas, amigos, familia, cine, ópera cada tanto, teatro... Pero no me apetece ver las noticias, leer la prensa. Me acuerdo de esos viejos que decían que todo es mentira. Hay una diferencia entre ellos y yo, no obstante: que ellos habían perdido la ilusión y yo para nada.

Permanece, sin embargo, una certeza. La de que gobierne quien gobierne nos tienen miedo. Y que cuando salimos a gritar, si gritamos bien, si no gritamos a destiempo, si el grito es sincero y no politizado (repito: no politizado), tenemos las de ganar. No las de ganar el mundo, que eso está perdido. Pero podemos, al menos, ganar batallas cotidianas que al final nos hagan la vida más amable y más justa.

dissabte, 17 de març del 2012

PASTILLAS Y PEDAGOGÍA

Yo, que soy docente, me acerqué siempre, ni que fuera intelectualmente, a la tarea pedagógica con un enorme respeto. El pedagogo, el tutor, era esa persona que hacía que el joven, el puer, descubriera el mundo, aprendiera, asimilara, y llegara a ser mejor persona, más autónomo y con mayor autoestima. El pedagogo ponía límites, normas, mostraba el mundo al adolescente, la mejor y la peor cara del mundo. Le entregaba también las armas para que pudiera valerse por sí mismo en un mundo no siempre fácil, además de darle una cultura, y las herramientas para que pudiera enriquecerla a lo largo de su vida. El pedagogo no engañaba, era duro, inflexible en las cosas importantes, sabía que poner límites es una tarea que no admite rendiciones. Pero el pedagogo era también flexible en el acercamiento al joven; le conocía, sabía de sus momentos, de sus inseguridades, de su carácter, de las particularidades de la adolescencia, y adaptaba su plan docente a esas circunstancias humanas y a la personalidad concreta de cada caso.


Eso es lo que trato de hacer en mi devenir profesional cotidiano. No es fácil porque los alumnos son muchísimos, la burocracia excesiva y las personas no llegamos siempre a todas partes. Pero puedo asegurar, mi conciencia lo sabe, que eso es lo que intento cada día.

Es por eso que cuando hace años me ofrecieron implicarme en el desarrollo pedagógico de un centro dije que sí. Cuando llevaba una semana en el cargo se me acercó la psicopedagoga y me comentó algo sobre cierta alumna con dificultades. Tras una breve charla me soltó a bocajarro:

- ¿Tú crees que debemos derivarla al cesmij?

La miré. ¿Cesmij, había dicho? ¿Qué demonios era cesmij? "Déjame considerarlo un par de días", le respondí sin demostrar mi desconocimiento. Aquel mismo día supe que cesmij significaba Centre de Salut Mental Infantil i Juvenil. Pero aquel día supe también que acababa de abrirse la compuerta del apasionante mundo de las siglas. Nunca jamás he visto tanta sigla junta como en mi época de Coordinador Pedagógico. Afortunadamente las he olvidado todas, menos la del CSMIJ, que así se escribe, y la inevitable del TDAH. Y todas las siglas llevaban más o menos a lo mismo: que los niños que no trabajan o se comportan como verdaderos salvajes es porque están enfermos y por tanto hay que darles una pastilla, justificarlos, no oponerse a ellos, mucho menos a los padres que los defienden de esta forma y entender que como no todo el mundo puede hacer lo mismo se debe hacer lo mínimo para que todo el mundo pueda hacerlo. Aunque luego, ya por cuestión de inercia, ya ni siquiera lo mínimo se termine haciendo.

Supe también al poco tiempo que la tarea pedagógica en nuestro mundo de locos significa llenar papeles y más papeles que luego nunca nadie va a leer. Programaciones, planes pedagógicos, documentos de centro, memorias, los llaman.

No pretendo que esta entrada sea representativa de lo que ocurre en todos y cada uno de los centros de España o del mundo. De todo habrá. Pero no creo equivocarme si digo que las cosas en general no van bien y que buena parte de culpa la tiene el haber olvidado todos lo que significó siempre ser pedagogo. Para el pedagogo en su concepción histórica lo que realmente debería importar es lo que he dicho al inicio: la formación integral y respetuosa del alumno, atendiendo a sus especificidades. El darle al alumno conocimientos y cultura. Y, también, los límites, la educación, y ese gran desconocido, el esfuerzo. Y, otra cosa necesaria, dotar al alumno de resistencia ante el fracaso.

Llevo 18 años en esto y puedo estar equivocado en todo, o en casi todo, pero no en mi experiencia que me demuestra la bajada constante de nivel académico a lo largo de estos 18 años. Algún amigo en la educación universitaria me confirma también que allí llegan cada vez peor, y que la cosa comienza a ser seria.

La izquierda confundió en su día la anhelada educación para todos con el desatino actual. Lo que un pedagogo debería buscar no es igualar el rasero por la parte baja sino una educación integral de calidad. Y por lo que deberíamos luchar no es por un ordenador por alumno (que eso, con la crisis, afortunadamente ya nadie lo dice) sino por un óptimo sistema de becas para que todo el mundo que quiera y tenga aptitudes para estudiar pueda hacerlo de forma totalmente gratuita, recibiendo un sueldo incluso si su talento así lo merece.

A los profesores, en lugar de pedirnos mayores niveles de exigencia cultural y obligarnos a una formación continuada de verdad, nos organizan cursos para explicarnos que estamos obligados a aprobar a un chaval que escribe avia hido a l'istituto aqueya gornada por la sencilla razón de que el niño es disléxico y el pobre no tiene ninguna culpa. Digámoslo claro: los profesores recibimos presiones para aprobar masivamente, incluso a alumnos con un nivel equivalente al del ejemplo.

La culpa es de todos por ser tan acomodaticios con la impostura cotidiana.

(El título de esta entrada remite a la novela unamuniana Amor y pedagogía... ¡Cómo han cambiado los tiempos!)

dissabte, 11 de febrer del 2012

TEST DE ESPAÑOLIDAD

Táchese la opción que no proceda:

a) Culpable b) Obviamente inocente

a) Inocente b) Obviamente culpable

a) Culpable b) Tan inocente como el primero

a) Culpable b) Culpable pero mucho menos

a) Culpable b) ¿Que mi marido ha hecho qué?

a) Rivales b) Vamos a hacer como que somos rivales

a) Ejem b) Sencillos y campechanos, pertenecientes a la casta de los intocables

a) Tortura de un animal b) Espectáculo y bien cultural merecedor de la categoría de Patrimonio de la Humanidad


a) Vigilantes de sus prebendas b) Garantes de la moral pública y voz de la conciencia universal española

a) Dictador b) Caudillo con ligera tendencia a un cierto autoritarismo que nos salvó en un momento delicado de nuestra historia y que nos obsequió con cuarenta años de paz y prosperidad
a) Anticatalanismo español b) Catalinos de mierda

a) Escolti... b) Muy anticonstitucional aunque el estatuto andaluz, que dice poco más o menos lo mismo, sea perfectamente constitucional

a) Destino Universal Unido, quieras que no b) Unidad de destino en lo universal
Valoración de los resultados:

- Trece b) Español sin mácula
- Doce b) más un Ejem: Español con poca mácula, o sea, Republicano de derechas (los hay, cada día más)
- Doce b) más un Escolti...: Español con mácula y además poco informado (aunque sea conocedor de lenguas vernáculas o dialectos periféricos, que viene a ser lo mismo)
- De 6 a 12 b) Español (muy) mejorable
- De 3 a 6 b) Español en peligro
- Menos de 3 b) Rojo, separatista, indeseable, vago y/o maleante. (Algunas de esas razas a exterminar, ni que sea por el camino del desánimo, del engaño, de la prevaricación, del recorte o de la mentira)
- Cero b) Rojo, separatista, indeseable, vago, maleante y enemigo de la Patria, todo a la vez. (A exterminar también, pero a lo bruto y sin anestesia previa)

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