Para todos los amigos que aún no lo sepan he abandonado este blog y he abierto otro. Ahora me encuentro en Accés a Maians, lugar en el cual voy colgando las nuevas entradas y donde me gustaría encontraros a todos.

diumenge, 28 d’agost del 2011

E-BOOK Y MINILEAKS

Vuelvo al blog compartiendo, por ejemplo, que me he comprado un e-book. Reconozco que soy generalmente reacio a los cambios, pero también que si estos funcionan me convenzo rápido. No me gustaban los ordenadores, pues mataban teóricamente el romanticismo de la escritura (a los veinte años se lucen paranoias de este estilo) y ahora no me despego. Por poner un ejemplo.

Con el e-book pasó lo mismo. Lo he despreciado durante tiempo, primero de forma categórica, más tarde con la fórmula más suave de esperaré a que se perfeccionen y unifiquen formatos. Pero este verano se acabó la espera.

Leer en la pantalla luminosa del ordenador es agotador y me temo que no óptimo para la vista. La pantalla sin luz directa del e-book prometía mayor confort. Por otro lado pude descargarme miles de libros (literalmente), desde clásicos consolidados a obras de más reciente aparición, desde novelas a ensayos y libros de poemas. Tras aprender su manejo y pasar una tarde seleccionando en mi colección de libros electrónicos comencé a leer. Y me di cuenta de varias cosas.

En primer lugar, que no se extraña el formato papel. Juro que no. Cuando se acababa la página mis dedos hacían como que querían agarrar la hoja para pasarla, como había hecho siempre. En segundo lugar, resulta muy cómodo poder aumentar el tamaño de la letra: si el formato es el adecuado (pdf o epub) la página no se descompone. Y en tercer lugar, con el e-book se lee diferente, en el sentido de que seguramente he leído cosas que jamás hubiera comprado. Se descubren textos extraños que uno no compraría por cuestiones de limitaciones de espacio y por precio. La experiencia ha sido como entrar en una Biblioteca pública donde hay muchas cosas que, aunque nunca las comprarías, te pica la curiosidad. Y al final te alegras de que te haya picado.
Pero todo tiene su parte negativa. Como creo que soy un ciudadano concienciado con la importancia de preservar las artes, y contribuir a ellas con mis medios, he querido comprar alguna novedad editorial en formato e-book. Los escritores siguen necesitando comer, y tengo claro que no deseo que desaparezca la literatura: quiero seguir comprando, por tanto. Y ahí ha venido la desagradable sorpresa. ¿Cómo puede un tomo que en librería cuesta 28 euros costar lo mismo en formato digital, sin gastos de papel, ni distribución, ni gastos de la librería que lo vende? Para mí un precio razonable serían unos cinco euros. Con un precio ajustado muchas personas se animarían a comprar novedades en formato digital y nadie perdería: ni el escritor, que continuaría recibiendo sus dos euros por volumen vendido, ni la editorial.

Vale la pena meditar sobre esto: no siempre el problema de la piratería está en la gente que piratea, sino en lo mal que se lo han sabido montar, por avaricia, algunos. Y al final, como siempre, los perjudicados son los de siempre: los escritores en este caso.

Nada, que os recomiendo el e-book.

En otro orden de cosas me gustaría comentar dos páginas. La primera se llama Minileaks, una iniciativa que tomando el modelo del famoso Wikileaks propone recoger denuncias de circunstancias cotidianas realizadas por los afectados. Una interesante propuesta que nos hace sentir menos vulnerables. (Clicando aquí encontraréis una entrevista con su creador). La segunda es una crónica que La Vanguardia le hizo a un eminente químico, en la que soltó algo tan tremendo como: "Muchas de las grandes farmacéuticas han cerrado sus investigaciones sobre antibióticos porque curan a la gente y lo que estas empresas quieren es un fármaco que haya que tomar toda la vida. Puedo sonar cínico, pero las farmacéuticas no quieren que la gente se cure." Un motivo más para meditar.

Feliz semana.

diumenge, 21 d’agost del 2011

FEDERICO

El filólogo, como cualquier técnico, puede llegar a ser muy tonto. Pero mucho. Precisamente por creerse muy listo en lo suyo. Lo mismo puede ocurrirle a cualquier especialista de cualquier otra disciplina.

Hace años se estableció una discusión filológica sobre un verso lorquiano. En uno de sus primeros libros, del cual había desaparecido el manuscrito, se podía leer el siguiente verso:

"Mi corazón es un poco de agua clara"

¿Poco?, se preguntaron los filólogos creyéndose muy listos. Será pozo, se dijeron. Infinitamente más poético, más arrebatado, más apasionado, más grande, menos ridículo, más gramatical incluso. Y así dejaron el verso convertido en:

"Mi corazón es un pozo de agua clara"

y se quedaron tan anchos. Pero, ¿alguien puede imaginarse a Federico diciendo que su corazón era un pozo de agua clara? ¿No resulta este verso infinitamente más trillado, más previsible?

Años más tarde se descubrió el manuscrito original que contenía ese verso. Y no había error. Federico, efectivamente, había dicho, con una sensibilidad que jamás tuvieron los filólogos que le glosaron, que su corazón no era más que un poco de agua clara.

En esa sencillez radica su poesía, su espíritu poético.

Aunque sin fotos (mi conexión actual tiene la culpa) he deseado sumarme a este homenaje a partir de la lectura de dos blogs amigos (y de amigos): Isabel (del Cobijo) y Antonio. Supongo que los grandes poetas sacan lo mejor de nosotros mismos y somos capaces de emocionarnos hablando de ellos.

Una última anécdota, esta vez no filológica sino biográfica, del propio Federico, referida por él en una de sus hermosas conferencias. Siendo niño solitario se refugió en una de esas choperas que hay cerca de la Fuente, en la Vega, que yo también he visto. Y allí sintió que alguien le llamaba. Era una voz oscura, confusa, extraña. El niño observó atentamente, buscando de dónde provenía ese Fe-de-ri-coooo, casi como un susurro, que le estaba avisando de algo. Y entonces descubrió que era el viento que, meciendo las ramas de los chopos, producía un lamento que a él se le figuró su nombre.

Así nos llama la poesía, la naturaleza (supongo que vienen a ser lo mismo), cuando estamos dispuestos a escucharlas. Y por eso debemos estar agradecidos a los poetas que educaron nuestros oídos. No sé si nos hicieron más sabios; nos hicieron más atentos, lo que probablemente sea todavía mejor.

dimarts, 9 d’agost del 2011

AMY

ESTA ENTRADA, A PARTIR DE LA NOTICIA DE LA MUERTE DE AMY WINEHOUSE, ES EL INICIO DEL TEXTO QUE HE PUESTO EN GRITO DE LOBOS ESTA SEMANA. SI QUERÉIS LEERLO PODÉIS IR A LA PÁGINA ORIGINAL. FELIZ VERANO A TODOS.

La vida me parece un plató de televisión.

Hace poco vi una fotografía de una cueva muy profunda. Pertenecía, creo, que a National Geographic pero no puedo confirmarlo. Sí sé que era la foto de una cueva auténtica, nunca hasta ese momento fotografiada. Se veía una enorme sala interrumpida por columnas de roca, decorada con estalactitas y con un enorme lago al fondo, perdiéndose en el infinito oscuro. A mí se me antojó falsa. Se me antojó un decorado, un plató televisivo. Las rocas me parecieron de cartón piedra, las estalactitas prefabricadas con algún tipo de gel sintético, las pequeñas piedrecitas negruzcas del suelo, porexpán oscurecido, y así todo ello un mejunje de resinas, polietilenos y policloruros. Si me fijaba bien en la foto, auténtica aunque yo no lo sabía, hasta era capaz de verle las costuras al decorado. Acabó por parecerme un recuerdo de la subasta del Un, dos, tres.

Cuando supe que no, que aquello era verdadero, pensé que mientras algunas cosas educan nuestro gusto y nuestra sensibilidad, otras (pienso en la tele, en los medios) consiguen justo lo contrario. Convertirnos en unos descreídos y hacer que lo que es único se convierta en icono del mundo pop. No nos extrañe: desde que una lata de sopa se convirtió en arte, ya todo es posible en este mundo loco.

Recuerdo, al hilo de lo que digo, la polémica que aún colea respecto a si el hombre llegó o no llegó realmente a la luna. Me llegan ocasionales mails tratando de demostrar que fue una burda mentira, un decorado también. Banderas que ondean sin viento, extrañas marcas en el suelo de cartón, cámaras de tele reflejadas en el casco de los astronautas. Todos sabemos a qué me refiero. Pero lo peor de todo, seguramente lo más triste, es que si el hombre llegó a la luna, la luna verdadera nos parece casi una mala escenografía. Y si el hombre finalmente no llegó, la luna verdadera será, con certeza, un calco de la luna falsa que nos presentaron.

Es por eso que, en este mundo de la imagen, se nos hace cada vez más necesario convertirnos en caminantes, en paseantes, en flaneurs , no porque lo que vayamos a conocer pueda suponer una sorpresa, sino porque solamente viéndolo con nuestros propios ojos, sin cámaras y sin mediaciones, podemos descubrir en el mundo un atisbo de emoción que de otra forma ya no existe. La autenticidad, más que nunca, pasa por la mirada directa, intransferible, personal. La otra, la mediatizada, está definitivamente prostituida.
Esto no afecta solamente a las imágenes. También afecta a lo que creemos y lo que no. A la verdad de lo que nos cuentan. (Sí, ya sé, muchos insisten en que la verdad no existe, en todos esos discursos de la verdad relativa. De esta manera pueden continuar falseando verdades, manipulándolas, convirtiéndolas en material fungible.)

La muerte de Amy Winhouse me pilló de sorpresa, y ahora contaré la razón. No sentía ni simpatía ni antipatía por la muchacha. Su música no me dice nada, ni tampoco su voz. Respeto su trabajo y respeto a quienes dicen que era buena. Pero no quiero hablar de su arte. Quiero hablar de su imagen. Porque nunca me la creí. Siempre pensé que Amy era un producto. Un producto de marketing tan estudiado como los lipdubs que hacían Milli Vanilli (¿alguien recuerda a esos dos negritos que hacían play back y se hicieron tan famosos?). Algo tan falso como las proclamas a favor de la virginidad que hacía esa tonta insoportable que se llama Britney nosequé.

Siempre pensé que Amy era un producto. Que seguramente fumaba porros y se metía alguna raya, pero que exageraba ese malditismo. Había que parecerse a todos los muertos, a Kurt, a Janis, a Elvis. Había que mentir, exagerar, para convertirse en producto y poder vender. Pero tenía que haberme dado cuenta de que esta historia, por lo menos ésta, no era una invención.

Debería haberlo sospechado cuando comencé a ver a Amy acompañada de su padre en una buena cantidad de fotos. Una roquera no es una folclórica. Tanto padre debería haberme hecho sospechar. Porque Mitch, el padre, aparecía en muchas de esas fotos acompañando a su hija, llevándole la bolsa en alguno de los ingresos de la joven, agarrándola de la mano para sortear los insoportables fotógrafos, protegiéndola en suma. Sí, tanto padre en tanta foto debería haberme hecho saber que ahí había un padre ocupándose de su hija verdaderamente enferma.

La tele me ha vuelto un desconfiado. Pero a pesar de tanta impostura la vida sigue su curso, con sus triunfos y sus miserias.

(Para esta entrada estival de Grito, que más que grito es un susurro seguramente sin mucho sentido, he preferido no centrarme en indignados ni en asuntos políticos, sino descender al terreno de las pequeñas certezas familiares y afectivas que generalmente suelen tener mayor grandeza. Acabad de disfrutar el agosto.)

dijous, 16 de juny del 2011

EL MALESTAR

Me pongo a escribir para el blog... "Los resultados de las últimas municipales se deben, no digo yo lo contrario, a muchos y diversos factores. Ni pretendo ni, honestamente, podría analizarlos todos.". Bufff, política. No, no, no quiero. No es eso. Quiero hablar de los motivos de mi malestar con las izquierdas. Porque me siento incómodo, en ocasiones, con unas izquierdas que no paran de darme palos por todos lados. Es ideología, por tanto, más que política.

Se me ocurre algo. Podría comenzar hablando de ese político que ha ganado con mayoría absoluta y no es del PP ni de CIU: el alcalde de Lleida... Pero mientras tanto voy concretando mis ideas. ¿Qué dijo el alcalde de Lleida que me pareció tan acertado? Claro, ahí podría haber una clave. ¿Y las otras? La autocrítica, terrible palabra. Y la sordera monumental y olímpica. Las izquierdas escuchan poco. Muy poco. Muchas veces ni siquiera escuchan. ¿Será por eso lo del malestar?

Lo redacto y lo cuelgo. En Grito de Lobos. Si queréis, podéis leerlo aquí. Si no os apetece, chicos, lo entiendo perfectamente. Uno no tiene todos los días el cuerpo para las filosofías y las quejas de los vecinos.

Os mando un saludo grande. Y que sepáis que estoy con algo más de tiempo. Y que, con más tiempo, quizá pronto me dé el punto y dé nueva vida a este faro que, en realidad, nunca ha dejado de estar, de ser.

Artículo publicado originalmente en Grito:

Los resultados de las últimas municipales se deben, no digo yo lo contrario, a muchos y diversos factores. Ni pretendo ni, honestamente, podría analizarlos todos.

De todos los políticos socialistas catalanes del ámbito municipal sólo ha aguantado uno (en grandes ciudades, al menos): Àngel Ros, alcalde de Lleida, mi ciudad natal.

Los factores que pueden explicar que Ros aguante con una cómoda mayoría absoluta cuando otros se hunden son, ya dije, diversos. No vivo en Lleida y por tanto forzosamente me pierdo parte de la película. Pero hay un factor que, al menos desde fuera, me parece digno de tener en cuenta.

Cuando a Ricard Gomà, candidato de IC-Els Verds por Barcelona, le preguntaron por el buenismo respondió que lo prefería al malismo. Como para no estar de acuerdo. Pero no es suficiente. Ni como análisis ni como autocrítica.

Por buenismo se entiende esa actitud paternalista generalmente hacia los inmigrantes, pero no sólo. Desde hace tiempo que vengo defendiendo el gran problema que supone el buenismo para la izquierda. A ese problema hoy añadiría la falta de autocrítica. Pero de autocrítica de verdad, de raíz.

Volviendo al tema de los inmigrantes creo que todos comprendemos la necesidad de una política de ayuda para la integración. Todos sabemos también que existen medios y personas que fomentan un clima de malestar generalizado. Y que existen formaciones que aprovechan entonces para sacar tajada electoral (Plataforma, un partido abiertamente racista, sería uno, pero también en muchos casos el Partido Popular).

Cuando se confunden las políticas de ayuda con el buenismo (que es lo que pienso que en muchas ocasiones ha sucedido) el malestar crece, sobre todo cuando es azuzado por las derechas. Y son estas las únicas beneficiadas. Perdemos los demás: los inmigrantes y las izquierdas. Se acaba dando una enorme paradoja: crece cada día, como el laurel de Daphne, aquello que pretendemos combatir.

No digo que el crecimiento de las fuerzas racistas se deba al buenismo. Sería simplificar. Pero sí que sería importante que las izquierdas, en lugar de decir que no, dedicáramos cinco minutos a pensar en la posible responsabilidad que tenemos también nosotros con todo ello. Quizá descubriríamos que el buenismo no ayuda.

Àngel Ros ha ganado con mayoría absoluta en Lleida, entre otras cosas, porque dejó de lado este discurso tan típico de la izquierda. Ha ganado, probablemente, porque dijo que una cosa era la cultura (válida toda y válida siempre) y otra los valores. Y que nuestros valores, por los que llevábamos tiempo luchando (feminismo, igualdad, respeto a las minorías, extensión de los derechos y laicidad) eran comúnmente mejores a los valores que estas comunidades traían (mejores he dicho, sí, mejores, y que nadie se rasgue las vestiduras), y que no debíamos estar dispuestos a sustituir los nuestros por los suyos. Al contrario, no debíamos cejar en extender los nuestros.
Algún demagogo me preguntará que dónde he visto yo feminismo, igualdad y laicidad en la sociedad indignada que habitamos. Que quede claro que yo no he dicho que sea una batalla ganada pero sí una lucha en la que mayoritariamente estamos. Yo, al menos, no pienso renunciar a esa lucha. Y la izquierda, que se amilana con el tema del burka y con otros temas, y no se atreve a hablar demasiado alto, no entiendo por qué motivos, debería gritar eso con mayor contundencia. Y es sólo un ejemplo.

La izquierda no puede renunciar a dos principios. Ni a cambiar el mundo de raíz ni a influir en nuestra sociedad. Cambiar el mundo, hacerlo más habitable, es una lucha sorda en la que tengo puestas muchas esperanzas, si cuatro descerebrados ayudados por el sistema (léase infiltrados) no se cargan lo que parecía una promesa. Pero mientras que eso no llega debemos ser influyentes en el sistema. Y para ello creo que tenemos varias asignaturas pendientes. Una, la autocrítica que a veces me parece una quimera. Y otra, escuchar a la sociedad y aprender a no insultarla a la mínima que propone algo que no nos gusta del todo. Descubrir que las cosas no son blancas o negras, y que debemos descender a los matices si queremos ser creíbles.

Porque la sensación que tengo muchas veces es que la izquierda es poco permeable a la opinión que se sale de lo canónico de izquierdas. Y luego, que escucha poco. Y que escucha sólo lo que quiere escuchar.

divendres, 27 de maig del 2011

PLAZA CATALUNYA, 2

El sábado pasado estuve en Plaça Catalunya, reflexionando sobre mi indignación, que es la de muchos. Dejé una crónica en este blog. Evidentemente un movimiento de este tipo va languideciendo hasta que, en una futura ocasión, pueda volver a salir a la calle para expresar el enfado de forma más organizada, contundente y eficaz. Sabemos que el espíritu del 15-M sigue vivo y que se irá manifestando periódicamente, sin prisas pero sin pausas.

La plaza Catalunya se ha ido vaciando durante los días de esta semana. Pero las elecciones ya han pasado y los políticos no tienen tantos miramientos. Ya el lunes, el alcalde electo de Barcelona daba su plácet a un desalojo pactado con el alcalde en funciones. Y esta madrugada pasada el Conseller de l'Interior ha sacado a los Mossos a la calle con la excusa de que la plaza olía mal. Con la excusa, ésta puede que real, del cruce futbolero de mañana por la noche (si el Barça gana, cosa que espero y deseo, que lo cortés no quita lo valiente).

Tenemos unos políticos tan listos que no saben aún que su chulería llena las calles de rabia. Tenemos unos políticos tan espabilados que, por querer dar rienda suelta a su autoritarismo mal disimulado, construyen un problema donde no había ninguno y, a la postre, logran justo lo contrario a lo que ellos deseaban.

Resultado: esta noche la plaza Catalunya ha vuelto a llenarse. Como nunca. Como no lo estuvo ni siquiera la semana pasada. Como no lo estuvo ni siquiera el 15M. Listos que son nuestros políticos.

He estado ahí. Sorprendido por una afluencia tan masiva e inesperada. Repulsa contra una actuación de los Mossos excesiva y franquista. Cacerolada. Consignas (entre ellas, una dedicada al conseller de los Mossos, Puig, dimissió). Ambiente lúdico y de apoyo a los indignados. Mensajes con los amigos que también estaban ahí y a los que, sin embargo, no era posible localizar dada la afluencia (Rosa, Ataulfa); mensajes a los amigos que estaban fuera y no lo podían vivir en directo...

Luego, por la noche, he visto un viejo vídeo del entierro masivo de Durruti en Barcelona. Una filmación histórica de los tiempos de la guerra. Barcelona, entera, salió a la calle reivindicando la figura de un anarquista que luchó contra el fascismo. Guardando las distancias la filmación me ha recordado que cuando en Barcelona la gente se mueve, indignada, se detiene el tráfico y se cortan las avenidas. Como hoy mismo.

Indignado. Rabioso. Pero sabiendo que queda espacio para la esperanza.

(Por cierto, vean y escuchen a Buenafuente)

dissabte, 21 de maig del 2011

REFLEXIONANDO EN PLAÇA CAMP-TALUNYA

Hace unos meses dejé este blog, pero con la intención de volver próximamente, en cuanto disponga de más tiempo. No ha llegado ese momento, pero quiero compartir una experiencia. Porque aunque el blog se detenga la vida sigue tan intensa como siempre.

Esta tarde de sábado he estado en Plaça Catalunya. En estos días anteriores había seguido las acampadas por la tele pero, por motivos laborales, no pude acercarme. Esta tarde, como tanta otra gente de Barcelona, sí he estado. Y la Plaça Catalunya era una fiesta. La fiesta de la reivindicación y de los indignados. Con la particularidad de que era la jornada de reflexión para las elecciones municipales del domingo (por cierto, también fueron unas municipales, aparentemente menos importantes, las que nos trajeron la Segunda República... he estado aguantando la respiración durante toda la jornada pero me temo que esta vez no ha habido suerte).

Todo el mundo interpreta estas movilizaciones como quiere. Pero lo que parece fuera de toda duda es que el estado de insatisfacción es muy general, cada día más. Nos damos cuenta de que nos engañan reiteradamente. Y, aunque las movilizaciones reclaman una democracia real, el desengaño del sistema de partidos les alcanza a todos, a todos. A unos con más fuerza, pero les alcanza a todos.

Como siempre suele suceder son muchas y variadas las sensibilidades en juego. Y por tanto son variadas, contradictorias incluso, las propuestas. Seguramente importa menos. Es como cuando das un baldeo a la casa: importa poco el caos porque todo volverá a su lugar a medida que avance la limpieza. Y, en definitiva, mañana podremos discutir pero hoy todos estamos de acuerdo: se necesitan cambios porque no estamos satisfechos. Sentimos que juegan con nosotros, que se nos toma el pelo, que somos peones de un juego que enriquece a muchos. Por eso hemos protestado. Por eso yo pretendo seguir protestando, aunque no pienso que el cambio esté a la vuelta de la esquina ni mucho menos. Pero bueno, por mí que no quede...


Decía que todos estamos de acuerdo. Lo he dicho mal. Todos no. Aunque estas movilizaciones han sido vistas de forma simpática por la gran mayoría, los aguafiestas de turno, sabios a la contra de los que siempre abundan por desgracia, han expresado su particular y benemérito pero, algunos con rabia y otros con paternalismo. Con vuestro permiso les mando a todos llanamente a la mierda porque hoy no era día de pegas y de sesudos análisis, sino de salir a la calle y decir basta, prou, estou indignado, nahikoa o lo que sea. La lista de perros pulgosos es abundante y no vale la pena incidir en ella. Aquí tenéis a ese imbécil llamado Sostres, o a ese impresentable (de Ciutadans, recordémoslo) llamado Arcadi Espada (los dos catalanes, hay que joderse) en su columna de El mundo (que por cierto, Julia Otero en su twitt ha tenido la gracia de decir que no estaba de acuerdo ni en una sola palabra... Coincido con ella). Ha habido más pero no pienso hacer una antología. (Sí remitiré, finalmente, pero desde el lado positivo, a Grito de Lobos, donde Ataúlfa estuvo el otro día atizando el fuego).

No todas las voces han sido tan alejadas de mi forma de ver el mundo. Apoyos los ha habido a montones. Con ellos me quedo. Porque ellos serán quienes podrán ayudar a hacer de este mundo un lugar mejor, no los Sostres ni los Espadas. Por ejemplo, José Luis Sampedro.



Os dejo con unas fotos de mi estancia de esta tarde en Catalunya (Camptalunya, se leía en una pancarta). Y ojalá la gente continúe indignándose, más y más, y luchando, y haciendo cosas. A pesar de los pesares (es decir, a pesar del masivo triunfo del Partido Popular que nuestro olfato, acostumbrado ya a la basura, nos anuncia).

Volveré algún día, aunque como saben algunos, siempre sigo aquí.












dissabte, 23 d’abril del 2011

RETORNO PARA HABLAR DE LAS CONSULTAS

Hace un mes y medio me tomé un descanso de este blog. Pero dije también que seguiría unido al blog colectivo Grito de Lobos, publicando alguna entrada ocasional, como hago desde hace más de un año.

Ahora acabo de poner allí una entrada sobre la consulta independentista de Barcelona del 10 de abril. Si estáis interesados en saber qué pienso sobre ese tema, os llevo directamente a la entrada en cuestión. Y os saludo muy afectuosamente, como siempre.

Podéis leerla AQUÍ.

Artículo originalmente publicado en Grito de Lobos:

El domingo 10 de abril se vivió en Barcelona un referéndum sobre la independencia de Catalunya. Pero, seamos sinceros, no era exactamente un referéndum. Ya sé que los referéndums no son necesariamente vinculantes, pero suele suceder que tienen a los partidos políticos detrás, que tienen también su consiguiente campaña de petición de voto en uno u otro sentido, una abundante y cargante campaña mediática con publicidad institucional en la tele y la radio y pasquines por todas partes, su jornada de reflexión, sus colegios electorales, una jornada previa que recibe el nombre de jornada de reflexión, debates televisivos y radiofónicos, entrevistas a los líderes, mítines multitudinarios y encuestas de prospección de voto... El referéndum del día 10 en Barcelona, que no tuvo ninguna de esas cosas, no fue por tanto un referéndum. Por no tener, no tuvo ni colegio electoral propiamente dicho. El colegio electoral era un tendal para guarecerse del sol, porque las urnas (eso sí había) estaban en plena calle, en pequeñas plazas, en cruces de calles. Más que un referéndum fue algo así como una colecta de firmas sobre un tema determinado. Una Iniciativa Popular o algo parecido.

Algunos podrían pensar que sí hubo campaña mediática. Pienso que, si la hubo, fue paupérrima. Y abundantes posicionamientos a favor de la no participación. Por ejemplo, el segundo periódico más importante de Catalunya (El Periódico) pidió dos días antes, desde la portada ni más ni menos, la abstención. Aquel “Així, no” invitaba también, en caso de votar, a hacerlo por el no. El primer periódico (La Vanguardia) pasó de puntillas toda la semana sobre el tema y no le dio ninguna importancia. TV3 sí lo comentó, pero sin llegar a animar a nadie para que acudiera a votar. Los periódicos Ara y Avui, los únicos que hicieron campaña más o menos activa, son ciertamente muy minoritarios. Quienes animaron, los únicos casi, fueron Pujol y Mas que, con su voto, contribuyeron a poner ese referéndum sobre la mesa. Sin ellos es indudable que se hubiera hablado mucho menos de esta especie de pseudo-referéndum.
Resultaba esperable que sólo acudirían a ¿votar? los muy convencidos de la independencia. Los independientes radicales, si es que tiene algún sentido decirlo así. Era lo esperable. Pero el viernes antes, al despedirme de una compañera de trabajo claramente independentista, le pregunté si acudiría a votar y me dijo que no, que esta votación “és com un acudit” (parece un chiste). Si ni siquiera los muy convencidos votan, pensé, esto será un desastre.

El mismo domingo del referéndum, ya de buena mañana, se vio que de desastre nada. Y el resultado final es de los que hacen pensar. Me corrijo: deberían hacer pensar, porque ya sé que muchos no se tomarán siquiera la molestia. Un 18% sobre censo, un 21% sobre votantes, en cualquier caso más de 250.000 barceloneses. Nunca me hubiese atrevido a sospechar una cifra tan alta, ciertamente.

A veces hay momentos sin una importancia especial que se nos quedan grabados en la mente con una nitidez inusitada. Por ejemplo, una ocasión en que con un grupo de amigos, hará cosa de diez o quince años, especulamos con la cantidad de gente que acudiría a votar en Barcelona a un hipotético referéndum sobre la independencia. Recuerdo que tomamos la cifra inicial de cien mil hipotéticos votantes como cifra redonda. ¿Acudirían cien mil barceloneses a las urnas? La respuesta fue masivamente negativa. Treinta mil nos pareció una cifra más ajustada. Treinta mil independentistas en Barcelona (porque siempre pensamos que el independentismo era algo más propio de la Catalunya rural). Ya sabemos que el resultado en este pseudo-referéndum ha sido de 230.000 afirmativos. Lo que ya no sé es si el independentismo barcelonés estaba muy escondido o ha crecido alarmantemente en estos últimos años.

¿Qué pasaría en un referéndum serio, con sus colegios electorales, su campaña, su jornada de reflexión, su movilización mediática? ¿Qué ocurriría en un referéndum oficial, en un referéndum de esos en que votan tanto para el Sí como para el No los no necesariamente muy convencidos?

Da igual. En el fondo no vale la pena seguir por ese camino, el de la especulación política. Más interesante resulta seguramente el del análisis. ¿Por qué tanta gente votó por el SÍ? ¿Cómo es que tantos catalanes se han hecho independentistas? Recordemos que de los 947 municipios catalanes se han celebrado consultas en 554, y que el número de votos afirmativos se eleva a más de 800.000. Es decir, más de 800.000 catalanes que han optado por votar en un referéndum que no sirve absolutamente para nada. Hasta los huevos estarán, como mínimo.

Lo percibo desde hace bastante tiempo: el independentismo va en aumento en Catalunya. Porque el encaje de Catalunya en España es, me parece a mí, conflictivo, no está resuelto, no parece que nadie lo quiera resolver y, mientras tanto, no contenta a nadie. Porque la sentencia del Tribunal Constitucional diciendo que Catalunya no es una nación aquí nos sonó a traición absoluta. Porque observamos cómo España sigue queriendo una España castellana frente a una España verdaderamente plural y plurinacional. Lo noté también en las últimas elecciones autonómicas: se está dando, como en Euskadi, una agrupación en dos grandes bloques, los nacionalistas y los constitucionalistas. Y algo que es seguramente más notable aún: hace años el independentismo pertenecía a las filas de Esquerra Republicana. Hoy ya no: lo hay en las filas de otros partidos históricos como Convergència, Unió, Iniciativa e incluso PSC (muy solapado aún), amén de nuevas formaciones como Solidaritat o Reagrupament. Es decir, se ha extendido. En la misma proporción con la que se ha extendido el malestar.

¿Saben qué es lo que ocurre en Catalunya? Que, como en todas partes, depende de quién te cuenta la historia, te la cuenta de un modo o de otro. Los que se sitúan en el lado de los constitucionalistas no piensan que nada sea tan grave, ni que lo que dijo el Constitucional fuera tan malo, ni que en el fondo haya tanto independentismo en Catalunya. En cambio quienes se sitúan del lado del soberanismo conforman un grupo de personas que se sienten mal en su relación con España, que no se sienten respetados, que perciben que pagan muchísimos impuestos y no ven demasiado claro que la distribución sea luego justa del todo, que se sienten molestos con infinidad de cosas y campañas anticatalanas, que están cansados de tanto hacer pedagogía y de tanto defender evidencias, que sienten que el maltrato histórico indudable pervive. Y lo que es peor: que todo ello les duele (porque a quienes no les duele son quienes se sitúan del otro lado, y santas pascuas).

No sé si esto tiene solución. No sé si Catalunya será algún día independiente (en el fondo, creo que no, porque para conseguir la independencia se precisa rabia, y eso creo que sí que afortunadamente no existe). No sé si las aguas volverán a su cauce y la efervescencia independentista desaparecerá. Lo que sé es que hay mil cosas que no ayudan. Las declaraciones de ZP riéndose casi del 18% de barceloneses que votaron, eso, por ejemplo, no ayuda. Y tantas otras cosas.

¿Y yo? ¿Qué hice yo el 10-A? (Lo cual equivale a contestar en cuál de los dos grupos antes comentados me sitúo). Yo voté.

He apostado toda mi vida por el entendimiento con España. Por el Estado Federal que nos permita estar cómodos a todos. Pero este sueño se aleja, o más claramente no se acerca. Y ya estoy cansado de dos cosas: de esperar y de hacer pedagogía.

El independentismo es una opción política que merece respeto. Difícilmente se puede ser demócrata si no se permite a los pueblos que libremente puedan elegir, si así lo piden. Y la ruptura de los lazos directos no implica ningún otro tipo de ruptura. Verán qué quiero decir.
En septiembre de 2010 el Ayuntamiento de Barcelona invitó a un gran poeta bilingüe, llamado Joan Margarit, a que dictara el pregón de las fiestas. Y todo el mundo se llevó la sorpresa del siglo. Porque Margarit, que no era independentista, que jamás lo había sido, soltó de repente una perorata a favor del independentismo. Como tantos otros, se había pasado de bando. Valió la pena ni que fuera para intuir la incomodidad que sentía ese impresentable que se llama Jordi Hereu.

Quiero rescatar un párrafo de ese pregón memorable y dedicarlo a todos los amigos de fuera de Catalunya.

“Pero este cambio de relación (con España, que él acababa de proponer en su discurso) tendrá como elemento fundamental lo que me dijo mi amigo y gran poeta castellano Luis García Montero cuando terminamos una de nuestras conversaciones sobre este tema: `Joan, garantízame que tu amistad nunca se independizará de nosotros´”

Como bien sabe García Montero una cosa son las fronteras, que pueden cambiar, y otra los afectos.

En cualquier caso, muchos catalanes sentimos que ha llegado ya el momento de reivindicar, en afortunada expresión de Lluis Llach, nuestras propias "primaveres lliures".

dilluns, 7 de març del 2011

ELECTRA / CRISÓTEMIS

(Este texto fue originariamente publicado en el blog Grito de Lobos)

Los grandes clásicos nos ilustran, nos explican, nos ayudan a pensar. Y siempre podemos encontrar algún acomodo entre sus líneas.

De las obras clásicas siempre me ha fascinado la historia de Electra, retratada por Eurípides o Sófocles (retomada por tantos otros, a veces con mucha fortuna), hija del rey de Micenas Agamenón y de Clitemnestra. Durante el tiempo en que Agamenón estuvo luchando en la guerra de Troya, Clitemnestra comenzó una relación con Egisto que, al regreso del rey, se resolvió con el asesinato de éste en manos de su esposa.
Crisótemis es otra hija de Agamenón y de Clitemnestra, hermana de Electra por tanto. Ambas hermanas saben que su madre es quien ha matado a su padre, ambas esperan, aunque con diferente grado de ímpetu, a Orestes, el hermano que debe vengar al padre, pero la actitud de las dos es completamente diversa. Ejemplifican, hasta un cierto punto, las dos actitudes diferentes que podemos tomar frente a la injusticia.

Electra simboliza la furia, la rabia desmedida, la lucha para cambiar las cosas:

"¿Qué mujer bien nacida podría soportar la desgracia paterna, aguantar desvergüenzas que crecen, día tras día, sin ver su final? (...) Cada día en mi casa me cruzo con los dos asesinos impíos que a mi padre querido mataron."

Crisótemis, por el contrario, se enfrenta a su hermana por su actitud que ella identifica con un rapto de locura.

"¿Qué andas diciendo, hermana, por ahí? ¿Sigues con tus quimeras sobre el resgreso de nuestro hermano? ¿No has aprendido aún, en tantos años, a resignarte?"

Resignación es, seguramente, la palabra que mejor define a Crisótemis. Frente a la bravuconería de Electra, el juicio y la mesura de su hermana:

"Prefiero, cuando los vientos me son contrarios, navegar con las velas recogidas, sin vanos alardes de amenazas que no podré cumplir. Yo sé que tu conducta es más correcta y que es más justo hacer lo que tú haces pero, si quieres vivir con libertad, conviene obedecer a los que mandan"

A nadie se le escapa que estas palabras definen el proceder de muchos, de muchisimos, y sería ético pensar incluso que, con las gradaciones que se quiera, responden a una actitud juiciosa en momentos en que no es posible hacer otra cosa. Escuchemos lo que le recrimina Electra a su hermana:

"No hablas por ti, Crisótemis, por tu boca está hablando tu madre."

No cabe mayor desprecio: por la boca de los mesurados hablan los tiranos. Y sigue Electra:

"Hay que elegir, hermana; no se puede ser prudente y justa a la vez. Si eres justa te toca sufrir; si eliges ser prudente traicionas la memoria de tu sangre. ¿Qué puedo yo ganar dejando mis lamentos? ¿Me tratarán mejor? No me interesa. Mis lloros les molestan. (...) Tú, en cambio, no te engañes, gusto das a los que asesinaron a tu padre"

Tras un diálogo lleno de amenazas Crisótemis le pregunta a su hermana:

"¿No te importa perder lo que tienes?"

Permitidme ser parcial y dejarlo aquí. La obra sigue y debe de ser una gozada verla representada. Pero ni que sea en la lectura reconocemos (nos reconocemos) Electras o Crisótemis, la una o la otra, a veces alternativamente la una y la otra.

Confieso algo: Electra, siempre con lo mismo, acaba haciéndose un poco pesada, como seguramente todos tenemos la sensación de hacernos en ocasiones, de tanto defender una idea. Pero mi admiración va por ella, por la pesada, porque es la que no se vende.

Textos citados pertenecientes a la Electra de Sófocles, traducción de Pedro Sáenz Almeida.

dimecres, 2 de març del 2011

PUNT (I SEGUIT)

(Versió en català)

No calen motius. No els tinc. Vull fer un punt i seguit, o potser un punt i apart, en la meva relació amb el bloc.

Ni estic més enfeinat del que és habitual, ni tinc cap projecte entre mans, ni sortosament tinc cap problema. Senzillament em ve de gust descansar una mica, i com això no és una feina de la que depengui econòmicament, ho puc fer. Mala cosa quan el que és una distracció enriquidora es converteix en una obligació, o en quelcom de semblant.

El bloc, per a mi, no és una altra cosa que una manera de compartir inquietuds, i de pas, enriquir-me amb els comentaris dels lectors. I, sempre que sigui possible, conèixer gent interessant. Compartir aficions ha estat gratificant. Enriquir-me amb els vostres comentaris ha estat una realitat (també amb els vostres blocs). I finalment, he conegut gent molt interessant. Objectius acomplerts, doncs. Amb nota.

Per aquest motiu això és un punt i seguit, o potser un punt i apart. No tinc pas la intenció de que es converteixi en un punt i final. Mentrestant continuaré, això sí, coordinant el projecte de bloc comú Grito de Lobos, i colaborant-hi. Projecte que, per cert, està en ple procés de canvis, de creixement, d'aparició de noves firmes i de modificació estètica.

Qualsevol dia hi tornaré, des d'aquest Far. Qualsevol dia reemprendrè el que vaig començar primer al bloc Ramon.Eastriver i després en aquest, El far de Maians. Gràcies per tot i fins aviat.


(Versión en castellano)

No son necesarios los motivos. No los tengo. Quiero hacer un punto seguido, o quizá un punto y aparte, en todo lo referente a mi relación con el blog.

No tengo más trabajo del habitual, ni estoy ocupado con ningún proyecto, ni afortunadamente tengo problema alguno. Sencillamente me apetece descansar un poco, y dado que esto no es un trabajo del cual dependa económicamente, me apetece hacer una pausa y la hago. Es mala cosa que una distracción enriquecedora se convierta en una obligación, o en algo parecido.

El blog, para mí, no es otra cosa que una forma de compartir inquietudes y, de paso, de enriquecerme con los comentarios de los demás. Y siempre que sea posible, de conocer gente interesante. Compartir inquietudes ha sido gratificante. Enriquecerme con vuestros comentarios, una realidad. Y finalmente he conocido gente muy interesante. Objetivos cumplidos. Y con nota.

Por este motivo esto es un punto seguido, o quizá un punto y aparte. No tengo la intención de que se convierta en un punto final. Mientras tanto seguiré, eso sí, coordinando el proyecto de blog común Grito de Lobos y colaborando en él. Proyecto que, por cierto, está en pleno proceso de cambios, de crecimiento, de aparición de nuevas firmas y de modificación estética.

Cualquier día volveré a las andadas desde este Faro. Cualquier día voy a reemprender lo que comencé primero en el blog Ramon.Eastriver y después en éste, El far de Maians.Gracias por todo y hasta pronto.

dilluns, 28 de febrer del 2011

LA LUCHA Y LA MUERTE DE FERRER

(En una entrada anterior hablé de la llamada Setmana Tràgica de Barcelona. En ella comenzaba explicando cómo se iniciaba una guerra en Marruecos a la que eran convocados los hombres españoles pero que servía, como muchas guerras, para intentar asegurar los intereses de la minoría que llevaba la batuta. El pueblo, consciente del abuso que estaba sufriendo, convertido en carne de cañón para asegurar los intereses de una minoría, se amotinó dando lugar a lo que se conoce como Setmana Tràgica, en julio de 1909. En ella se cometieron abusos, sobre todo contra la Iglesia. Una Iglesia que había ayudado perpetuar un sistema que propiciaba todo tipo de abusos contra los más débiles.)
En manos de la Iglesia estaba la educación española. Una educación pobre, escasa y que no pretendía potenciar la crítica ni pretendía exterderse hasta alcanzar la gran mayoría de capas desfavorecidas. Las niñas prácticamente no iban al colegio, los niños iban los primeros años hasta que, en edad de trabajar, eran reclamados por las fábricas y los empresarios. Hasta entonces se limitaban a enseñarles a leer y escribir, sumar y restar, un poco de geografía, mucha religión y una moral que les llevara al sometimiento.

El gobierno no ayudaba. No existía una verdadera voluntad política para mejorar la situación de la enseñanza, ni para hacerla obligatoria hasta ciertas edades. Ni para desvincular cultura de religión. Ni para potenciar un pensamiento crítico que pudiera acabar siendo peligroso para sus intereses.

Un hombre de personalidad interesante y arrebatada, un anarquista no violento (porque en la época ser anarquista violento era prácticamente sinónimo de terrorista, y muchos anarquistas querían dejar clara su vocación pacifista) decidió hacer algo. Era pedagogo y se llamaba Francesc Ferrer i Guardia. Creo la Escuela Moderna. La primera estuvo situada en la calle Bailén de Barcelona. Luego se crearon otras sucursales. Pretendía formar niños y niñas libres a partir de técnicas pedagógicas modernas y europeas, con una educación socialmente comprometida y desvinculada totalmente de lo religioso. Pero el poder no iba a tolerarlo.
Les vino muy bien que en 1906 uno de los trabajadores de la Escuela Moderna, el bibliotecario Mateo Morral, natural de Sabadell, se decidiera por su cuenta a lanzar una bomba a Sus Majestades durante la ceremonia matrimonial de Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Los Reyes se salvaron, pero muchas personas murieron y Ferrer i Guardia se vio fatalmente señalado. Aunque parece probado que no tuvo nada que ver con el atentado, el hecho de que un empleado suyo fuera un terrorista que había intentado un regicidio fue suficiente para colocarlo en el punto de mira.

Poco a poco Ferrer i Guardia pudo reemprender las tareas pedagógicas laicistas de la Escuela Moderna, pero las autoridades y los religiosos seguían observando cómo la amenaza que suponía Ferrer se resistía a desaparecer. Y decidieron que a la mínima iban a acabar con él.

La mínima fue la Setmana Tràgica. Parece documentalmente fuera de toda duda el hecho de que Ferrer no tuvo nada que ver con ese estallido violento en Barcelona. Barcelona, como dije, era la rosa de foc, ciudad que ya en 1893 vio prácticamente volar por los aires el emblemático Teatre del Liceu por una bombas de otro anarquista mítico, Santiago Salvador. Las autoridades quisieron aprovechar la Setmana Tràgica para acabar con el anarquismo. Necesitaban un chivo expiatorio a quien culpar. Fue Ferrer. Pedagogo, anarquista, librepensador y fundador de la Escuela Moderna. Si acababan con él, el peligro de una verdadera escuela laica desaparecía.

Lo culparon de algo que no había cometido (inspirar la revuelta), lo encarcelaron, lo juzgaron y lo mataron. De un tiro. En el Castillo de Montjuïch, emblemático escenario de la represión centralista de Barcelona.
He estado leyendo en estos días un libro extraordinario. Se trata de un informe escrito por el periodista William Archer. El revuelo internacional del caso Ferrer fue enorme. Este periodista inglés fue enviado por su revista en 1910 para que redactara un reportaje de investigación sobre el caso. Archer llegó a Barcelona en 1910 y publicó su informe ahora hace cien años, en 1911. En tanto que inglés, su punto de vista es suficientemente objetivo, ajeno a las pasiones hispanas del momento. Y su veredicto es tan limpio como cabía suponer: Ferrer no tuvo nada que ver con la orquestación de la Semana Tràgica. Sencillamente la aprovecharon para acabar con él.

La muerte y la desaparición son, a veces, la mejor forma para acabar con una disensión, al menos temporalmente. Nos queda un consuelo: el paso del tiempo, que muchas veces acaba trayendo lo que en otra época fue visto como pervesión, como amenaza, como agresión. Pero para ello las figuras precursoras son necesarias. Como Ferrer, precursor del laicismo por el cual seguimos luchando todavía.

dimarts, 22 de febrer del 2011

UNOS ME LLAMAN CHAVAL Y OTROS ME DICEN CABALLERO

Seguramente todos acabamos repitiéndonos. Lo digo porque ya puse esta canción en mi blog anterior, pero integrada en un texto sobre los Panero (y sobre sus películas, y sus poemas, y sus alucinaciones y sus abusos, y sus metáforas). En aquella ocasión, hace dos años, hablé de la historia de los Panero que hace unos meses, un buen blog pillado al azar, me recordó mientras glosaba la figura (fascinante) de Felicidad Blanc. Ya hablé de los Panero en aquella ocasión y no deseo repetirme tanto. Así que hoy recupero la canción con que cerraba aquella anterior crónica en mi blog Ramon.Eastriver.

Es una canción que no entiendo todavía por qué consigue ponerme tan triste. Es absolutamente decadente, es cierto, pero mientras que otras no surten su efecto, ésta sí. Decadente como El desencanto o sus secuelas. Curiosamente me gusta mucho esta canción, también es cierto, aunque puedo ver perfectamente esa teatralización de profundidad y marginalidad, de canutos, de alcohol, lo transgresor convertido en postura. Pero me gusta igual, a pesar del vídeo terrible, terrible. Y sin embargo le cae bien: es un vídeo absurdo para una canción absurda para una vida absurda. La de Michi, la de los Panero, la de Nacho Vegas o la de todos nosotros. Probablemente sea eso lo que me pone triste; la concepción carente de sentido de toda vida. Esa frase que se parece tanto a una maldición: "cuando esto acabe no habrá nada más, fue bastante ya".

No me considero especialmente depresivo. Tampoco veo la vida de esta forma, quien me conoce lo sabe. Quizá se trate de ese afán catártico que nos lleva a situarnos cómodamente frente a lo que nos desasosiega. El caso es que no me importa asomarme, a veces, sólo a veces, a ciertos abismos mientras estos sean meramente estéticos. Aún así, procuran en algunas ocasiones desgarros realmente serios. Todos lo sabemos.

En definitiva, lo que nos gusta es tan personal como nuestra propia cara. Y sobre todo es personal aquello que no nos gusta nada y, sin embargo, a ratos, nos gusta un poco mucho. Paradojas que es mejor asumir... En esta última categoría, la de aquello que no nos gusta y sin embargo nos gusta, cae este tema de Nacho Vegas; El hombre que casi conoció a Michi Panero. Aviso a los navegantes: es de un decadente que asusta.

dissabte, 19 de febrer del 2011

AFICIONADOS

Kabila, desde su blog esencial, llamaba la atención el otro día sobre lo que podríamos llamar la corrupción fiscal de los equipos de fútbol. Contestándole, se me ocurrió que existía, además, otra vergüenza de todos conocida. Menos profunda, menos arcana, muchísimo más tópica, por tanto mucho más ruidosa. No tiene que ver con los directivos, ni con los grandes clubes, ni con vergonzosas cantidades, sino con la actitud que exhiben muchos aficionados. Y con el hecho de que nadie parece inquieto por ese ambiente en el que se mueven muchos jóvenes. Por un lado, todos estamos teóricamente preocupados por la educación. Por el otro, exhibimos productos televisivos indignantes y climas futbolísticos indecentes. La preocupación pedagógica es, como la angustia por el hambre en el mundo, el horror por el negocio armamentístico internacional o la destrucción del planeta, como tantas otras cosas, una verdad a medias. En el fondo, a todo el mundo le importa una porra la educación de los jóvenes.
Recuerdo que ese día, cuando leí el texto de Kabila, había visto un informativo donde mostraron la actitud de unos aficionados contra el barcelonista Piqué, supuestamente relacionado con Shakira. Fueron a darle donde más dolía. Los gritos se convirtieron en cantos, y la letra del nuevo himno rezaba, a lo bruto, "Shakira es una puta". Independientemente del partido que fuera (cada dos meses hay un nuevo partido del siglo importantíiiisimo) se trataba de una muestra de machismo imperdonable. ¿Qué hacer? ¿Parar el partido? Pues, ¿por qué no?

Si fuera una excepción podría pensar que los árbitros no supieron cómo reaccionar. Pero me acuerdo de otros episodios por los que tampoco nadie protesta, al menos de forma seria. En ocasiones, al que tiene la pelota, para desanimarle, se limitan a gritarle que se muera. Una expresión que puede justificarse como mero recurso retórico. Otras resultan menos ambiguas.

En una ocasión Etoo amenazó con abandonar el partido si el público continuaba profiriendo insultos racistas. De hecho, todos los jugadores de color (o negros, no me parece nada insultante decirlo sin eufemismos) han sufrido los insultos en el campo de juego. Y todos sabemos que el jugador madridista Guti, en sus tiempos en el Real Madrid, debía escuchar los gritos que le acusaban de "maricón" de forma contundente en casi todos los partidos.

Es antipática la moda de lo políticamente correcto, es cierto. No conviene ir de estrechos, pienso, ni procurarle al lenguaje una profilaxis que no tiene la vida. Pero el extremo que comento queda muy lejos. Queda en la zona del insulto, de la mala educación, de todo aquello que una sociedad enferma exhibe sin complejos y sin voluntad de erradicación.

dimecres, 16 de febrer del 2011

EL FONTANERO

Soy algo aficionado a perderme por hemerotecas, y más ahora que resulta tan cómodo. Y, a veces, lo que nos encontramos resulta como mínimo sorprendente.

dissabte, 12 de febrer del 2011

LOCA

En mi época de Universidad tuve una profesora que todos sabíamos que estaba lo que vulgarmente se dice un poco p'allá. Nos explicaba Humanismo y Lírica renacentista y, en plena apoteosis petrarquista de Herrera, detenía el comentario y soltaba una queja, un lamento pastoril. La cosa era que la señora aspiraba a una cátedra que por perversos intereses iba a parar siempre a otras manos cuando ella la merecía más. Se había convertido casi en una figura patética que lloraba por los rincones la inquina que le tenían todos y que, en alguna ocasión en que la rabia la ahogaba, se la sacaba de encima con algún comentario de crítica, con alguna deprecación, con algún insulto elegante hacia algún compañero del departamento.
Nadie dudaba de que podía tener razón pero no entrábamos en semejantes análisis. Nos quedábamos con la parte externa: la profesora era un muñeco vapuleado por la vida y encarnaba la eterna figura del perdedor sin ninguna épica. Sonreíamos cuando la veíamos pasar musitando algo en soledad. O esperábamos en cada clase que aquel día sí, que aquel día decidiese soltar alguna perla. Las horas del bar se llenaban con la última anécdota de la loca.

Pero cierto día su salida de tono se convirtió en algo diferente. Detuvo la clase, como siempre hacía. Cambió el tono y clamó una sentencia. Nos quedamos muertos. Nadie hizo atisbo ninguno de sonreír. Porque tras su locura habíamos vislumbrado, acaso, una verdad. La verdad suprema que conocen los locos, los desengañados, los perdedores. Y eso no da risa: eso inspira respeto.

Casi como una sibila, había detenido la clase e, impostando la voz, había clamado:

- Señores, ustedes llegarán tan lejos como tragaderas tengan.

Se hizo el silencio. No osamos ni mirarnos porque la voz había tronado como inapelable. Tras un par de segundos en tensión todos respiramos y ella continuó la clase (Santa Teresa, creo). Yo, y sé que muchos de los compañeros que aquel día estábamos tomando apuntes en aquel aula, nos acordamos a veces de esa frase. Entonces, cuando me acuerdo, miro a mi alrededor. Y voy contando.

dijous, 10 de febrer del 2011

POR LOS PELOS

Se confirma que las peluquerías tienen nombres muy originales. El pelo da para mucho. Hay más: podéis confirmarlo en esta entrada de mi anterior blog.

dimarts, 8 de febrer del 2011

VERBOS

Me detengo. Miro a mi alrededor. Observo.

Vivo los coletazos de la llamada revolución de los jazmines, ahora transportada a Egipto. Hoy no he mirado todavía las noticias, no he leído nada, así de largos son algunos de mis días.

Observo, pero recuerdo. Recuerdo la reciente conversión en neomarqueses de dos personajes que me son indiferentes: un entrenador-marqués, un escritor-facha-marqués. Y comprendo por qué la monarquía me resulta tan lejana (y tan indiferente).

Espero. Espero al viernes, que Marsé publica su nueva novela. Y recuerdo, mientras espero, la frase suya que leí el sábado en Babelia.

Me sorprendo. Por mil cosas pero básicamente por las decisiones del lehendakari López. Por cierto, a ver si ahora con el nuevo partido, está a la altura. O si, como me temo, continuará jugando al juego del Partido Popular, gracias al cual come.

Y finalmente me enfado. Con millones de cosas, que enfadarse significa estar vivo. Pero, concretando, con los sindicatos y sus cosas que no puedo entender. Porque me siento comúnmente vendido, o exageradamente arrastrado.

Y recomiendo, por fin. Dos artículos de Txema, a propósito de los sindicatos.

(Esto no es un poema vanguardista pésimo. Es sencillamente una invitación a leer mi entrada que he colgado en el blog Grito de Lobos. Si la leéis, entenderéis)

Copia del artículo publicado en Grito de Lobos:

Nadie duda de la densidad de todo cuanto vivimos. No pretendo convertir esto en un diario, ni siquiera en un apunte de urgencia, pero se me permitirá que reseñe algunos de los aspectos que informativamente me/nos ocupan. Está la revolución de los jazmines que se ha extendido a Egipto, por ejemplo. Desde fuera pareciera un movimiento libertador que apoyo sin ninguna duda. Pero sirve también para darnos cuenta de lo mal que se hacen las cosas: Europa y USA defendieron durante años a los gobiernos dictatoriales de estos países porque suponían un freno al islamismo radical. Obviamente el islamismo radical me gusta tan poco como a ellos, pero ¿la mejor forma de combatirlo era apoyar esas dictaduras o dictablandas? Creo que está claro que no.

Ha sido también muy divertido observar el papel ridículo de Europa: aquí nadie habló hasta que lo hizo Obama. Luego sí, cuando tienen el permiso del jefe, todos nos llenamos la boca y decimos las cosas más altas y más claras que nadie. Pero primero tiene que hablar el jefe.

Hemos tenido en estos días también una nota graciosa, como un chiste inofensivo: la ascensión al marquesado de un entrenador de fútbol y de un escritor estupendo, aunque facha. Es como de broma, no me digáis. Yo me alegro porque con estas cosas ridículas y tontas lo monárquico se parece cada vez más a una opereta mala.

De lo mejor de estas semanas: la inminente publicación de una nueva novela de mi querido y admirado Juan Marsé: Caligrafía de los sueños. Y vuelve a lo que nos gusta de él: las aventis y el barrio de la Salud, la posguerra, los sueños convertidos en alucinaciones colectivas. Regresa al retrato genial de los personajes y a la creación de un clima gamberro y al límite. En una entrevista del sábado en Babelia reivindicaba Marsé la ficción. En ella, leí una afirmación poderosa: "A veces hay más verdad en la ficción literaria que en la realidad cotidiana. Por ejemplo, a menudo leo cosas en la prensa que no me las acabo de creer. Lo diré de otro modo: para mí, Madame Bovary es más real que doña Esperanza Aguirre". Genial la frase. Estoy de acuerdo con Marsé. De hecho, yo creo que Esperanza Aguirre ni siquiera existe.

No todo está siendo tan meridianamente claro. Tenemos, por ejemplo, al lehendakari López que es uno de esos socialistas que me desaniman y me dan mal rollo. Lo de pactar con el PP tiene delito, pero más si cabe su particular defensa del euskera, lengua que teóricamente debería ocuparle sin ambages. Ha propuesto para que forme parte del consejo asesor de la lengua vasca al impresentable y chaquetero Jon Juaristi, amigo íntimo de la susodicha Esperanza, y que tiene en su haber frases tan inmortales como "Nunca volveré a hablar vuestro ingrato euskera", "para mí es un idioma del pasado" o "si desapareciese pues, tendría un disgusto, pero tampoco muy grande". Bien lo va a defender, por lo que se ve. Bueno, una vez más los socialistas facilitándole las cosas al PP y haciendo que el bloque independentista crezca. Son unos ases.

Y lo último que deseo glosar tiene que ver con cierta polémica que está de actualidad estos días en BCN. El sindicato UGT cedió por normativa un solar que tenía en la Villa Olímpica de Barcelona para la construcción de pisos protegidos, esos pisos que luego se entregan por sorteo. Ha querido la suerte que dos de esos pisos hayan ido a parar a dos directivos del sindicato, y un tercero a la hermana del secretario general. El asunto, titulado en algún medio como Chanchullo en la UGT, no hace más que confirmarnos en el desánimo que nos invade. Para quien le interese, estas son algunas páginas que hablan detalladamente del asunto: 1, 2 y 3.

Siempre he aplaudido a quienes contribuyen, con enorme coherencia, a hacernos la vida mejor. Jamás caeré en la denigración sistemática del político o sindicalista. Hay muchos buenos. Pero esto no está reñido con mi enfado con algunos sindicatos y con la denuncia necesaria de ciertas actitudes. También en Barcelona existe una pugna entre varios sindicatos que se pelean por un metro más o un metro menos, y otros sindicatos que exigen a las arcas del estado instalaciones modernas y a todo confort. Supongo que lo sabía y que es lógico, pero recordar el otro día que las instalaciones de los sindicatos las paga el Estado me dio mal rollo: no es la mejor forma de hacerlo, no es la más limpia. El tema de la financiación de los sindicatos, del que tan poco se habla, deberá ponerse algún día sobre la mesa. O cada día los trabajadores harán menos caso de sus indicaciones.

Txema, en su blog, tiene un par de entradas que cuando las leí este fin de semana pensé que complementaban parte de lo que he querido decir yo aquí. Las enlazo porque él me dio su permiso (ésta y ésta). Su visión crítica pero constructiva me parece ese justo medio que todos necesitamos, en ese tema y en otros. Sea como fuere, feliz semana.

divendres, 4 de febrer del 2011

LA GRAN MEADA ROMANA

De entre los muchos poetas españoles maravillosos hay uno que tiene, por ritmo, mucho que ver conmigo. Siempre que lo leo me fascina su verso, la musicalidad que se percibe, el inesperado mundo que retrata, los colores que lo habitan. Se trata del inmenso Rafael Alberti.

De Alberti me gusta su poesía social, cómo no. Fue un verdadero maestro en ella. Lo social se tiñó, a menudo, de sarcasmo, de burla despiadada. Otras veces, de protesta constructiva. Pero también me gusta su poesía biográfica. Lo biográfico en Alberti está siempre mediatizado por el mito íntimo, no por el realismo intenso ni por la experiencia poetizada. Su primer libro es emblemático: Marinero en tierra. Pero ahí los tonos neopopulares dan una nueva dimensión al conjunto. En cambio en los maravillosos Retornos de lo vivo lejano se entiende más lo que digo.


Impactante me parece también su apuesta, en un momento de su vida, por la experiencia poética de vanguardia. Leer Sobre los ángeles y Cal y canto es una experiencia enormemente intensa. Qué gran poeta fue Alberti, cuántos palos supo tocar magistralmente, qué dominio en cualquier caso del verso como materia primera del andamiaje poético. Efectivamente, Alberti tiene algunos de los sonetos más bellos de la literatura española del siglo XX.
Me centro hoy en otro libro que la crítica destaca menos pero que a mí me encanta: Roma, peligro para caminantes. No sé si es por el tono desengañado, no sé si por sus juegos de hombre que está un poco de vuelta de todo, no sé si por su retrato desengañado (ese tráfico) de una ciudad que me fascina. Por lo que sea, la Roma de Alberti me parece divertida y lo suficientemente emotiva. En su periplo de hombre exiliado (siempre en compañía de su mujer, María Teresa León) acabó residiendo en Roma, quizá porque la cercanía a España se le hacía muy necesaria tras tantos años lejos.

Tiene en ese libro un poema donde habla de su pasado. Roma queda personificada y el poeta se dirige a ella pidiendo que no defraude sus anhelos de hombre acostumbrado a la despedida.

Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.

El poeta mira la ciudad con ojos sorprendidos. El bullicio de la ciudad (vivía en el Trastevere), por ejemplo, o las fuentes que huían de sus límites y formaban riachuelos por las callejas. Riachuelos sospechosos, puesto que muchos de ellos no se debían a las fuentes ornamentales sino a otro tipo de fuentes: la insana pero extendida costumbre romana de mear por las calles. Es el gran poema a la meada. Porque la poesía puede también hablar de estas cosas. Lo incluyo aquí porque, cuando toda la poesía que aparece en blogs y en los medios habla de amores y de primaveras, conviene recordar que también de meadas se alimenta el aliento poético, si se me permite la expresión. Grande Alberti. Tanto como la inmortal meada que nos legó.

Verás entre meadas y meadas,
más meadas de todas las larguras:
unas de perros, otras son de curas
y otras quizá de monjas disfrazadas.

Las verás lentas o precipitadas,
tristes o alegres, dulces, blandas, duras,
meadas de las noches más oscuras
o las más luminosas madrugadas.

Piedras felices, que quien no las mea,
si es que no tiene retención de orina,
si es que no ha muerto es que ya está expirando.

Mean las fuentes… por la luz humea
una ardiente meada cristalina…
y alzo la pata… pues me estoy meando.


(Las fotos están sacadas de internet. La primera, una hermosa calle romana, es de Josema Azcona, que tiene varias excelentes en su página de Flickr)

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