Para todos los amigos que aún no lo sepan he abandonado este blog y he abierto otro. Ahora me encuentro en Accés a Maians, lugar en el cual voy colgando las nuevas entradas y donde me gustaría encontraros a todos.
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dimecres, 14 de desembre del 2011

LAS ENFERMERAS RUSAS

Durante estos días he estado mirando con atención a Rusia, por el pucherazo de ese ser despreciable llamado Putin, y de su cachorro (o su cacharro, que no viene de una vocal a estas alturas). Y he pensando que los pobres rusos han tenido muy mala suerte casi siempre con sus gobernantes. Mi memoria me ha traído, por ejemplo, a esa momia llamada Boris que le daba al vodka en demasía y luego pellizcaba el trasero de las secretarias o se paseaba beodo haciendo el número o bailando los pajaritos (que en su caso era aproximadamente lo mismo). El siguiente vídeo les dará una idea, por si se habían olvidado, que no lo creo.

He estado mirando con atención, y con indignación, el pucherazo ruso, que ha hecho que muchos ciudadanos salieran a protestar a las calles. Siempre que el pueblo sale a la calle nos produce admiración. Entonces pensamos que queda una esperanza para el mundo, y que la maldad y la mentira no pueden triunfar siempre. Pienso que se ha hablado poco, o será que estamos tan preocupados con lo nuestro que ni fuerzas tenemos para ocuparnos de otros asuntos. Pero Putin, y su cachorro Medvédev, representan esa Rusia despreciable, en la que los nuevos ricos se pasean dando asco y la mayoría del pueblo se muere de hambre. Pero mientras que nadie se ocupa de los que se mueren de hambre, a los que dan asco se les recibe con las mejores sonrisas, porque si bien es innegable que dan grima el dinero nunca lo da.
Mirando en estos días a la corrupta Rusia me he acordado de la Rusia soviética, esa que cayó por sus propios errores. Esa que celebraba los días de fiesta con tanques, soldados, misiles y muchas momias mirando el desfile desde el Kremlin. Me he acordado de esas momias, pero me he acordado poco, porque casi nunca salían y cuando lo hacían se les veía de lejos. Nombres como Brézhnev, Andrópov y Chernenko son suficientemente representativos de por qué la gente no se daba tortas por entrar en el régimen comunista. Daban mal rollo, esa es la verdad. Seguramente desde Occidente se acentuaban los males, no diré que no, pero se bastaban por sí solos para dar yuyu.

Y puesto a recordar me he acordado también de la enfermera rusa que da título a esta entrada. ¿Que quién es esta enfermera? Algo así como la encarnación de lo que viene siendo Rusia desde hace muchos años, para desgracia de los rusos. Y, digámoslo claro, una encarnación de lo que este mundo neoliberal que nos toca sufrir quisiera poner de moda. De aquello en lo que nos estamos convirtiendo. La enfermera rusa, es decir, la dama del sueño, la señora de los silencios, la mujer narcótica, la fémina de los ansiolíticos, Madame Morfina, Lady Opio, la dueña de la mudez.

En agosto del año 2000 el submarino nuclear ruso Kursk, tras un experimento, se perdió con todos sus tripulantes a bordo, muchos de ellos vivos. Mientras el submarino permanecía depositado sobre el fondo marino, sin posibilidad de movimiento, en la superficie medio mundo sufría por los marineros y se intentaban diversas operaciones de rescate. Meses después se logró recuperar y se descubrió que los tripulantes que habían sobrevivido habían contado aspectos de su larga e inútil espera escribiendo a oscuras desde la parte trasera del submarino, probablemente oteando desde las ventanillas alguna luz que acudiera a rescatarlos.

El triste episodio hizo que se cuestionaran muchos aspectos relativos a la seguridad de los soldados. Cuando se celebró el funeral oficial la madre de uno de los muchachos muertos en el accidente se levantó y, gritando, trató de pedir explicaciones a quien se las pudiera dar. Pero ahí estaba ella, la enfermera rusa. Diligente, veloz como una rata, sacó de alguna parte una jeringa que inyectó sin miramientos en el hombro de la dolorida madre que cayó en un instantáneo sopor (y evidentemente se calló).

Viendo y leyendo la polémica sobre las recientes elecciones con trampa en Rusia me he acordado de ella. Y he pensado que seguramente tenemos enfermeras rusas infiltradas en todas las ciudades, en los pueblos, en todas las calles, preparadas para inyectarnos raudas una buena dosis de tranquilizante y hacernos callar al instante. No es broma: estemos atentos. Haberlas, haylas.

dissabte, 3 de desembre del 2011

LA SOPA FRÍA

Llevo algunas semanas retrasando la opinión sobre las elecciones. Dije que prefería dejar que se enfriara la sopa. De lo que redacté aquella noche de domingo, tras la marea azul, poco queda. No porque mis ideas se hayan modificado sino porque el tiempo hace verlo y escribirlo todo más tranquilo.

El mío no es un blog específicamente político pero, en tanto que medio de expresión, me ha gustado en ocasiones convertirlo en vocero político. Pero siempre siendo sintético porque tampoco merece la pena más. Además ya doy la opinión, y me la formo, en blogs políticos de primera división de gente querida y admirada. Veamos pues los puntos de la sopa.
Punto primero: no me gusta obviamente el avance del PP. Ya dejé escrito en una entrada de mi primer blog por qué no me gusta este partido. El tema es que, más allá de que sea un partido de derechas, que ya de por sí siento que no va conmigo, la derecha caciquil, rancia, pacata y que supura moralina (y la aplica, por desgracia) me horroriza hasta límites insospechados. Para mí el PP es (o incluye) esa derecha. Si fuera una derecha más civilizada, más europea, seguiría sin gustarme, que sabemos cómo las gasta la derecha europea. Pero no me daría el mismo asco.

Punto segundo: ¿a alguien le extraña el batacazo del PSOE? A mí no. Es más, pienso sinceramente que es un batacazo merecidísimo. Lo ha hecho muy mal estos últimos años, su gestión de la crisis es absolutamente deficiente, y sus pactos con el PP han dejado a muchos en casa. ¿Significa eso que piense que el PSOE lo ha hecho siempre tan mal? No, confieso públicamente que aplaudí el PSOE de la primera legislatura de ZP. Pero éste ya era otro PSOE.

Punto tercero: Ha supuesto una gran alegria la subida de IU. Pero, ¿qué pienso sinceramente del partido de Cayo Lara y su equivalente catalán Iniciativa? Que su rumbo errático no les permitirá nunca gobernar ni por asomo. No me gusta el mundo que tenemos, también yo opto por cambiarlo, pienso además que es necesario hacerlo (más allà de cuatro cambios cosméticos). Pero mientras sigamos jugando en esta liga las respuestas deben ser las de esta liga. En caso contrario no resultan creíbles a una mayoría de persones. Que ante la debacle de la izquierda socialista, IU no crezca muchísimo más a mí no me puede contentar y sí en cambio que me exige ser muy crítico. No puede ser que IU se contente con ese voto flotante que aterriza en sus filas cuando el PSOE se hunde, y se le escapa con el cuento del voto útil cuando el PSOE se viste de auténtico.

Punto cuarto: de Rosita la pastelera no diré nada. No me gusta esa mujer, me gusta menos que nadie. Del mantenimiento de ERC en Catalunya tampoco diré nada aunque me alegro. De quien sí diré es de los vascos. Bueno, no diré. Me levanto y les aplaudo. Ya está.

Punto quinto y último: el caso catalán. Me siento orgulloso, así de claro. Algunos dirán: ¿orgulloso de qué? ¿De los recortes que Mas anunció a las veinticuatro horas? En la actual circunstancia me temo que los hubiera hecho cualquiera. El debate sobre qué cortar y qué no sigue en punto muerto (y ese sería el gran debate). Y yo nunca he sido de CIU ni creo que lo sea nunca. Entonces, os preguntaréis, ¿orgulloso por qué? Sencillamente, porque una vez más nadie duda de eso que se llamó el hecho diferencial. Ver un mapa azuloscurocasinegro, dominado por la gaviota, con la salvedad del País Vasco y Catalunya, a mí particularmente me hace ilusión, no voy a ocultarlo. Me gusta vivir en una tierra en que el pacatismo pepero no arraiga. Me dirán que el azul de CIU es también azul, y el pacatismo de Durán Lleida de antología, me dirán que son primos hermanos, me dirán lo que quieran decir, pero nadie va a evitar que yo me alegre profunda y anchamente de que en mi tierra no haya ganado el PP. Y quien no lo quiera entender, que no lo entienda. Ya que somos España, me gusta ser una España menos española.

Tengo un compañero de trabajo que me decía el otro día que ese mapa en que resaltan con otro color estas dos naciones, la vasca y la catalana, que algunos todavía se resisten a reconocer como naciones, es más bien una diana. ¿Una diana?, le pregunté. Sí, sonrió él. Saben a dónde disparar, lo tienen fácil, no tienen más que mirar lo que no es azul.

Pero ese sería otro tema: un tema viejo, antiguo, rancio, molesto, pesado, pero que vuelve siempre. El tema del encaje de Catalunya en España. En Madrid, el centralismo político ha tenido siempre muy claro hacia donde disparar. Yo ya tomé mi decisión hace un tiempo y no voy a seguir dándole vueltas. Mi banda sonora del día de las elecciones se resume en una canción mítica: El jorn dels miserables de Lluís Llach, una canción que a mí me recordará siempre al día en que en España (al menos en España) ganó el PP. La idea, justo es decirlo, no es mía: fue de Ramon Carreté del blog Amb vetusta gonella. También se sumó a este proyecto silencioso mi amigo Josep del blog Vivències. Yo hoy, como colofón a lo que fue y a lo que espero (temo) de esta España del PP, adjunto otra canción de Llach, "Companys, no és això" muy bien montada por cierto. Como suele suceder con los poetas, con menos palabras dicen más y mejor.

dijous, 10 de novembre del 2011

SOY PEPERO (Y TEMPLÉ MI CORAZÓN CON PICO Y BARRENA)

Cuando el día 20 gane Mariano, España será más que nunca España. Yo, lo sabéis, lo espero como agua de mayo.

Será más que nunca España porque volverán las máquinas a centrarse en los raíles de la ortodoxia. Porque, digámoslo claro, el Partido Popular no es una derecha como tantas: es una derecha que recoge el franquismo sociológico que jamás pidió perdón. Es tiempo de poner las cosas en su lugar: probablemente no fue tan malo ese franquismo. ¿Marginó y castigó un poco? Nadie es perfecto. Los periféricos sufrieron cuarenta años de prohibición cultural sistemática, pero las circunstancias históricas fueron las que fueron. Y en el fondo, no sé qué diferencia hay entre estar enterrado en un cementerio y estarlo en una cuneta. Finalmente, ¿que no había democracia? Vaya democracia de mierda que tenemos ahora, si me permitís que lo diga. No, que no os engañen. Franco fue un buen hombre: el hombre necesario. Su represión nos vino que ni pintada, y España evolucionó muchísimo. Y encima no existían independentistas... (o si existían se les callaba rápido)
Como el PP representa esa España, por eso estoy contento y cuento las horas para que llegue Mariano. Y además existe otra bendición: el Partido Popular representa también el pacatismo moral, la religiosidad extrema, la moralidad dirigida, la España negra de Frascuelo y de María, la vida conventual, monástica, censora y pascual. Y eso es otra cosa maravillosa. A partir del próximo 20, fuera aborto, fuera pedir la opinión a las mujeres y que libremente puedan elegir, fuera matrimonio gay, esa aberración, vuelta a los valores inmortales y tradicionales. Cuando se produzca el momento del histórico triunfo si no grito Viva España no será porque no lo sienta: será porque me dará pavor equivocarme y gritar Viva Honduras.

Vayámonos haciendonos a la idea de la dicha inconmensurable que nos espera. Os traigo dos vídeos. Vamos a por el primero. Dadle al play, cerrad los ojos y dejaros arrobar por esos cantos papales extraordinarios. ¿No es maravilloso que vaya a ganar el Partido Popular? Decidme, ¿no es maravilloso eso?



Y ahora os voy a contar un secreto visionario: las alturas habían señalado este momento desde hace años. La gente no sabe leer las señales, porque si las supiera leer hubiera sabido que no falta demasiado para el cambio. Os cuento de qué signo se trata.

En tiempos de carestía y pobreza de vocaciones religiosas una encantadora muchacha castellana llamada Verónica Berzosa decidió hacerse monja. Al poco se convirtió en abadesa y al poco, también, fue llenando su convento de nuevas vocaciones: chicas guapas y pijas, hijas la mayoría de familias de kikos, del opus, de legionarios, y de otras bendiciones divinas. En no mucho tiempo se le quedó pequeño el convento y le montaron otro. Y, al poco también, le permitieron a Sor Berzosa crear su propia congregación que vistió unos hábitos hechos con tela vaquera (os lo juro, de tela vaquera, para marcar más esa juventud). Naturalmente, en épocas de pobreza vocacional, la gesta de la nunca perezosa sor Berzosa está adquiriendo por la región vaticana connotaciones de milagro. Ha sido recibida por el Papa, al cual le dio un abrazo efusivo y un beso (casto), y la han visitado los portavoces de la jerarquía para bendecir su trabajo. Aquí tenéis un vídeo que os pido, por favor, encarecidamente, que veáis hasta el final. Vais a moriros (de gozo), vais a flipar (en un sentido místico), vais a trasladaros a las regiones lucientes del alma castellana de tradición teresiana y vais a sentiros más que nunca orgullosos de ser hondureños, digo españoles.

¿Qué otra España podía estar anunciando el milagro de Sor Berzosa? Una España del PP, o sea, déjate.

Os bendigo a todos. Y el día 20, votadme bien. Démosle una alegría a esta santa.

¿Queréis más señales del advenimiento de la nueva era? Mirad el calendario y veréis qué día es hoy. Todo se conjuga, como cuando a Moisés se le abrieron las aguas. Que tengáis, pues, un feliz 11/11/11, mientras seguimos esperando al mesías Mariano.

dilluns, 17 d’octubre del 2011

ELLA FITZGERALD (Y UNA FOTO DEL 15-O)

De entre la tríada de damas de la canción negra (Billie Holiday, Sarah Vaughan y Ella Fitzgerald) seguramente era esta última la que tenía la voz más bella, aunque las tres son especiales. De Ella Fitzgerald hay otra cosa que me sorprende, o me divierte: su imagen de ama de casa. Yo creo que ni queriendo caer en el divismo hubiera podido. Se parecía demasiado a la vecina negra que muchos hubiéramos podido tener.

El siguiente vídeo, una grabación de 1974, me parece una maravilla. Su actuación es fantástica. Pero parece que cinco minutos antes haya estado en la cocina rellenando el pavo de Navidad. Por eso tiene mayor grandeza, porque es como si la señora que hace cola a tu lado en el supermercado se pusiera a cantar y lo hiciera como los ángeles.


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Para acabar por hoy, una imagen que vale más que mil palabras, o como mínimo tanto como una metáfora. El sábado estuve por el centro de Barcelona, ocupada por la mani. Y así, como se ve, estaba la Bolsa de Barcelona (en Passeig de Gràcia), convertida en un vertedero. La gente depositó con todo el cariño cuanta más mierda mejor en la señorial puerta de entrada. Esta foto, a pesar de la mala calidad, es un símbolo del estado actual del capitalismo: la suciedad, tanto tiempo bajo las moquetas, ha comenzado a aflorar y amenaza con invadirlo todo.

dissabte, 10 de setembre del 2011

KAN TITELLA

Fui un defensor del fenómeno okupa. Tenía entonces quince años, dieciséis, veinte o más incluso. En aquellos años se hablaba ya de especulación y muchos jóvenes, en rebeldía un poco absurda si se quiere, (¿qué rebeldía juvenil no ha tenido siempre ese punto absurdo que ha conseguido a veces mover montañas?) estaban llamando la atención sobre una circunstancia deplorable. El tiempo ha dado la razón a esos sentimientos; no digo a las personas que, como siempre, de todo hay. Se mire por donde se mire el precio de la vivienda sólo se puede entender desde la óptica del gigantesco absurdo humano. Que el metro cuadrado valga lo que vale significa que las administraciones han permitido abusos incontables. Significa que el dinero ha dejado de ser un bien para el intercambio y se ha convertido en un bien en sí mismo. A partir de ahí cualquier cosa es posible.

Y como todo esto se veía venir, nosotros, los de mi generación, observábamos con enorme simpatía el movimiento okupa. ¿Que eran unos borrachuzos? ¿Que fumaban porros? Probablemente, pero ¿qué joven de mi generación no cantó aquello de que Litros de alcohol corren por mis venas mientras se fumaba un porro, sin necesidad de ser okupa? Más peliagudo se puso el asunto cuando se comenzó a decir que no era oro todo lo que relucía y que los okupas eran unos insolidarios y agresivos, en ocasiones, con el vecindario. Siempre quedaba el consuelo de que no todos los vecinos se quejaban, de que había muchos que aseguraban que los okupas de su barrio arreglaban una casita que se estaba cayendo y programaban en ella actividades culturales. Pero los okupas tenían muchos enemigos, y recuerdo cierto día en que una señora aseguró que los okupas de su barriada eran unos pijos redomados que lo único que deseaban era aventura y que iban a ducharse a casa de los padres y a comer pollo a l'ast los domingos.

Como siempre cuando se relatan circunstancias humanas supongo que todos tenían razón porque de todo había en la viña del Señor. Pero una cosa no quitaba la otra. Que la especulación era asquerosa, básicamente, y que por eso nos gustaban.

Recuerdo todavía las noches que pasé en Kan Titella, en Gracia, un local okupado que los jóvenes convirtieron en bar ilegal para ganarse unas perras. En ningún otro sitio las cervezas costaban más baratas. Y además, te decías, les estabas ayudando. Que contribuyeras a que el pobre señor del bar del lado, el que justamente pagaba sus impuestos, tuviera que cerrar por competencia ilegal ni siquiera te lo planteabas. Cuando años después lo supimos, o caímos en la cuenta, comprendimos que la contradicción forma parte de toda actividad humana y que asumirla, eso tan difícil, es lo que se conoce con la castiza expresión de ponerse el mundo por montera.

Poco después de mis noches en Kan Titella (noches oscuras, sucias y siempre con el latente e ingenuo temor a que en cualquier momento entrara la poli, montara una redada y nos llevara a todos al cuartelillo) ocurrió el episodio del cine Princesa, en Via Laietana, del que se habló mucho (ved lo que contaba La Vanguardia). Se convirtió en paradigma: el cine estaba cerrado desde hacía muchos años, el propietario lo mantenía sin actividad por una mera cuestión especulativa. ¿Cómo no ponerse del lado de los okupas? Y si en casa te cuestionaban, siempre podías decir que un okupa verdadero okupaba solamente o locales y casas sin dueño o locales y edificios cerrados con clara finalidad especulativa. Quienes entraban en las segundas residencias para quedarse no eran okupas, eran vulgares chorizos, porque no tenían trasfondo ideológico. Ahí radicaba la diferencia que no todos querían ver.

Supongo que hoy por hoy, aunque suene un poco ingenuo, sigo pensando lo mismo.

(Y hablando del tema de la vivienda añado unas fotos del proyecto de casa más estrecha. Fíjese en el angosto espacio entre los dos edificios y el proyecto elaborado para aprovecharlo. Se construirá próximamente, parece ser, en Polonia.



Feliz semana a todos, sin estrecheces a poder ser.)

divendres, 27 de maig del 2011

PLAZA CATALUNYA, 2

El sábado pasado estuve en Plaça Catalunya, reflexionando sobre mi indignación, que es la de muchos. Dejé una crónica en este blog. Evidentemente un movimiento de este tipo va languideciendo hasta que, en una futura ocasión, pueda volver a salir a la calle para expresar el enfado de forma más organizada, contundente y eficaz. Sabemos que el espíritu del 15-M sigue vivo y que se irá manifestando periódicamente, sin prisas pero sin pausas.

La plaza Catalunya se ha ido vaciando durante los días de esta semana. Pero las elecciones ya han pasado y los políticos no tienen tantos miramientos. Ya el lunes, el alcalde electo de Barcelona daba su plácet a un desalojo pactado con el alcalde en funciones. Y esta madrugada pasada el Conseller de l'Interior ha sacado a los Mossos a la calle con la excusa de que la plaza olía mal. Con la excusa, ésta puede que real, del cruce futbolero de mañana por la noche (si el Barça gana, cosa que espero y deseo, que lo cortés no quita lo valiente).

Tenemos unos políticos tan listos que no saben aún que su chulería llena las calles de rabia. Tenemos unos políticos tan espabilados que, por querer dar rienda suelta a su autoritarismo mal disimulado, construyen un problema donde no había ninguno y, a la postre, logran justo lo contrario a lo que ellos deseaban.

Resultado: esta noche la plaza Catalunya ha vuelto a llenarse. Como nunca. Como no lo estuvo ni siquiera la semana pasada. Como no lo estuvo ni siquiera el 15M. Listos que son nuestros políticos.

He estado ahí. Sorprendido por una afluencia tan masiva e inesperada. Repulsa contra una actuación de los Mossos excesiva y franquista. Cacerolada. Consignas (entre ellas, una dedicada al conseller de los Mossos, Puig, dimissió). Ambiente lúdico y de apoyo a los indignados. Mensajes con los amigos que también estaban ahí y a los que, sin embargo, no era posible localizar dada la afluencia (Rosa, Ataulfa); mensajes a los amigos que estaban fuera y no lo podían vivir en directo...

Luego, por la noche, he visto un viejo vídeo del entierro masivo de Durruti en Barcelona. Una filmación histórica de los tiempos de la guerra. Barcelona, entera, salió a la calle reivindicando la figura de un anarquista que luchó contra el fascismo. Guardando las distancias la filmación me ha recordado que cuando en Barcelona la gente se mueve, indignada, se detiene el tráfico y se cortan las avenidas. Como hoy mismo.

Indignado. Rabioso. Pero sabiendo que queda espacio para la esperanza.

(Por cierto, vean y escuchen a Buenafuente)

dissabte, 21 de maig del 2011

REFLEXIONANDO EN PLAÇA CAMP-TALUNYA

Hace unos meses dejé este blog, pero con la intención de volver próximamente, en cuanto disponga de más tiempo. No ha llegado ese momento, pero quiero compartir una experiencia. Porque aunque el blog se detenga la vida sigue tan intensa como siempre.

Esta tarde de sábado he estado en Plaça Catalunya. En estos días anteriores había seguido las acampadas por la tele pero, por motivos laborales, no pude acercarme. Esta tarde, como tanta otra gente de Barcelona, sí he estado. Y la Plaça Catalunya era una fiesta. La fiesta de la reivindicación y de los indignados. Con la particularidad de que era la jornada de reflexión para las elecciones municipales del domingo (por cierto, también fueron unas municipales, aparentemente menos importantes, las que nos trajeron la Segunda República... he estado aguantando la respiración durante toda la jornada pero me temo que esta vez no ha habido suerte).

Todo el mundo interpreta estas movilizaciones como quiere. Pero lo que parece fuera de toda duda es que el estado de insatisfacción es muy general, cada día más. Nos damos cuenta de que nos engañan reiteradamente. Y, aunque las movilizaciones reclaman una democracia real, el desengaño del sistema de partidos les alcanza a todos, a todos. A unos con más fuerza, pero les alcanza a todos.

Como siempre suele suceder son muchas y variadas las sensibilidades en juego. Y por tanto son variadas, contradictorias incluso, las propuestas. Seguramente importa menos. Es como cuando das un baldeo a la casa: importa poco el caos porque todo volverá a su lugar a medida que avance la limpieza. Y, en definitiva, mañana podremos discutir pero hoy todos estamos de acuerdo: se necesitan cambios porque no estamos satisfechos. Sentimos que juegan con nosotros, que se nos toma el pelo, que somos peones de un juego que enriquece a muchos. Por eso hemos protestado. Por eso yo pretendo seguir protestando, aunque no pienso que el cambio esté a la vuelta de la esquina ni mucho menos. Pero bueno, por mí que no quede...


Decía que todos estamos de acuerdo. Lo he dicho mal. Todos no. Aunque estas movilizaciones han sido vistas de forma simpática por la gran mayoría, los aguafiestas de turno, sabios a la contra de los que siempre abundan por desgracia, han expresado su particular y benemérito pero, algunos con rabia y otros con paternalismo. Con vuestro permiso les mando a todos llanamente a la mierda porque hoy no era día de pegas y de sesudos análisis, sino de salir a la calle y decir basta, prou, estou indignado, nahikoa o lo que sea. La lista de perros pulgosos es abundante y no vale la pena incidir en ella. Aquí tenéis a ese imbécil llamado Sostres, o a ese impresentable (de Ciutadans, recordémoslo) llamado Arcadi Espada (los dos catalanes, hay que joderse) en su columna de El mundo (que por cierto, Julia Otero en su twitt ha tenido la gracia de decir que no estaba de acuerdo ni en una sola palabra... Coincido con ella). Ha habido más pero no pienso hacer una antología. (Sí remitiré, finalmente, pero desde el lado positivo, a Grito de Lobos, donde Ataúlfa estuvo el otro día atizando el fuego).

No todas las voces han sido tan alejadas de mi forma de ver el mundo. Apoyos los ha habido a montones. Con ellos me quedo. Porque ellos serán quienes podrán ayudar a hacer de este mundo un lugar mejor, no los Sostres ni los Espadas. Por ejemplo, José Luis Sampedro.



Os dejo con unas fotos de mi estancia de esta tarde en Catalunya (Camptalunya, se leía en una pancarta). Y ojalá la gente continúe indignándose, más y más, y luchando, y haciendo cosas. A pesar de los pesares (es decir, a pesar del masivo triunfo del Partido Popular que nuestro olfato, acostumbrado ya a la basura, nos anuncia).

Volveré algún día, aunque como saben algunos, siempre sigo aquí.












dimecres, 17 de novembre del 2010

MONTILLA ET ALT.

Lo único malo de que el papa se haya largado es que aquí ha coincidido con el inicio de la campaña electoral. Y a mí me pilla con el pie cambiado.

Ya hace cuatro años la cosa no me gustó nada. Pero seguía existiendo una ilusión para detener a la derecha. Se presentía que, aunque nada fuese lo ideal, porque no lo era, y las cosas no pintaran bien, al menos era posible conseguirlo y se pensaba que merecía la pena. Teníamos la experiencia de los tres primeros años de tripartito. Pensábamos en 2006: "Probablemente en estos tres años los partidos de izquierda no han podido conseguir lo que pretendían, por el marcaje directo a Maragall, a Carod y al resto". Ahora ya no pienso eso. Ahora pienso que lo han hecho tan mal como han sabido, y es desmoralizante.

Montilla nunca fue santo de mi devoción, pero no me parecía mal tener un President nacido en Córdoba. Creí que decía algo bueno de los catalanes, siempre con fama de tan nuestros. Ganó Montilla, ni que fuera por pactos, y nadie dijo nada bueno ni alabó lo que yo creía que iban a alabar. Como siempre; lo malo de los catalanes se censura al instante. Lo bueno, ni se menta. (Aunque probablemente esto sea válido para cualquier comunidad, por desgracia). Y la cosa política del día a día se fue enrocando hacia el horror.

Digámoslo claro... En algunos sectores han hecho una política de derechas que CIU jamás se atrevió. No es casual que el PSC se hunda en las encuestas. Remontarán algo, porque siempre remontan algo los partidos. Pero la esencia de los socialistas en Catalunya ha sido, en resumidas palabras, gobernar sin complejos, gobernar con poca o escasa inteligencia (a la vista está lo contentos que estamos todos), gobernar no escuchando a la gente, gobernar con una cierta jactancia maleducada que me recuerda a la más vil derechona de siempre, y hacer alguna cosa buena, que justo es que les reconozcamos también. Asistimos ahora a un discurso de izquierdas preelectoral que básicamente nos lleva a preguntarnos que por qué lo que prometen para los próximos cuatro años ha estado tan alejado de la realidad de los siete previos. Digamoslo sin ambages: mi cabreo con el PSC actualmente no tiene límites. Porque ellos han dinamitado un sueño. El sueño que tuvimos muchos tras 23 años con Pujol. Tras 23 años de derechas, más civilizadas que las derechas peperas pienso yo, pero derechas al fin.
Con sus socios no me alargaré, porque quien ha marcado la pauta de estos años anteriores es el PSC, digan lo que digan ahora. Por un lado ERC ha estado oscilante en muchas cosas, con un cierto temor, sintiendo desde el primer día que se equivocó y no queriendo repetir antiguas salidas de tono. Un poco como bailando el baile de estos cuatro años pero tímidamente en una esquina. Algún acierto y mucha apatía. Miedo a meterse en jardines, no fueran a decirle que eso le pasaba por pactar con los socialistas. No creyéndose el gobierno, en definitiva. IC, un poco lo mismo. No han sabido defenderse y parecen abocados al lugar donde parecen estar más cómodos: la oposición. Es agotador: que den la imagen de oposición eterna. Porque es como decir, tú sueña que la cosa se quedará en un sueño.

Por eso, sin garantías, me siento al cabo de la calle. Quien me conoce sabe que no soy quejoso por naturaleza, y sabe también que pienso que en lo político hay que tener aguante y optar siempre por el mal menor. Pero, en este caso, siento que me han estafado, y eso son ya palabras mayores. Les contaré un secreto: no sé a quién votar. Por primera vez no sé a quién votar. Sé qué no votar, eso sí (ni PP, ni PSC, ni Ciutadans, ni CIU, ni por supuesto a la innombrable Rosita, la loca del pelo rojo).
Pero este gobierno, además de malo, ha sido idiota. Asómense al cartel de campaña de IU, con ese verde eléctrico horrible y Joan Herrera, que la verdad es que me cae muy bien, pero tan serio y desangelado. Parece una campaña diseñada por su enemigo del alma. Pero hay más. ¿Saben qué periódico han estado regalando en Cercanías desde que la Generalitat asumió las competencias? Véanlo. La Vanguardia. Sería como si, en vísperas electorales, Zapatero regalase El Mundo a los esforzados trabajadores que asisten a sus trabajos en ferrocarril. De juzgado de guardia.

dijous, 21 d’octubre del 2010

PETICIONES DE NULIDAD Y LA NULIDAD DE UN GOBIERNO (A PROPÓSITO DE MIGUEL HERNÁNDEZ Y DEL PRESIDENT COMPANYS)

(Recientemente hablaba de los hilos que nos unen a quienes nos conocimos a partir de los blogs. No es extraño: compartimos aficiones y, muchas veces, aproximaciones ideológicas. En esta ocasión ha sido con Txema. En su blog Noeraaixo hablaba a mediados de este mes del president Companys, a quien yo también hago referencia a propósito de las peticiones de nulidad de la sentencia, peticiones que comparte con nuestro poeta. Esta bien esto: poetas y políticos republicanos, una vez más, unidos en la miseria y en el olvido institucionales. Porque Machado sigue en Collioure y el presidente Azaña en Montauban. Pero ese sería otro tema... Un abrazo para Txema, en cualquier caso.)


(Y segunda e inesperada introducción: esta entrada y las críticas a un determinado proceder del gobierno central cobran sentido más que nunca a raíz de los cambios ministeriales de ayer. En otra ocasión lo hablaremos, si os parece)
Sigo con Miguel Hernández, pero desde otro punto de vista.

El gobierno socialista, que a veces nos ha gustado y a veces nos ha sonrojado, parece empeñado en no acabar lo que empieza. De esta forma, dejando las cosas a medias, no contenta a nadie. Los fachas montan en cólera, porque por poco que hiciesen se iban a indignar igual. Y las personas con sensibilidad de izquierdas nos damos cuenta de que muchas cosas quedan apuntadas pero no acabadas, y nos molesta que nos den migajas. Ese es, creo yo, el máximo pecado socialista: no escuchar las sensibilidades de sus votantes y gente que podría ser afín, en muchas ocasiones. Las derechas sí que escuchan siempre a sus votantes, atentamente además, y los contentan completamente.

Es obvio que a Miguel Hernández lo condenaron por haber participado en la guerra. También Franco participó y nadie lo ha condenado todavía. A Hernández, claro, lo condenaron por comunista. Y muchos, empezando por su familia, han pedido reiteradamente la anulación de un proceso pervertido y sin las mínimas garantías jurídicas. Naturalmente, el PP jamás se planteó tocar una coma (aunque Aznar se fotografiara con viejos poetas comunistas cuando le interesaba). El partido socialista fue, afortunadamente, más sensible a esa cuestión. En marzo de este año consideró injusta la sentencia. ¿Fue suficiente? Para muchos sí, claro. Para otros, fue excesivo (el PP no dio su apoyo a esa decisión, y a ninguna otra de la ya por sí aguada ley de la memoria histórica). Pero para algunos, empezando por la familia, aquello no era suficiente. Para mí, por ejemplo, no lo fue. Los socialistas seguían sin contentar a nadie.
Primero porque, aunque sea con una sentencia injusta, Miguel Hernández sigue estando condenado. Y segundo, porque continuar considerando sentencia lo que, en realidad, fue un crimen de guerra, dice muy poco de este país, al que ya muchas veces ni siquiera me apetece nombrar. En realidad lo que la familia ha pedido siempre no ha sido el apaño del PSOE, no ha sido hablar de injusticias, sino lisa y llanamente anular la sentencia. ¿Tan difícil era hacer las cosas bien hechas? La familia lo sigue pidiendo pero clama en el desierto.
No es, obviamente, el único caso. El presidente de la Generalitat Republicana Lluis Companys, el único presidente elegido democráticamente fusilado por el fascismo, sigue también condenado por ser de izquierdas. El PSOE ha hecho lo mismo: tachar de injusta una sentencia que no desea anular. ¿Cómo es posible que no sea anulable un juicio sumarísimo, sin garantía ninguna y con resultado de muerte, por una cuestión ideológica? La familia de Companys ha aceptado los gestos, pocos e insuficientes, pero pide más. También el actual gobierno de la Generalitat.

Todo queda en nada. Un poco de pintura para redecorar nuestras vidas pero en el fondo qué poco se ha hecho para impartir justicia. Así estamos. Desmoralizados vivos. Con los poetas y los presidentes democráticos condenados todavía y para siempre, por el solo hecho de ser de izquierdas.

divendres, 3 de setembre del 2010

OBJETOS

Una de las cosas que tanto las guías como algunos amigos que habían estado en Atenas (no todos) me recomendaron vivamente era el cambio de guardia en el Parlamento. Yo no puedo entender por qué los cambios de guardias gustan tanto a la gente. En Londres ocurrió lo mismo: que no me perdiera el cambio de guardia en Downing Street o en la casita adosada de la soberana y su prole. Luego, tras el cambio de guardia, las chicas rubias, los niños y las señoras mayores se acercan a los soldaditos para hacerse fotos. Un poco por fetichismo inconfesable en el caso de las féminas, estoy seguro, y otro poco por tipismo entendido al turístico modo.

En el Parlamento griego cada hora los inmóviles muchachos son sustituidos por otros. Durante esos sesenta minutos está terminante prohibido moverse, ni que sea para algo tan humano como escupir a la vieja que se les pone al lado para hacerse una foto o tocarle las tetas a la rubia que sonríe tontamente. Lo merecerían, claro. Luego, cada quince minutos, los dos soldados inmóviles intercambian sus puestos: el de la derecha se va hacia la izquierda y al revés. Cuando lo leí en la guía imaginé que era para evitar el síndrome de la clase turista. Algún soldadito les caería fulminado de un ictus radical a lo largo de la historia y debieron pensar que un poco de movimiento, ni que fuera marcial, les preservaría la circulación.


Como tenía tiempo y pasaba por ahí me acerqué para fotografiar el ritual horario. Y efectivamente, con puntualidad británica aparecieron por una esquina tres nuevos soldados. El del medio ejercía de guía, los de los extremos llegaban con mala cara para sustituir a los amigos que estaban ya contando los minutos para largarse del sol inclemente (la secuencia de llegada está en las tres fotos superiores). Con esas parsimonias militares que siempre me pusieron enfermo, con esa lentitud vacilona que puede adivinarse, todos se fueron moviendo cual figuras de un reloj antiguo que marcara la hora en punto. Unos se desplazaban hacia atrás, otros se acercaban por el frente, ladeaban sus cuerpos, caminaban alzando exageradamente las piernas para acabar acercándose al lugar de la guardia. Una coreografía perfecta y rancia. Me fijé que había un personaje que observaba atentamente. Era un militar vestido de campaña que mantenía el público a raya sin dejar de observar a sus pupilos.

Una vez los nuevos soldados ocuparon sus puestos de inmovilidad, los antiguos guardianes se colocaron a diestra y siniestra del personaje que acompañaba la comitiva y se alejaron. Los recién llegados ocuparon sus puestos, en los que iban a permanecer durante una hora. (Lo que sigue a la llegada de los nuevos puede verse en las fotos de abajo).



Y entonces, cuando ya todo había acabado, entró en juego el militar de campaña, el que había observado el mínimo gesto a la búsqueda de cualquier defecto coreográfico. Ni corto ni perezoso se acercó a los recién llegados, se sacó una gamuza del bolsillo y se la pasó a los soldados por la cara como si les sacara brillo. Quedé estupefacto. De piedra. Los estaba refregando como si se trataran de unas estatuas de mármol, como si no fueran personas, como si se hubieran convertido en un objeto (naturalmente los otros ni se movían, inmóviles, sin pestañear). Les arregló también el gorro, les ajustó el traje, ocultó algún mechón rebelde y, para acabar, se podrían pensar que como una madre atenta, volvió a pasarles la gamuza por el rostro. Como si sacara lustre a dos figuras de tamaño humano que se había comprado para decorar su jardín. Y los otros dos, convertidos en objetos, comenzaron a aguantar a los turistas que se acercaban mientras el militar de campaña, a lo lejos, contemplaba emocionado a los soldados objetos.




(Esta entrada tendría su punto divertido si no fuera una crítica atroz. Si lo que vi en Atenas no fuera, en realidad, una metáfora terrible)

dissabte, 3 de juliol del 2010

AYUDA Y LUCHA

Creo que he explicado en alguna parte que tengo una niña apadrinada en Etiopía desde hace muchos años. Más de diez. Mi primera sorpresa al respecto fue cuando acudí al gestor para la declaración de la renta y me anunció arrobado que la niña apadrinada me suponía un beneficio fiscal (así de inocente en estos temas era yo entonces). Supe así que los seres humanos pensamos con el bolsillo y que por eso nos va como nos va. El gestor hablaba de mi niña con el mismo espíritu que hablaba del Plan de Vivienda: daba por supuesto que mi obra benéfica respondía fundamentalmente a intereses económicos. No le aclaré nada: a veces explicar las cosas sencillas de la vida resulta complicadísimo y tampoco te entienden.

No pretendo dar una importancia que no tiene al asunto de la niña. Son 25 euros al mes, y una cena me cuesta más. Lo que deseo es analizar aquí algunas cuestiones. Como esas noticias dudosas que se generaron hace unos meses a propósito de la asociación con la que colaboro. ¿Por qué sigo entonces con la niña? ¿Máxime cuando la niña inicial ha ido siendo cambiada sucesivamente, en cartas misteriosas que han ido llegando, con fotos de niñas como si fueran cromos? La explicación era siempre la misma: la niña X se trasladó de territorio. Ahora le corresponde la niña Y (o el niño... de todo ha habido).

He sabido siempre que lo del niño y la foto no era más que un señuelo afectivo para mantenerte aferrado. Una pequeña trampa que he aceptado siempre de buen grado pues he pensado que con el dinero que enviamos pueden efectuarse cambios positivos. Que es un dinero bien aprovechado, lo aproveche la niña X, la niña Y, o una abuela determinada. Daba igual el nombre, el género, la edad. Aunque he escuchado también las teorías que hablan de dinero que no llega, de bolsillos que se llenan aprovechando la buena fe de la gente, de personas que se han acercado a los poblados de lugares maltratados del mundo cámara en ristre, han fotografiado a sus niños, y nunca más se supo.

Sigo queriendo pensar que la ayuda se aprovecha. No puedo controlarlo. Sí, en cambio, exigir que se compruebe y se controle, por eso me parecen bien documentales encaminados a sembrar la duda. Probablemente alguien miente, pero un alma negra no justifica dejar de ayudar al resto de almas blancas. Siempre he admirado a la madre Teresa, a tanta otra gente entregada y generosa de verdad. De verdad. No como yo que mando 25 tristes euros mensuales. Y que asumo que probablemente se trate sólo de una forma de ayudar a mi mala conciencia, la que por fuerza debemos llevar todos. Pero...
Recuerdo que de pequeño asistía a las llamadas Aldeas Infantiles SOS y, aun siendo pequeño, comprendía la enorme hipocresía de aquel espectáculo. Damas millonarias, con enormes collares franquistas, vendían sus jarrones chinos anticuados para conseguir dinero para los niños pobres. En esencia era eso. Su actitud era contrita, espiritual, de un buenismo que hacía que te apeteciera arrancarles el mandil comprado en París o tocarles el culo (no porque apeteciera, aclaro). Era un ambiente de mentira continua que generaba deseos de gamberrismo necesario (cada día valoro más el gamberrismo con sentido). Seguramente aquello me ayudó en mi formación ideológica y me hizo comprender que aquellas damas generosas estaban en realidad apoyando ese mundo de desigualdades que aparentemente tanto les preocupaba. Pura fachada...

No hablo desde una atalaya de superioridad de ningún tipo. Sencillamente trato de hablar desde la sinceridad incluso menos cómoda. No puedo criticar los anillos de las señoras sin acordarme de que hace un año me compré un aro de oro que me costó lo que me cuestan cuatro meses de la niña. Hace cosa de un mes fui a cenar a un restaurante de una estrella Michelin donde estuve de lujo pero el sablazo fue histórico. Y no puedo decir que me arrepienta. Pero dejando de lado dispendios como estos, ocasionales, trato de no perder de vista la diferencia entre vivir bien y el dispendio. La diferencia entre un mundo cómodo y un mundo excesivo. No me fío de los predicadores y no quisiera parecerlo ahora.

La ayuda a los necesitados me parece fundamental. La madre Teresa de Calcuta me parece fundamental. Pero siempre me maravilló que su ayuda abnegada no fuera nunca acompañada por una sola palabra de crítica hacia una sociedad tan clasista que generaba esa misma pobreza. Aunque la siga admirando, ese gesto tan absolutamente conservador la deslegitimó en buena medida. Lo que me parece más fundamental es hacer un mundo más justo donde no sean necesarios estos actos de generosidad. Para lo cual la ayuda sin lucha es gesto destinado a perpetuar la injusticia, y la lucha, en cambio, el único camino si de verdad queremos un mundo mejor.

(Como ilustración, dos cuadros del maravilloso Paul Klee, uno de mis pintores preferidos. El primero Drawn One de 1935, y el segundo Fruits on Red de 1930)

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